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20171027

Sitges 2017: el top ten de tdc

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Un año más, y ya es tradición asentada, las buenas gentes de El Pájaro Burlón, junto con otros grandes como José Hernández, que escribe sus excelentes notas en CINeol, o Daniel Lasmarías la voz del cine de Radio Sobrarbe, han hecho su top ten de la crítica del Festival de Sitges 2017, y han tenido en consideración pedirme mi opinión para tal menester. Y como me parece una costumbre muy bonita, ahí va mi artículo final: un top ten extended version sobre Sitges 2017, un resumen personal, y un buen recuerdo, de lo que ha sido el presente certamen. Por cierto: [AQUÍ] el top ten de El Pájaro Burlón. ¡Hasta el año que viene!




1- Brawl in Cell Block 99 (S. Craig Zahler, 2017)
¿POR QUÉ?: Porque en una sección en el que nada acaba de destacar, es la película más salvaje y disfrutable, más orientada al público, y más autoconsciente. Porque sus actores se salen, y porque es capaz de rellenar un drama carcelario con explotación y un toque superheróico crepuscular al que no se puede si no aplaudir.
SE RECOMIENDA: A todo aquel público que no le hace ascos a un cine con un poco de violencia bien dispuesta, y que puede jalear una paliza bien merecida y liberadora.

2- The Killing of a Sacred Deer (Yorgos Lanthimos, 2017)
¿POR QUÉ?: Porque probablemente sea la película del festival, extraña y desconectada, como toda película de Lanthimos, pero la más terrenal de las que ha rodado hasta ahora. Lacónica y bella, con actuaciones sublimes, y una historia perfecta. Con el toque justo de fantasía y humor para que sea equilibrada.
SE RECOMIENDA: A todos aquellos fans de Yorgos Lanthimos, y a todos aquellos que no lo conocen todavía, pero buscan sensaciones nuevas. Es el momento.

3- November (Rainer Sarnet, 2017)
¿POR QUÉ?: Porque si alguna película fantástica merece ser recordada de Sitges 2017 es ésta. Porque presenta una fantasía total, cercana en ocasiones al horror, para narrar una triste historia de amor. Y porque algunos de sus giros e imágenes son auténticas genialidades.
SE RECOMIENDA: A los que disfrutan con la weird fiction y no esperaban encontrar un reflejo digno en el cine.

4- How to Talk to Girls at Parties (John Cameron Mitchell, 2017)
¿POR QUÉ?: Porque es una de las más divertidas y locas de las que he visto este año, porque su historia de amor disfuncional y absurda sí que acaba funcionando, y por su banda sonora deliciosa.
SE RECOMIENDA: S los fans de Neil Gaiman, y a los de Hedwick, a los que añoran el punk londinense, a los que van al cine a pasar un buen rato y divertirse.

5- Have a Nice Day (Jian Liu, 2017)
¿POR QUÉ?: Porque en un mundo de apabullante industria del anime japonés, que una obra pequeña se preocupe más por el arte del fotograma y por la historia que narra, que por la acción y el espectáculo, es de agradecer. Si además, recuerda al cine de los hermanos Coen y ha molestado a las autoridades chinas, mejor que mejor.
SE RECOMIENDA: A los amantes del cine de animación clásico y serio, maduro, y con el que se hace crítica política a la vez que se crea arte.

6- Brigsby Bear (Dave McCary, 2017)
¿POR QUÉ?: Porque es encantadora, porque por muy dura que sea la historia, promete que el amor por la ficción lo puede curar todo. Porque funciona como un reloj, y es una de las comedias más agradecidas del año, adorable, con grandes ideas, y un macguffin apasionante. Y por el oso Brigsby, ya que todos bos quedamos con las ganas de saber más de él.
SE RECOMIENDA: Para todo el mundo, sin distinción. Pero si amas el cine, y los personajes entrañables, esta película te robará el corazón.

