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20180105

etdc (XLVII): el fantasma en la estructura


Kiyoko: The future is not a straight line. It is filled with many crossroads. There must be a future that we can choose for ourselves.



RELATO CINECARTOGRÁFICO


roppongi

He estado en dos ocasiones por Roppongi Hills, en la ciudad Tokyo, con cinco años de diferencia. La mega estructura futurista que corona el ese complejo de ocio y oficinas, un coloso de más de 50 pisos llamado Mori Tower, llama poderosamente la atención porque refleja todo lo que un turista quiere encontrar en la capital japonesa: el futuro de megaestructuras de cristal y neon que se nos ha prometido de forma constante desde la literatura y el cine.

Unas formas que vuelven a estar en el candelero gracias a la versión de imagen real de Ghost in the Shell, y por supuesto a Blade Runner 2049. Aunque debo reconocer que lo que más llamó mi atención la primera vez que estuve bajo ese gigante arquitectónico fue la estatua a los pies de la torre, también colosal a su manera, de la Madre arácnida de Louise Bourgeois, de la que ya había comentado alguna cosa antes. En realidad, no fue hasta mi segunda visita a Roppongi cuando ya estuve preparado para recrearme en la arquitectura y en intentar escarbar en los procesos que llevaron a crear ese trocito de fantasía futurista, incluso para los estándares japoneses. Y sobre todo, en ser consciente de cómo yo, como visitante cultural, proyectaba mis concepciones previas en esa mole.

Porque era indudable que el cyberpunk tenía que ver con aquello. Gibson a nivel conceptual, pero sobre todo con Oshii, Shirow, Ōtomo, e incluso Osamu Tezuka (con su Metropolis de 1949), sentando a nivel gráfico las bases para el diseño de ese edificio de verticales lineas futuristas de vidrio y brillos metálicos. No era tanto una muestra del futuro apocalíptico de gigantes a medio consumir por el tiempo y la naturaleza, más propio de las macrociudades enterradas en desierto de Buronson y Hara, ni la idea del lowtech fuera de servicio y fagocitado por la tradición arquitectónica nórdica de la nueva retro-scifi encabezada por autores como Simon Stålenhag. Tampoco era el futuro reparcheado y apenas sostenido por remaches y soldaduras de Ian McQue. Sino todo lo contrario: una victoria del hombre sobre la degradación existencial. La muestra del poder y el ansia de perdurabilidad, tanto de materiales como de diseños. La indeleble huella humana.

Ghost in the Shell
En 1995, Mamoru Oshii dirigió Ghost in the Shell, uno de los más grandes éxitos del anime de todos los tiempos, con el que se ocupó de traer la tecnofantasía sobrecargada, pero sobre todo cómica, de Masamune Shirow a un realismo más propio de la novela negra, bebiendo de ese futuro orientalizado a fuerza de la parasitación inorgánica y nociva que iniciaron en cierta medida los diseños de Syd Mead para el Blade Runner de Ridley Scott.

Blade Runner

Asia era el futuro, y esa es la pinta que tendría.

Akira

Antes de GITS había explotado internacionalmente un éxito aún mayor, Akira de Katsuhiro Ōtomo, otro ejemplo impecable de una ficción prospectiva de fuerza arrolladora. Es curioso que, en ambas, lo que verdad tenían en mente tanto Oshii como Ōtomo para diseñar sus escenarios no eran otras ficciones hiperalimentadas, si no que era simple y llanamente el Hong Kong real, con la mirada puesta sobre todo en la ya desaparecida Ciudad amurallada de Kowloon. Así, Hong Kong resulta la primera ciudad realmente futurista, lo suficientemente exótica y cercana para que resultara incluso extraña ante un público japonés acostumbrado al neón y a la sobreexplotación del terreno. Como curiosidad, y mirando sólo Kowloon, ese es un futuro apocalíptico que hemos acabado por sobrepasar, convertido en un simple parque recreacional de estética china tradicional.

