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20171022

Sitges 2017: el resumen de Daniel Lasmarías

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A Prayer Before Dawn

A Prayer Before Dawn (Jean-Stéphane Sauvaire, 2017)
Basada en la historia real de Billy Moore, un boxeador británico que permaneció encerrado durante tres años en una de las cárceles más peligrosas de Tailandia por posesión de drogas, la película transciende lo tópico del argumento (sufrimiento / drogadicción / redención a través del deporte / recaída / triunfo) a través de una realización vibrante, capaz de retratar el ambiente local con autenticidad, y de ciertas audacias puntuales, como por ejemplo la relación romántica del protagonista con una transexual.

Ideal para aficionados al Muay Tai, al que hace un acercamiento serio. Quizás se haga demasiado larga y predecible, pero su tono documental la eleva sobre otras propuestas similares.





sorcerer

Sorcerer (William Friedkin, 1977)
Clásico moderno. “La película por la que me gustaría ser recordado”, en palabras de su director, William Friedkin, que la presentó y que compartió con el publico un agradable encuentro tras la proyección.

Esta adaptación de El salario del miedo (llevada anteriormente al cine por Henri-Georges Clouzot) recuperada en una versión restaurada del montaje del director, sigue vigente como buen cine de aventuras, hijo de su tiempo (los años setenta), con su fatalismo y sus personajes torturados.

Llena de poderosas imágenes (el puente, los camiones, etc), esta Sorcerer se sigue manteniendo como lo que es: una absoluta obra maestra.





gloves off

Gloves Off (Steven Nesbit, 2017)
Afectado por la muerte de su entrenador, Doug es un exboxeador asediado por las deudas (y la posibilidad de perder su gimnasio, una casa de locos llena de personajes peculiares). Su suerte cambiará cuando una bella gitana le proponga entrenar a su hermano, aspirante en un campeonato de peleas a puño descubierto.

Extraña propuesta para un Festival de cine fantástico, esta comedia a la inglesa, de trazo grueso, que sólo acierta un chiste de cada tres, levanta el vuelo en la presentación de personajes (ese clan de irlandeses) pero cae en lo ridículo cuando intenta el drama.

A destacar el careto de su protagonista, más propio de un cantante de tercera en un bar de Benidorm, que del propietario de un gimnasio del extraradio londinense.





marrowbone

Marrowbone (Sergio G. Sáncheza, 2017)
En los años de posguerra, una familia británica llega a una localidad costera americana con la esperanza de empezar una nueva vida. Cuando su madre muere, sus hijos la entierran en secreto y empiezan a aislarse del mundo, acechados por una siniestra presencia.

Propuesta del año de Mediaset, dirige Sergio G. Sánchez, guionista habitual de J. A. Bayona (que ejerce de productor ejecutivo). Elegante, con una producción solvente y con unos muy buenos actores, toda la propuesta fracasa a ser incapaz de alejarse mínimamente de las marcas de estilo de sus creadores.

Tramposa, reiterativa, mecánica y plana. Una película sin alma.





el habitante

El Habitante (Guillermo Amoedo, 2017)
Tres hermanas entran en la casa de un senador mexicano con la intención de robar, pero, una vez dentro, comienzan a escuchar extraños gritos provenientes del sótano. Atada a una cama, las hermanas encuentran a la hija parapléjica del senador, con síntomas de haber sido torturada.

Dirigida por Guillermo Amodeo (guionista de Toc, Toc, por ejemplo), esta película mexicana viene lastrada por varios factores: pésimos actores, un guión tramposo, una producción raquítica y un argumento poco original. Salvando eso, tiene cierto encanto inexplicable que se va perdiendo poco a poco, hasta llegar a un final, si no ridículo, sí bastante discutible.





sweet virginia

Sweet Virginia (Jamie M. Dagg, 2017)
Sam es un antiguo campeón de rodeo, que ahora vive apartado en un pequeño pueblo de Alaska, donde regenta un motel, llamado Sweet Virginia. La llegada de un asesino a sueldo y los secretos de varios personajes lo introducirá en un mundo sórdido y violento.

Sin nada destacable ni criticable (quizás una fotografía demasiado oscura), este thriller rural avanza sin rumbo hacia un desenlace brusco y anodino. Prometía mucho en sus primeros minutos y se va desinflando, sin dejar de ofrecer pequeños destellos interesantes, pero dentro de un conjunto plano.

Jon Bernthal dota a su personaje del empaque habitual y Christopher Abbott destaca en el papel de asesino. Quizás lo mejor de la cinta.





stephanie

Stephanie (Akiva Goldsman, 2017)
Stephanie está sola en casa. No sabemos por qué sus padres la han dejado allí, pero parece haberse acostumbrado a la situación, salvo cuando un monstruo se presenta a hacerle una visita.