7- The Wall (Doug Liman, 2017)
¿POR QUÉ?: Porque es la sorpresa del Festival, porque se centra en un argumento ya habitual (un personaje arrinconado por un tirador experto) y es capaz de mantener los 90 minutos en esa situación sin utilizar trampas, ni perder un momento de la tensión creada.
SE RECOMIENDA: Para los amantes del cine bélico que buscan emociones muevas, y para los que no lo son, pero se dejan sorprender.

8- Blade of the Inmortal (Takashi Miike, 2017)
¿POR QUÉ?: Porque a pesar del argumento (que ya es todo un clásico en el mundo del manga), es una de las propuestas más serias y profesionales del inefable Miike. Porque es fiel al manga y y no por ello fracasa como película. Y porque nunca hay que hacerle ascos a duelos de samurai, ni aunque el héroe lleve tantos años siendo inmortal que se le ha oxidado la buena esgrima.
SE RECOMIENDA: Para los que no le hacen ascos a una buena historia, por mucha sangre y amputaciones que haya, y a los que disfrutan de las películas que no se avergüenzan a recrearse en la escala de grises de la moralidad.

9- Marlina the Murderer in Four Acts (Mouly Suryan, 2017)
¿POR QUÉ?: Porque siempre se agradece un poco de frescura en el western. Vale, no es técnicamente un western, pero se comporta y funciona como tal. Porque su protagonista es un torbellino de fuerza y templanza en una situación terrible, y porque todas las costumbres que muestra son realmente interesantes. 
SE RECOMIENDA: Para los que no le hacen ascos a cinematografías exóticas, que al fin y al cabo acaban mostrando historias humanas. Y porque es una película cojonuda.

10- A Silent Voice (Naoko Yamada, 2016)
¿POR QUÉ?: Porque es la única película del presente festival que me ha emocionado de verdad, porque explica de forma amable una historia muy dura, pero se las apaña para no perder el optimismo, y sobre todo, porque es capaz de dar nuevos puntos de vista a un tema tan terrible como el abuso escolar.
SE RECOMIENDA: Esta sí que debería verla todo el mundo. Imprescindible.

[mención especial]
Arder (David González Rudiez, 2015)
¿POR QUÉ?: Es difícil poner esta obra en una lista de recomendaciones para un público general. Una película sin sonido es imposible que sea del gusto de mucha gente, si no es de la que les gusta (o quieran empezar a) experimentar. Pero debe estar en esta lista, aunque sea en un aparte, porque sin duda ha sido una de mis favoritas del certamen. Un verdadero viaje introspectivo al universo extraño de un sin techo, en pleno camino de expiación, del que sólo la imagen y el vacío orgánico que crea la falta de audio transmiten toda la información. Una verdadera experiencia que recomiendo sin paliativos.



[la peor de mi festival]
Este año no creo que haya visto ninguna que merezca de forma clara el deshonor de ser nombrada la peor, aunque no quiero dejar de mencionar dos que han estado cerca de merecerse este puesto. Dhogs es una propuesta valiente, pero creo que fallida. En todo caso se agradece que todavía se haga cine provocador y con intención. No acaba de funcionar, pero ha estado cerca de ser algo importante. Y por último Black Hollow Cage, tiene intenciones de grandeza, y cuenta una historia que no es molesta, ni está mal rodada, pero varias decisiones de dirección de actores, y un argumento menos grandilocuente y complicado de lo que el director cree, hacen que no llegue a mucho más que una película de aficionado rodada con grandes medios. Una lástima, porque tiene cosas muy buenas, como una escenografía apabullante, pero se queda corta.





yume

20171022

Sitges 2017: el resumen de Daniel Lasmarías

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A Prayer Before Dawn

A Prayer Before Dawn (Jean-Stéphane Sauvaire, 2017)
Basada en la historia real de Billy Moore, un boxeador británico que permaneció encerrado durante tres años en una de las cárceles más peligrosas de Tailandia por posesión de drogas, la película transciende lo tópico del argumento (sufrimiento / drogadicción / redención a través del deporte / recaída / triunfo) a través de una realización vibrante, capaz de retratar el ambiente local con autenticidad, y de ciertas audacias puntuales, como por ejemplo la relación romántica del protagonista con una transexual.