Patlabor

Por lo tanto resulta complicado justificar con esto una causalidad directa entre el anime y el nuevo skyline tokyota, a pesar de que no cabe duda que, en la nueva arquitectura internacional, la inspiración futurista viene de la propia ficción, aunque esta sea por su lado poco más que una revolución hipervitaminada de la propia realidad. Pero no hay duda que GITS, Patlabor o Akira crearon la idea de lo que es Tokyo. Es decir, crearon cómo ciudades como la capital japonesa o Shangai se ven en el imaginario colectivo occidental.

Hoy en día, las imagen de esas ciudades cyberpunk del anime, de OshiiŌtomo, o el propio Gibson, se han convertido en el standard de futuro y en una importante fuente de inspiración a seguir a nivel arquitectónico en pos de la modernidad, una vez que los materiales y técnicas de construcción han alcanzado el nivel necesario para permitir la construcción de esos gigantes que antes sólo podían existir en palabras o dibujos. Lo que quiero decir es que esto es una vuelta completa: De la invención a partir de lo real de los autores prospectivos, a la retroalimentación que este arte ha devuelto a los arquitectos, ingenieros y diseñadores de los modernos skylines urbanos.

Como decía antes, el concepto de futuro, de lo cyberpunk posible, que es un elemento que sí ha abrazado el anime por encima de muchas otras corrientes que lo han tocado, ha acabado infectado completamente el imaginario occidental de lo que es el lejano oriente, y se ha convertido en linea a seguir por los nuevos planificadores y arquitectos de las ciudades, en busca de formas modernas, orgánicas, integradas, y sobre todo que sean un reflejo del futuro por venir, a la espera que la funcionalidad evite la caducidad estética que se puede detectar en los curvados diseños prospectivos de colosos de cemento de los años 60 y 70 (La ciudad de la Cúpulas de La fuga de Logan es un clarísimo ejemplo). Lo que parece que no caducará nunca son los diseños de la Metropolis de Lang, pero eso es otra historia. En todo caso, el futuro cambia inevitablemente conforme nos acercamos a él.

Neon Genesis Evangelion

La cosa es que se respira en esos escenarios de anime un amor y respeto inmenso por la arquitectura y una gran preocupación por crear estructuras posibles a pesar de lo abigarrado de su forma (un ejemplo claro es la Tokio-3 de Neon Genesis Evangelion, con un funcionamiento mecánico, como mínimo, excéntrico, pero con una preocupación obsesiva por los detalles). Y lo mismo se puede decir de las megalópolis de Akira, o Ghost in the Shell, o Appleseed, que, sin tener tanta necesidad dramática de generar elementos dinámicos como la megalópolis de la serie de mechas creada por el estudio Gainax, se han convertido en estándar plausible del futuro de luz y metal. Sin ellas no existiría ese futuro tecnológico y distópico que se nos ha brindado recurrentemente estas últimas décadas en películas que querían modernizar la visión de la relativamente cercana ciudad de Blade Runner (Los Ángeles, 2019), sin pecar de caer en visiones demasiado apocalípticas, con ejemplos como AI (año 2050), I robot (Chicago, 2035), Minority Report (Washington DC, 2054), Ultraviolet (año 2078), Equilibrium (Libria, 2072), el remake de Total Recall (Colonia, 2084), Cloud Atlas (Neo Seoul, 2144), o Star Trek into Darkness (San Francisco, 2259). Por desgracia, todas ellas ciudades completamente intercambiables, convertidas en cliché a través de la repetición, perdiendo completamente la personalidad que exudaban sus inspiraciones animadas, simplemente equiparándose en sus rasgos comunes de lineas verticales.

AI

I Robot

Minority Report

Ultraviolet

Equilibrium

total recall

cloud atlas

Star Trak Into Darkness

¿Entienden al menos el motivo subyacente de este recurso? ¿La poderosa intención de sumergir al espectador en la profundidad de la ciudad, como un flujo de información, ruido, luz. De lo alto y celestial (con cielo, vistas y poder), a lo subterráneo y oscuro de lo más bajo? ¿Consiguen imitar estas nuevas versiones a sus modelos, que cuentan con ejemplos tan destacados como son el Patio de los Desperdicios de Battle Angel Alita, o las hexaestructuras de Blame! (que de por sí solas merecen un análisis independiente). ¿O simplemente lo encajan todo en la característica cyberpunk de la alienación social y deshumanización biotecnológica?