Dirigida por el guionista Akiva Goldsman (que en esta ocasión no interviene en la escritura del filme), Stephanie no termina nunca de despegar, aunque tampoco se la puede considerar una propuesta fracasada. La tensión y misterio de los primeros minutos, la acción de los últimos, algunos detalles macabros (el hermano) y las buenas actuaciones (la de la niña, sobre todo) salvan los muebles de una película entretenida y olvidable.





mal nosso

Mal Nosso (Samuel Galli, 2017)
Todo lo dicho para El Habitante vale para Mal Nosso , pero peor.

Producción brasileña, empieza estupenda y de manera dramática termina en el más estrepitoso de los ridículos (ese payaso, ¡por Dios!). Su argumento es un batiburrillo sin gracia y todo parece amateur. Con varias escenas de vergüenza ajena.

Durante la proyección hubo ciertos problemas con los subtítulos, para desgracia o alivio (según se vea) de los espectadores.





indiana

Indiana (Toni Comas, 2017)
Dos amigos, conocidos como The Spirit Doctors, se dedican a ayudar a gente con problemas paranormales en Indiana, hasta que en un día se enfrentan a un caso más complejo que los habituales.

Una agradable sorpresa. Basada en unos personajes reales (la película nace de un documental realizado por el mismo equipo), a los que trata con un cariño y una comprensión fuera de lo común. Lo fantástico se diluye y son los monstruos cotidianos (tanto físicos, como emocionales) los que acaban conquistando la pantalla.

Reposada, pero compensado esto por su breve duración, contiene un final admirable. Quizás no cierra bien todas sus tramas o desaprovecha a alguno de sus personajes, sin embargo resulta meritoria técnica y argumentalmente. Sus aciertos compensan sus (pocos) errores.





hard boiled

Hard Boiled (John Woo, 1992)
Última de las películas que realizó John Woo antes de dar el salto a Hollywood a principio de los años noventa.

Larga, excesiva, simple y forzadamente dramática. Y a pesar de ello, divertida. Una historia de polis, traficantes, malos de opereta, bebés en medio del fuego cruzado, muertos por doquier, Chow Yun-Fat, cámara lenta, música clásica, explosiones y tiroteos con pájaros volando (marca de la casa).

Poca gente en la sala, lo habitual en estos Sitges Classics matutinos.





dave made a maze

Dave Made a Maze (Bill Watterson, 2017)
Dave construye un laberinto de cartón en medio de su salón y termina atrapado dentro. Su novia Annie tendrá que organizar un equipo de rescate para sacarle de allí.

Locura graciosa, aunque menos original de lo que pretende. Irritan un poco algunos personajes, hipsters de manual, pero contiene soluciones visuales interesantes y un argumento sencillo y que se sigue con agrado. Y, para que engañarnos, es una peli que sólo pretende se divertida. Y lo es.










yume

20171021

Sitges 2017: día 10 [Sábado 14]

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sábado 14

A efectos prácticos, para la prensa, el sábado es el último día de Festival, ya que el cansancio y la acumulación de películas hace muy difícil pensar en disfrutar de las maratones del domingo. Así que bienvenidos a la última entrada del diario de este Sitges 2017.



the lodgers

The Lodgers (Brian O'Malley, 2017)
Otra acumulación de clichés para las mañanas del Auditori. Este film de horror gótico, no sabe diferenciarse de los cientos de películas que se han rodado antes con la misma temática, fotografía, estilo, e incluso argumento. Unas peores, otras mejores, ojalá llegue el momento de que haya algo que aportar en el subgénero, pero de momento hay que conformarse con estas historias de fantasmas familiares, en casas semi abandonadas, rodeadas de lagunas tenebrosas, y de atmósferas azuladas, donde la sombra del incesto y del amor prohibido llevan a la perdición de sus protagonistas. Técnicamente es precisa, y los actores están muy correctos, pero no dice nada, no llega.





compulsion

Compulsion (Ángel González, 2017)
Thriller funcional jugando en los límites del slasher, en el que una mujer sospecha de la infidelidad de su marido y eso la lleva a un escenario terrible de horror y muerte. Primer largo de ficción del director, cumple sin muchas más complicaciones. El final, aunque bastante anticlimático, se olvida con un epílogo bastante curioso, que choca por lo alejado del tono general, más que por su impacto. La cuestión aquí es que es la última de las muchas películas de Sitges 2017 que trata la violencia de género, e intenta ser feminista. En este caso, procurando que los personajes femeninos sean fuertes pese a la situación a la que se ven abocados. Y de nuevo surge a la palestra el test de Bechdel, que por supuesto Compulsion tampoco pasa (y no es tanto demérito, casi ninguna lo hace), y me pregunto, ¿qué será necesario para que dejemos de mirar por estos trasfondos en el cine, y podamos disfrutar de la ficción sin que veamos reflejados lamentables fantasmas de la realidad en ella?