Ideal para aficionados al Muay Tai, al que hace un acercamiento serio. Quizás se haga demasiado larga y predecible, pero su tono documental la eleva sobre otras propuestas similares.





sorcerer

Sorcerer (William Friedkin, 1977)
Clásico moderno. “La película por la que me gustaría ser recordado”, en palabras de su director, William Friedkin, que la presentó y que compartió con el publico un agradable encuentro tras la proyección.

Esta adaptación de El salario del miedo (llevada anteriormente al cine por Henri-Georges Clouzot) recuperada en una versión restaurada del montaje del director, sigue vigente como buen cine de aventuras, hijo de su tiempo (los años setenta), con su fatalismo y sus personajes torturados.

Llena de poderosas imágenes (el puente, los camiones, etc), esta Sorcerer se sigue manteniendo como lo que es: una absoluta obra maestra.





gloves off

Gloves Off (Steven Nesbit, 2017)
Afectado por la muerte de su entrenador, Doug es un exboxeador asediado por las deudas (y la posibilidad de perder su gimnasio, una casa de locos llena de personajes peculiares). Su suerte cambiará cuando una bella gitana le proponga entrenar a su hermano, aspirante en un campeonato de peleas a puño descubierto.

Extraña propuesta para un Festival de cine fantástico, esta comedia a la inglesa, de trazo grueso, que sólo acierta un chiste de cada tres, levanta el vuelo en la presentación de personajes (ese clan de irlandeses) pero cae en lo ridículo cuando intenta el drama.

A destacar el careto de su protagonista, más propio de un cantante de tercera en un bar de Benidorm, que del propietario de un gimnasio del extraradio londinense.





marrowbone

Marrowbone (Sergio G. Sáncheza, 2017)
En los años de posguerra, una familia británica llega a una localidad costera americana con la esperanza de empezar una nueva vida. Cuando su madre muere, sus hijos la entierran en secreto y empiezan a aislarse del mundo, acechados por una siniestra presencia.

Propuesta del año de Mediaset, dirige Sergio G. Sánchez, guionista habitual de J. A. Bayona (que ejerce de productor ejecutivo). Elegante, con una producción solvente y con unos muy buenos actores, toda la propuesta fracasa a ser incapaz de alejarse mínimamente de las marcas de estilo de sus creadores.

Tramposa, reiterativa, mecánica y plana. Una película sin alma.





el habitante

El Habitante (Guillermo Amoedo, 2017)
Tres hermanas entran en la casa de un senador mexicano con la intención de robar, pero, una vez dentro, comienzan a escuchar extraños gritos provenientes del sótano. Atada a una cama, las hermanas encuentran a la hija parapléjica del senador, con síntomas de haber sido torturada.

Dirigida por Guillermo Amodeo (guionista de Toc, Toc, por ejemplo), esta película mexicana viene lastrada por varios factores: pésimos actores, un guión tramposo, una producción raquítica y un argumento poco original. Salvando eso, tiene cierto encanto inexplicable que se va perdiendo poco a poco, hasta llegar a un final, si no ridículo, sí bastante discutible.





sweet virginia

Sweet Virginia (Jamie M. Dagg, 2017)
Sam es un antiguo campeón de rodeo, que ahora vive apartado en un pequeño pueblo de Alaska, donde regenta un motel, llamado Sweet Virginia. La llegada de un asesino a sueldo y los secretos de varios personajes lo introducirá en un mundo sórdido y violento.

Sin nada destacable ni criticable (quizás una fotografía demasiado oscura), este thriller rural avanza sin rumbo hacia un desenlace brusco y anodino. Prometía mucho en sus primeros minutos y se va desinflando, sin dejar de ofrecer pequeños destellos interesantes, pero dentro de un conjunto plano.