Pues cada vez parecen entender menos, a fuerza de desgaste, y a la falsa sensación de comodidad que ofrece el echo de ser mundos reconocibles al instante, con una arquitectura de ficción totalmente urbana, y de historias de gente viviendo en ciudades (porque quizá no haya nada que no sea ya urbe en el planeta). Y sí, es un futuro plausible por simple profecía de autocumplimiento, y porque se normaliza a fuerza de generalización. Y es esto, en definitiva tiene un nombre: Urbanismo, creo que se llama.

Pero ahora, viviendo ya en el futuro, lejos de que existan colonias exteriores que poblar, y en una época donde el neón no ha acabado de ganarle la partida al LED, habrá que estar a la espera de que crezca el post-cyberpunk, un género quizá más cercano, completamente funcional, limpio, y ergonómico.

Aunque, para qué lo voy a negar, no me acaba de interesar si no hace un verdadero vuelco y se sumerge completamente en la complejidad psicológica y política de las ciudades de un Tsutomu Nihei. O un China Mieville. Cruzo los dedos.




FICHA TÉCNICA

Nombre del lugar: Tokyo.
Visitante: Motoko Kusanagi
Fecha de la Visita: 2029
Situación: Japón.
Dirigido por: Mamoru Oshii.
Dirección de Fotografía: Hisao Shirai.
Dirección de Arte: Hiromasa Ogura.
Año: 1995

Nombre del lugar: Los Angeles.
Visitante: Rick Deckard (Harrison Ford)
Fecha de la Visita: 2019
Situación: USA.
Dirigido por: Ridley Scott.
Dirección de Fotografía: Jordan Cronenweth.
Dirección de Arte: David L. Snyder.
Año: 1982

Nombre del lugar: Neo-Tokyo.
Visitante: Shotaro Kaneda y Tetsuo Shima
Fecha de la Visita: 2019
Situación: Japon.
Dirigido por: Katsuhiro Ōtomo.
Dirección de Fotografía: Katsuji Misawa.
Dirección de Arte: Toshiharu Mizutani.
Año: 1988

Nombre del lugar: Tokyo.
Visitante: Asuma
Fecha de la Visita: 1998
Situación: Japón.
Dirigido por: Mamoru Oshii.
Dirección de Fotografía: Mitsunobu Yoshida.
Dirección de Arte: Hiromasa Ogura.
Año: 1989

Nombre del lugar: Tokyo-3.
Visitante: Shinji Ikari (Kate Beckinsale)
Fecha de la Visita: Presente
Situación: Japón.
Dirigido por: Hideaki Anno.
Dirección de Fotografía: Yôichi Kuroda.
Dirección de Arte: Hiroshi Kato.
Año: 2015

Nombre del lugar: Nueva Jersey.
Visitante: David (Haley Joel Osment)
Fecha de la Visita: 2050
Situación: USA.
Dirigido por: Steven Spielberg..
Dirección de Fotografía: Janusz Kaminski.
Dirección de Arte: Richard L. Johnson, William James Teegarden, Thomas Valentine.
Decorados: Nancy Haigh.
Año: 2001

Nombre del lugar: Chicago.
Visitante: Del Spooner (Will Smith)
Fecha de la Visita: 2035
Situación: USA.
Dirigido por: Alex Proyas.
Dirección de Fotografía: Simon Duggan.
Dirección de Arte: Chris August, Helen Jarvis.
Decorados: Lin MacDonald.
Año: 2004

Nombre del lugar: Washington DC.
Visitante: John Anderton (Tom Cruise)
Fecha de la Visita: 2054
Situación: USA.
Dirigido por: Steven Spielberg.
Dirección de Fotografía: Janusz Kaminski.
Dirección de Arte: Ramsey Avery.
Decorados: Anne Kuljian.
Año: 2002

Nombre del lugar: -.
Visitante: Violet Song Jat Shariff (Milla Jovovich)
Fecha de la Visita: 2078
Situación: -.
Dirigido por: Kurt Wimmer.
Dirección de Fotografía: Arthur Wong.
Dirección de Arte: Kwok-Wing Chong.
Decorados: Kim-Wai Chung.
Año: 2006