the brink

The Brink (Jonathan Li, 2017)
El cine acción policiaco procedente de China nos tiene acostumbrados a unos clichés que se subvierten en The Brink por la simple razón de que se sacan de su contexto habitual. Aquí se da la polarización bueno / malo, policías / ladrones, y se muestran las apasionadas relaciones de fidelidad, honor, empatía, sacrificio, y tozudez, propias de ese género de películas rodadas tanto en la isla como en el continente. Pero en pocas hay un vínculo tan fuerte por encima de lo que acontece, en pocas lo que importa de verdad es la hermandad de aquellos que tienen a la diosa del mar como patrona. Aquí el mar no es sólo el escenario, si no es la patria, el inicio y el fin, la esposa a la que serle fiel, a la vez que el guardián que les protege. Tanto el poli bueno como el ladrón son marineros, y eso los hace estar más unidos que por las razones honorarias típicas del cine de directores como John Woo. A pesar de eso, están condenados a enfrentarse. Se entienden a la perfección, pero, en este caso, el oro se interpone entre ellos. Y así acontece la violencia, la desdicha, y la muerte. A pesar de su multitud de escenas de acción trepidante, no acaba de apasionar, quizás por su mezcla torpe de temas, o por alguna escena aburrida (¿luchas subacuáticas?, ¿en serio?). En todo caso, no la recordaré tanto como algunas de las muchas cintas de acción china que he visto en otras ocasiones en el Festival.





A Silent Voice

A Silent Voice (Naoko Yamada, 2016)
Y acaba el Festival de Sitges 2017 con una última película de animación, en este caso la muy esperada A Silent Voice. Varios compañeros expertos en anime me habían hablado muy bien de ella. La voz del connaisseur, junto su temática (la historia de un abusón, narrada desde su punto de vista), me atraían mucho. Y la película explica eso, y mucho más. Principalmente porque el punto de vista es el de ese estudiante que martiriza a algunos de sus compañeros, pero se narra de forma muy realista y sincera, ya que el protagonista no se da cuenta de que es el matón de clase, ni de que sus amigos se relacionan también de esa forma de dominio y sumisión con el y con los demás, ni es capaz de ver que todo se vuelve extraño cuando pasa el tiempo, cambia el entorno, los compañeros, y quien era su antítesis en algún momento del pasado, puede convertirse en el único salvavidas al que agarrarse en situaciones difíciles. Si el cine está hecho para emocionar, en A Silent Voice se encuentra una obra que toca muy adentro, y en la que se reparten un par de grandes lecciones de vida muy valiosas. Y eso es una cosa muy difícil de encontrar, ya sea en anime, o en cine de imagen real. Una excelente forma de acabar el Festival.



Y ya está. Es sábado noche. Día de celebrar que nos hemos reencontrado con los colegas un año más, y de beber por los que hemos pasado y los que vendrán. ¡Gracias Sitges, nos vemos el año que viene!






yume

Sitges 2017: día 9 [Viernes 13]

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Viernes 13

jupiters moon

Jupiter's Moon (Kornél Mundruczó, 2017)
Proclamada ganadora a mejor película del Festival de 2017, y de la mano del director de la muy curiosa White God, no puedo negar que es una película excelente. Pero también he de apuntar que la temática elegida (la Europa que es capaz de cerrarse a los refugiados) ayuda a ponerla en un escalón superior que tampoco acaba de haberse ganado. Es tan profunda como debe ser una película de crítica social, pero en cuanto al toque fantástico, no deja de ser algo anecdótico que no acaba de afectar realmente al relato. Un toque espectacular y bellísimo en pantalla, hay que admitirlo, pero que no consigue colocar a la película en ninguno de los top 10 del presente certamen que he leído a mis colegas de prensa. Es una lástima, porque repito que es una gran película, pero el espectador de a pie de Sitges espera algo más, y no otro I Origins, ganadora del 2014, que gusta pero no convence a los más guerreros.




happy death day

Happy Death Day (Christopher Landon, 2017)
Nueva vuelta de tuerca a Atrapado en el Tiempo (y ya llevo cuatro), esta vez con homenaje metacinematográfico incluido, en este slasher cómico en el que una estudiante universitaria repite una y otra vez el día en que es asesinada por un personaje enmascarado. Por más que haga, no consigue romper el círculo, y la película lo aprovecha para desplegar un enorme surtido de fantasías sádicas y descerebradas que, a mi gusto, se manejan mucho mejor en cuanto a tono, humor y estética en la serie norteamericana Scream Queens. De echo, ambas aproximaciones al slasher son tan parecidas, con una crítica nada velada y llena de humor al sistema de castas que crean las fraternidades yankees, y con una serie de personajes prácticamente intercambiables (tanto que puede que debamos replantearnos los tópicos, y que en realidad que sean más realistas de lo que en Europa podamos creer), que podrían tratarse de temporadas diferentes, con un ligero twist fantástico en el largometraje que no acabaría de desentonar en la serie televisiva.