Jon Bernthal dota a su personaje del empaque habitual y Christopher Abbott destaca en el papel de asesino. Quizás lo mejor de la cinta.





stephanie

Stephanie (Akiva Goldsman, 2017)
Stephanie está sola en casa. No sabemos por qué sus padres la han dejado allí, pero parece haberse acostumbrado a la situación, salvo cuando un monstruo se presenta a hacerle una visita.

Dirigida por el guionista Akiva Goldsman (que en esta ocasión no interviene en la escritura del filme), Stephanie no termina nunca de despegar, aunque tampoco se la puede considerar una propuesta fracasada. La tensión y misterio de los primeros minutos, la acción de los últimos, algunos detalles macabros (el hermano) y las buenas actuaciones (la de la niña, sobre todo) salvan los muebles de una película entretenida y olvidable.





mal nosso

Mal Nosso (Samuel Galli, 2017)
Todo lo dicho para El Habitante vale para Mal Nosso , pero peor.

Producción brasileña, empieza estupenda y de manera dramática termina en el más estrepitoso de los ridículos (ese payaso, ¡por Dios!). Su argumento es un batiburrillo sin gracia y todo parece amateur. Con varias escenas de vergüenza ajena.

Durante la proyección hubo ciertos problemas con los subtítulos, para desgracia o alivio (según se vea) de los espectadores.





indiana

Indiana (Toni Comas, 2017)
Dos amigos, conocidos como The Spirit Doctors, se dedican a ayudar a gente con problemas paranormales en Indiana, hasta que en un día se enfrentan a un caso más complejo que los habituales.

Una agradable sorpresa. Basada en unos personajes reales (la película nace de un documental realizado por el mismo equipo), a los que trata con un cariño y una comprensión fuera de lo común. Lo fantástico se diluye y son los monstruos cotidianos (tanto físicos, como emocionales) los que acaban conquistando la pantalla.

Reposada, pero compensado esto por su breve duración, contiene un final admirable. Quizás no cierra bien todas sus tramas o desaprovecha a alguno de sus personajes, sin embargo resulta meritoria técnica y argumentalmente. Sus aciertos compensan sus (pocos) errores.





hard boiled

Hard Boiled (John Woo, 1992)
Última de las películas que realizó John Woo antes de dar el salto a Hollywood a principio de los años noventa.

Larga, excesiva, simple y forzadamente dramática. Y a pesar de ello, divertida. Una historia de polis, traficantes, malos de opereta, bebés en medio del fuego cruzado, muertos por doquier, Chow Yun-Fat, cámara lenta, música clásica, explosiones y tiroteos con pájaros volando (marca de la casa).

Poca gente en la sala, lo habitual en estos Sitges Classics matutinos.





dave made a maze

Dave Made a Maze (Bill Watterson, 2017)
Dave construye un laberinto de cartón en medio de su salón y termina atrapado dentro. Su novia Annie tendrá que organizar un equipo de rescate para sacarle de allí.

Locura graciosa, aunque menos original de lo que pretende. Irritan un poco algunos personajes, hipsters de manual, pero contiene soluciones visuales interesantes y un argumento sencillo y que se sigue con agrado. Y, para que engañarnos, es una peli que sólo pretende se divertida. Y lo es.










yume

20171021

Sitges 2017: día 10 [Sábado 14]

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sábado 14

A efectos prácticos, para la prensa, el sábado es el último día de Festival, ya que el cansancio y la acumulación de películas hace muy difícil pensar en disfrutar de las maratones del domingo. Así que bienvenidos a la última entrada del diario de este Sitges 2017.



the lodgers

The Lodgers (Brian O'Malley, 2017)
Otra acumulación de clichés para las mañanas del Auditori. Este film de horror gótico, no sabe diferenciarse de los cientos de películas que se han rodado antes con la misma temática, fotografía, estilo, e incluso argumento. Unas peores, otras mejores, ojalá llegue el momento de que haya algo que aportar en el subgénero, pero de momento hay que conformarse con estas historias de fantasmas familiares, en casas semi abandonadas, rodeadas de lagunas tenebrosas, y de atmósferas azuladas, donde la sombra del incesto y del amor prohibido llevan a la perdición de sus protagonistas. Técnicamente es precisa, y los actores están muy correctos, pero no dice nada, no llega.