Nombre del lugar: Libria.
Visitante: John Preston (Christian Bale)
Fecha de la Visita: 2072
Situación: -.
Dirigido por: Kurt Wimmer.
Dirección de Fotografía: Dion Beebe.
Dirección de Arte: Erik Olson.
Decorados: Anne Kuljian.
Año: 2002

Nombre del lugar: Colonia.
Visitante: Douglas Quaid (Colin Farrell)
Fecha de la Visita: 2084
Situación: Australia.
Dirigido por: Len Wiseman.
Dirección de Fotografía: Paul Cameron.
Dirección de Arte: Patrick Banister.
Decorados: Carolyn 'Cal' Loucks .
Año: 2012

Nombre del lugar: Neo Seoul.
Visitante: -
Fecha de la Visita: 2144
Situación: Korea.
Dirigido por: Tom Tykwer, Lilly Wachowski, Lana Wachowski.
Dirección de Fotografía: Frank Griebe, John Toll.
Dirección de Arte: Daniel Chour.
Decorados: Rebecca Alleway, Peter Walpole.
Año: 2012

Nombre del lugar: San Francisco.
Visitante: Kirk (Chris Pine)
Fecha de la Visita: 2259
Situación: USA.
Dirigido por: J.J. Abrams.
Dirección de Fotografía: Dan Mindel.
Dirección de Arte: Ramsey Avery.
Decorados: Karen Manthey.
Año: 2013





yume

20171027

Sitges 2017: el top ten de tdc

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Un año más, y ya es tradición asentada, las buenas gentes de El Pájaro Burlón, junto con otros grandes como José Hernández, que escribe sus excelentes notas en CINeol, o Daniel Lasmarías la voz del cine de Radio Sobrarbe, han hecho su top ten de la crítica del Festival de Sitges 2017, y han tenido en consideración pedirme mi opinión para tal menester. Y como me parece una costumbre muy bonita, ahí va mi artículo final: un top ten extended version sobre Sitges 2017, un resumen personal, y un buen recuerdo, de lo que ha sido el presente certamen. Por cierto: [AQUÍ] el top ten de El Pájaro Burlón. ¡Hasta el año que viene!




1- Brawl in Cell Block 99 (S. Craig Zahler, 2017)
¿POR QUÉ?: Porque en una sección en el que nada acaba de destacar, es la película más salvaje y disfrutable, más orientada al público, y más autoconsciente. Porque sus actores se salen, y porque es capaz de rellenar un drama carcelario con explotación y un toque superheróico crepuscular al que no se puede si no aplaudir.
SE RECOMIENDA: A todo aquel público que no le hace ascos a un cine con un poco de violencia bien dispuesta, y que puede jalear una paliza bien merecida y liberadora.

2- The Killing of a Sacred Deer (Yorgos Lanthimos, 2017)
¿POR QUÉ?: Porque probablemente sea la película del festival, extraña y desconectada, como toda película de Lanthimos, pero la más terrenal de las que ha rodado hasta ahora. Lacónica y bella, con actuaciones sublimes, y una historia perfecta. Con el toque justo de fantasía y humor para que sea equilibrada.
SE RECOMIENDA: A todos aquellos fans de Yorgos Lanthimos, y a todos aquellos que no lo conocen todavía, pero buscan sensaciones nuevas. Es el momento.

3- November (Rainer Sarnet, 2017)
¿POR QUÉ?: Porque si alguna película fantástica merece ser recordada de Sitges 2017 es ésta. Porque presenta una fantasía total, cercana en ocasiones al horror, para narrar una triste historia de amor. Y porque algunos de sus giros e imágenes son auténticas genialidades.
SE RECOMIENDA: A los que disfrutan con la weird fiction y no esperaban encontrar un reflejo digno en el cine.

4- How to Talk to Girls at Parties (John Cameron Mitchell, 2017)
¿POR QUÉ?: Porque es una de las más divertidas y locas de las que he visto este año, porque su historia de amor disfuncional y absurda sí que acaba funcionando, y por su banda sonora deliciosa.
SE RECOMIENDA: S los fans de Neil Gaiman, y a los de Hedwick, a los que añoran el punk londinense, a los que van al cine a pasar un buen rato y divertirse.

