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20050725

En Tele 5 y Antena 3: “Siete vidas" y "Mis adorables vecinos”

Realizar sitcoms en España es muy sencillo: solo hacen falta tres cámaras y actores de moda.
¡Manos a la obra!
El planteamiento de las secuencias es siempre el mismo, se abren con un plano general, donde está un personaje A realizando cualquier acción. Un personaje B entra en plano y llega hasta donde está A. Entonces se pasa un plano medio de B, que habla. Le sigue un contraplano a misma escala de A, que le responde. Así sucesivamente, un juego de planos/contraplanos hasta que volvemos a un plano general, donde el personaje A o B se retira para que inmediatamente entre un personaje C, que hará lo mismo que los anteriores, es decir, llegar y hablar. ¡Cuánto ingenio!
Todo el tiempo es así hasta que acaba el sitcom. El tiempo en televisión es muy valioso y el espectador muy estúpido. No hay tiempo para planos detalles, primeros planos, movimientos de cámara o una iluminación digna que distraiga de lo realmente importante: el chiste fácil.
El diálogo es completamente ridículo. En sitcoms como éstas, donde se intentan retratar personas normales y corrientes en lugares normales y corrientes, solo se consiguen diálogos tontos y carentes de ingenio. La gente no habla de esa manera. No se interpreta un diálogo, se recita después de haber sido empollado.
Las interpretaciones son nefastas, los actores y actrices tienen personajes completamente planos, carentes de ambición y personalidad. Estereotipados sí, y mucho.
Las risas enlatadas son el colmo. Las utilizan para avisarnos cuándo debemos reírnos, nosotros como corderitos les hacemos caso. Hay distintos tipos de risas: una para una situación levemente graciosa, una para una situación muy graciosa y otra para la situación genial, original y donde se supone que debemos caer rendidos al suelo y reír hasta que el abdomen grite ¡basta, basta!
No importa nada, la excusa siempre es la misma: la gente cuando llega a su casa, cansada después del trabajo, no quiere pensar. ¡Pero cómo cojones se atreven a decir eso! Conozco a personas que, aunque no quieran pensar al llegar de trabajar, ponen una película de Bergman, y no porque sean tipos listos, bohemios o progres, sino porque simplemente quieren sentir.
Basta ya de ayudarles en esta estúpida guerra de audiencias. Pidamos televisión de calidad.
¿Por qué nos conformamos con lo que nos echan?

Tengo un amigo que dijo: “si algún día tengo tele será para ver a Chaplin”.
Deberíamos pensar en ello.

Marc Jardí.

1 comentario :

kuroi yume dijo...

Marc, ¿no sabes que los que se creen "progres" son los que únicamente dicen ver de la tele "7 vidas" y los documentales de la 2?

Estoy de acuerdo contigo. Hay una pobreza de ideas abrumadora, pero aún hay niveles: me estás comparando un vaso de leche de soja, con una jarrita de gaseosa. Igual de inofensiva, pero al menos pica un poco. ¿No crees?

(para los que no lo hayan pillao, "7 vidas" es la gaseosa y el símil es probablemente demasiado parecido a los de Ferran Monegal...)