compulsion

Compulsion (Ángel González, 2017)
Thriller funcional jugando en los límites del slasher, en el que una mujer sospecha de la infidelidad de su marido y eso la lleva a un escenario terrible de horror y muerte. Primer largo de ficción del director, cumple sin muchas más complicaciones. El final, aunque bastante anticlimático, se olvida con un epílogo bastante curioso, que choca por lo alejado del tono general, más que por su impacto. La cuestión aquí es que es la última de las muchas películas de Sitges 2017 que trata la violencia de género, e intenta ser feminista. En este caso, procurando que los personajes femeninos sean fuertes pese a la situación a la que se ven abocados. Y de nuevo surge a la palestra el test de Bechdel, que por supuesto Compulsion tampoco pasa (y no es tanto demérito, casi ninguna lo hace), y me pregunto, ¿qué será necesario para que dejemos de mirar por estos trasfondos en el cine, y podamos disfrutar de la ficción sin que veamos reflejados lamentables fantasmas de la realidad en ella?





the brink

The Brink (Jonathan Li, 2017)
El cine acción policiaco procedente de China nos tiene acostumbrados a unos clichés que se subvierten en The Brink por la simple razón de que se sacan de su contexto habitual. Aquí se da la polarización bueno / malo, policías / ladrones, y se muestran las apasionadas relaciones de fidelidad, honor, empatía, sacrificio, y tozudez, propias de ese género de películas rodadas tanto en la isla como en el continente. Pero en pocas hay un vínculo tan fuerte por encima de lo que acontece, en pocas lo que importa de verdad es la hermandad de aquellos que tienen a la diosa del mar como patrona. Aquí el mar no es sólo el escenario, si no es la patria, el inicio y el fin, la esposa a la que serle fiel, a la vez que el guardián que les protege. Tanto el poli bueno como el ladrón son marineros, y eso los hace estar más unidos que por las razones honorarias típicas del cine de directores como John Woo. A pesar de eso, están condenados a enfrentarse. Se entienden a la perfección, pero, en este caso, el oro se interpone entre ellos. Y así acontece la violencia, la desdicha, y la muerte. A pesar de su multitud de escenas de acción trepidante, no acaba de apasionar, quizás por su mezcla torpe de temas, o por alguna escena aburrida (¿luchas subacuáticas?, ¿en serio?). En todo caso, no la recordaré tanto como algunas de las muchas cintas de acción china que he visto en otras ocasiones en el Festival.





A Silent Voice

A Silent Voice (Naoko Yamada, 2016)
Y acaba el Festival de Sitges 2017 con una última película de animación, en este caso la muy esperada A Silent Voice. Varios compañeros expertos en anime me habían hablado muy bien de ella. La voz del connaisseur, junto su temática (la historia de un abusón, narrada desde su punto de vista), me atraían mucho. Y la película explica eso, y mucho más. Principalmente porque el punto de vista es el de ese estudiante que martiriza a algunos de sus compañeros, pero se narra de forma muy realista y sincera, ya que el protagonista no se da cuenta de que es el matón de clase, ni de que sus amigos se relacionan también de esa forma de dominio y sumisión con el y con los demás, ni es capaz de ver que todo se vuelve extraño cuando pasa el tiempo, cambia el entorno, los compañeros, y quien era su antítesis en algún momento del pasado, puede convertirse en el único salvavidas al que agarrarse en situaciones difíciles. Si el cine está hecho para emocionar, en A Silent Voice se encuentra una obra que toca muy adentro, y en la que se reparten un par de grandes lecciones de vida muy valiosas. Y eso es una cosa muy difícil de encontrar, ya sea en anime, o en cine de imagen real. Una excelente forma de acabar el Festival.



Y ya está. Es sábado noche. Día de celebrar que nos hemos reencontrado con los colegas un año más, y de beber por los que hemos pasado y los que vendrán. ¡Gracias Sitges, nos vemos el año que viene!






yume