5- Have a Nice Day (Jian Liu, 2017)
¿POR QUÉ?: Porque en un mundo de apabullante industria del anime japonés, que una obra pequeña se preocupe más por el arte del fotograma y por la historia que narra, que por la acción y el espectáculo, es de agradecer. Si además, recuerda al cine de los hermanos Coen y ha molestado a las autoridades chinas, mejor que mejor.
SE RECOMIENDA: A los amantes del cine de animación clásico y serio, maduro, y con el que se hace crítica política a la vez que se crea arte.

6- Brigsby Bear (Dave McCary, 2017)
¿POR QUÉ?: Porque es encantadora, porque por muy dura que sea la historia, promete que el amor por la ficción lo puede curar todo. Porque funciona como un reloj, y es una de las comedias más agradecidas del año, adorable, con grandes ideas, y un macguffin apasionante. Y por el oso Brigsby, ya que todos bos quedamos con las ganas de saber más de él.
SE RECOMIENDA: Para todo el mundo, sin distinción. Pero si amas el cine, y los personajes entrañables, esta película te robará el corazón.

7- The Wall (Doug Liman, 2017)
¿POR QUÉ?: Porque es la sorpresa del Festival, porque se centra en un argumento ya habitual (un personaje arrinconado por un tirador experto) y es capaz de mantener los 90 minutos en esa situación sin utilizar trampas, ni perder un momento de la tensión creada.
SE RECOMIENDA: Para los amantes del cine bélico que buscan emociones muevas, y para los que no lo son, pero se dejan sorprender.

8- Blade of the Inmortal (Takashi Miike, 2017)
¿POR QUÉ?: Porque a pesar del argumento (que ya es todo un clásico en el mundo del manga), es una de las propuestas más serias y profesionales del inefable Miike. Porque es fiel al manga y y no por ello fracasa como película. Y porque nunca hay que hacerle ascos a duelos de samurai, ni aunque el héroe lleve tantos años siendo inmortal que se le ha oxidado la buena esgrima.
SE RECOMIENDA: Para los que no le hacen ascos a una buena historia, por mucha sangre y amputaciones que haya, y a los que disfrutan de las películas que no se avergüenzan a recrearse en la escala de grises de la moralidad.

9- Marlina the Murderer in Four Acts (Mouly Suryan, 2017)
¿POR QUÉ?: Porque siempre se agradece un poco de frescura en el western. Vale, no es técnicamente un western, pero se comporta y funciona como tal. Porque su protagonista es un torbellino de fuerza y templanza en una situación terrible, y porque todas las costumbres que muestra son realmente interesantes. 
SE RECOMIENDA: Para los que no le hacen ascos a cinematografías exóticas, que al fin y al cabo acaban mostrando historias humanas. Y porque es una película cojonuda.

10- A Silent Voice (Naoko Yamada, 2016)
¿POR QUÉ?: Porque es la única película del presente festival que me ha emocionado de verdad, porque explica de forma amable una historia muy dura, pero se las apaña para no perder el optimismo, y sobre todo, porque es capaz de dar nuevos puntos de vista a un tema tan terrible como el abuso escolar.
SE RECOMIENDA: Esta sí que debería verla todo el mundo. Imprescindible.

[mención especial]
Arder (David González Rudiez, 2015)
¿POR QUÉ?: Es difícil poner esta obra en una lista de recomendaciones para un público general. Una película sin sonido es imposible que sea del gusto de mucha gente, si no es de la que les gusta (o quieran empezar a) experimentar. Pero debe estar en esta lista, aunque sea en un aparte, porque sin duda ha sido una de mis favoritas del certamen. Un verdadero viaje introspectivo al universo extraño de un sin techo, en pleno camino de expiación, del que sólo la imagen y el vacío orgánico que crea la falta de audio transmiten toda la información. Una verdadera experiencia que recomiendo sin paliativos.