Brigsby Bear

Brigsby Bear (Dave McCary, 2017)
Otra de las películas más esperadas de el presente año, Brigsby Bear explica la historia de un niño secuestrado por una extraña pareja, que es criado en cautividad, con la única compañía de una serie de televisión sobre el oso espacial Brisgsby, serie que ruedan sus propios falsos padres para educarlo sin contaminación externa. Ya adulto, el gobierno consigue liberarlo y devolverlo a su auténtica familia, y el joven debe aprender a superar la pérdida de sus otros padres, entender el mundo real, y superar su obsesión por la serie televisiva que le ha acompañado durante casi 30 años. El resultado es una película deliciosa, llena de amor por la ficción y los pasadizos que la unen con la realidad. Y lo mejor, esa serie intergaláctica, en el que Mark Hamill (el padre secuestrador) vuelca toda su formación académica y su pasión por la cultura popular, siendo una mezcla entre los teletubbies, Buck Rrogers, Flash Gordon, Doctor Who, y Star Trek. No existe, pero el aura mítica que le confiere la adoración máxima del protagonista, y lo poco que llegamos a ver de ella, resulta irresistible.




JoJos Bizarre Adventure

JoJo's Bizarre Adventure: Diamond Is Unbreakable - Chapter 1 (Takashi Miike, 2017)
Y, como cada año, una de las propuestas de Takashi Miike para los festivales es una tomadura de pelo autoconsciente y normalmente muy divertida y loca. Y JoJo's Bizarre Adventure: Diamond Is Unbreakable - Chapter 1, rodada en exteriores en la propia ciudad de Sitges, tenía todos los números para ser una de las sesiones memorables del Sitges 2017. Pero diría que ha sido todo lo contrario, una decepción larguísima, muy aburrida, y sin ningún punto destacable. Sitges está rodada con una luz extraña, y se reconocen sus calles, ligeramente camufladas para parecer un pueblo costero japonés, pero le falta brillo, y es incapaz de reflejar su personalidad. También reconocí el edificio Cedimatexsa de Barcelona, el ya mítico lugar donde acontecía REC, en la primera escena de la película, y aunque presentaba una acción similar a la que narraban Balagueró y Plaza (el asalto de la policiá a uno de los pisos), Miike no ha sabido (o querido) aprovechar la magia cinematográfica del lugar, supongo que por no complicar más las cosas. En todo caso, me parece una adaptación directa del manga homónimo a imagen real, con el interés único se cumplir expediente. Lo que se muestra parece y se mueve Jojo's Bizarre Adventure, pero la película carece de alma. Me anoto investigar cómo elige el director japonés sus proyectos, o si a veces acepta encargos sin preocuparse mucho del resultado.




how to talk to girls at parties

How to Talk to Girls at Parties (John Cameron Mitchell, 2017)
Cuando Neil Gaiman anunció que su cuento corto How to Talk to Girls at Parties iba a ser adaptado al cine, de la mano del protagonista y director de Hedwig and the Angry Inch, no supe qué pensar. Apenas recordaba esa historia en concreto del libro recopilatorio Fragile Things. En parte porque la había leído hacía muchos años, pero principalmente porque no era de las más célebres del autor (ahora con la versión en cómic, y la película, eso ha dado un claro vuelco). Y tampoco me sonaba que tuviera material suficiente para un largometraje, así que imaginé que Hedwig le daría un toque muy loco a la vez que reivindicativo. Y así lo esperaba el mismísimo Gaiman, que parecía entusiasmado con la idea. Pero yo no esperaba gran cosa. Y ya la he visto, y se ha convertido directamente en una de mis favoritas del presente Festival. La historia se mantiene igual: unos muchachos se equivocan de fiesta, pero aún así pretenden ir a por todas con las chicas que pueblan aquella extraña reunión, y lo que se encuentran va mucho más allá de una simple brecha de género típica de la adolescencia. De esta anécdota, el director y su guionista Philippa Goslett son capaces de recrear la sociedad punk del Londres de finales de los 70, convertir una historia de maduración en un canto queer divertidísimo, y hacer nacer un universo de fantasía en expansión de colores, magias, y música, cuya narración incluso se atreven a convertirla en un falso biopic del propio escritor inglés. Además, unos actores fabulosos llenan cada plano (como Nicole Kidman, Elle Fanning, Ruth Wilson o Matt Lucas), y sostienen esta absurda y súbita historia de amor scifi, en el que la pasión por la vida, la rebelión, y la música, son capaces de reinventarlo todo.








yume