[la peor de mi festival]
Este año no creo que haya visto ninguna que merezca de forma clara el deshonor de ser nombrada la peor, aunque no quiero dejar de mencionar dos que han estado cerca de merecerse este puesto. Dhogs es una propuesta valiente, pero creo que fallida. En todo caso se agradece que todavía se haga cine provocador y con intención. No acaba de funcionar, pero ha estado cerca de ser algo importante. Y por último Black Hollow Cage, tiene intenciones de grandeza, y cuenta una historia que no es molesta, ni está mal rodada, pero varias decisiones de dirección de actores, y un argumento menos grandilocuente y complicado de lo que el director cree, hacen que no llegue a mucho más que una película de aficionado rodada con grandes medios. Una lástima, porque tiene cosas muy buenas, como una escenografía apabullante, pero se queda corta.





yume

20171022

Sitges 2017: el resumen de Daniel Lasmarías

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A Prayer Before Dawn

A Prayer Before Dawn (Jean-Stéphane Sauvaire, 2017)
Basada en la historia real de Billy Moore, un boxeador británico que permaneció encerrado durante tres años en una de las cárceles más peligrosas de Tailandia por posesión de drogas, la película transciende lo tópico del argumento (sufrimiento / drogadicción / redención a través del deporte / recaída / triunfo) a través de una realización vibrante, capaz de retratar el ambiente local con autenticidad, y de ciertas audacias puntuales, como por ejemplo la relación romántica del protagonista con una transexual.

Ideal para aficionados al Muay Tai, al que hace un acercamiento serio. Quizás se haga demasiado larga y predecible, pero su tono documental la eleva sobre otras propuestas similares.





sorcerer

Sorcerer (William Friedkin, 1977)
Clásico moderno. “La película por la que me gustaría ser recordado”, en palabras de su director, William Friedkin, que la presentó y que compartió con el publico un agradable encuentro tras la proyección.

Esta adaptación de El salario del miedo (llevada anteriormente al cine por Henri-Georges Clouzot) recuperada en una versión restaurada del montaje del director, sigue vigente como buen cine de aventuras, hijo de su tiempo (los años setenta), con su fatalismo y sus personajes torturados.

Llena de poderosas imágenes (el puente, los camiones, etc), esta Sorcerer se sigue manteniendo como lo que es: una absoluta obra maestra.





gloves off

Gloves Off (Steven Nesbit, 2017)
Afectado por la muerte de su entrenador, Doug es un exboxeador asediado por las deudas (y la posibilidad de perder su gimnasio, una casa de locos llena de personajes peculiares). Su suerte cambiará cuando una bella gitana le proponga entrenar a su hermano, aspirante en un campeonato de peleas a puño descubierto.

Extraña propuesta para un Festival de cine fantástico, esta comedia a la inglesa, de trazo grueso, que sólo acierta un chiste de cada tres, levanta el vuelo en la presentación de personajes (ese clan de irlandeses) pero cae en lo ridículo cuando intenta el drama.

A destacar el careto de su protagonista, más propio de un cantante de tercera en un bar de Benidorm, que del propietario de un gimnasio del extraradio londinense.





marrowbone

Marrowbone (Sergio G. Sáncheza, 2017)
En los años de posguerra, una familia británica llega a una localidad costera americana con la esperanza de empezar una nueva vida. Cuando su madre muere, sus hijos la entierran en secreto y empiezan a aislarse del mundo, acechados por una siniestra presencia.

Propuesta del año de Mediaset, dirige Sergio G. Sánchez, guionista habitual de J. A. Bayona (que ejerce de productor ejecutivo). Elegante, con una producción solvente y con unos muy buenos actores, toda la propuesta fracasa a ser incapaz de alejarse mínimamente de las marcas de estilo de sus creadores.

Tramposa, reiterativa, mecánica y plana. Una película sin alma.





el habitante

El Habitante (Guillermo Amoedo, 2017)
Tres hermanas entran en la casa de un senador mexicano con la intención de robar, pero, una vez dentro, comienzan a escuchar extraños gritos provenientes del sótano. Atada a una cama, las hermanas encuentran a la hija parapléjica del senador, con síntomas de haber sido torturada.

Dirigida por Guillermo Amodeo (guionista de Toc, Toc, por ejemplo), esta película mexicana viene lastrada por varios factores: pésimos actores, un guión tramposo, una producción raquítica y un argumento poco original. Salvando eso, tiene cierto encanto inexplicable que se va perdiendo poco a poco, hasta llegar a un final, si no ridículo, sí bastante discutible.





sweet virginia

Sweet Virginia (Jamie M. Dagg, 2017)
Sam es un antiguo campeón de rodeo, que ahora vive apartado en un pequeño pueblo de Alaska, donde regenta un motel, llamado Sweet Virginia. La llegada de un asesino a sueldo y los secretos de varios personajes lo introducirá en un mundo sórdido y violento.

Sin nada destacable ni criticable (quizás una fotografía demasiado oscura), este thriller rural avanza sin rumbo hacia un desenlace brusco y anodino. Prometía mucho en sus primeros minutos y se va desinflando, sin dejar de ofrecer pequeños destellos interesantes, pero dentro de un conjunto plano.

Jon Bernthal dota a su personaje del empaque habitual y Christopher Abbott destaca en el papel de asesino. Quizás lo mejor de la cinta.





stephanie

Stephanie (Akiva Goldsman, 2017)
Stephanie está sola en casa. No sabemos por qué sus padres la han dejado allí, pero parece haberse acostumbrado a la situación, salvo cuando un monstruo se presenta a hacerle una visita.

Dirigida por el guionista Akiva Goldsman (que en esta ocasión no interviene en la escritura del filme), Stephanie no termina nunca de despegar, aunque tampoco se la puede considerar una propuesta fracasada. La tensión y misterio de los primeros minutos, la acción de los últimos, algunos detalles macabros (el hermano) y las buenas actuaciones (la de la niña, sobre todo) salvan los muebles de una película entretenida y olvidable.





mal nosso

Mal Nosso (Samuel Galli, 2017)
Todo lo dicho para El Habitante vale para Mal Nosso , pero peor.

Producción brasileña, empieza estupenda y de manera dramática termina en el más estrepitoso de los ridículos (ese payaso, ¡por Dios!). Su argumento es un batiburrillo sin gracia y todo parece amateur. Con varias escenas de vergüenza ajena.

Durante la proyección hubo ciertos problemas con los subtítulos, para desgracia o alivio (según se vea) de los espectadores.





indiana

Indiana (Toni Comas, 2017)
Dos amigos, conocidos como The Spirit Doctors, se dedican a ayudar a gente con problemas paranormales en Indiana, hasta que en un día se enfrentan a un caso más complejo que los habituales.

Una agradable sorpresa. Basada en unos personajes reales (la película nace de un documental realizado por el mismo equipo), a los que trata con un cariño y una comprensión fuera de lo común. Lo fantástico se diluye y son los monstruos cotidianos (tanto físicos, como emocionales) los que acaban conquistando la pantalla.

Reposada, pero compensado esto por su breve duración, contiene un final admirable. Quizás no cierra bien todas sus tramas o desaprovecha a alguno de sus personajes, sin embargo resulta meritoria técnica y argumentalmente. Sus aciertos compensan sus (pocos) errores.





hard boiled

Hard Boiled (John Woo, 1992)
Última de las películas que realizó John Woo antes de dar el salto a Hollywood a principio de los años noventa.

Larga, excesiva, simple y forzadamente dramática. Y a pesar de ello, divertida. Una historia de polis, traficantes, malos de opereta, bebés en medio del fuego cruzado, muertos por doquier, Chow Yun-Fat, cámara lenta, música clásica, explosiones y tiroteos con pájaros volando (marca de la casa).

Poca gente en la sala, lo habitual en estos Sitges Classics matutinos.





dave made a maze

Dave Made a Maze (Bill Watterson, 2017)
Dave construye un laberinto de cartón en medio de su salón y termina atrapado dentro. Su novia Annie tendrá que organizar un equipo de rescate para sacarle de allí.

Locura graciosa, aunque menos original de lo que pretende. Irritan un poco algunos personajes, hipsters de manual, pero contiene soluciones visuales interesantes y un argumento sencillo y que se sigue con agrado. Y, para que engañarnos, es una peli que sólo pretende se divertida. Y lo es.










yume