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20050728

Unos apuntes sobre Miike

El cine japonés tiene muchas de las características de los tópicos que esperamos de la cultura japonesa. El principal es que se alimenta, y retroalimenta del resto de culturas, las absorbe, adapta, “customiza” a su politeísmo animista (sí, hablo de religión como pilar base de una cultura… ¿¡qué!? ¡Sí!, y aún soy ateo, gracias a dios) y el cine no lo hace menos.
Esa occidentalización del sintoísmo, o orientalización del cristianismo,(como queráis) lleva a unas películas de extraña moralidad, en las que podemos encontrar valores típicamente orientales como el honor y la afiliación ciega al deber, etc., junto con valores tan occidentales como la lujuria, el consumismo y la amoralidad (?), todo mezclado con una latente espiritualidad totalmente opuesta al realismo mágico sudamericano.
Si en las películas orientales hay fantasmas (como en todas las que nos llegan, porque se ha puesto de moda ahora EN OCCIDENTE) no se entiende como algo extraordinario ni anormal, todo tiene alma, con lo que cualquier cosa es un “fantasma” en potencia, tratemos bien a la naturaleza, ella también sufre y también nos puede hacer daño (paradigma: Mononoke-Hime de Miyazaki). Es una versión no hipócrita del ecologismo.
Bueno, que me voy por las ramas…

Todo eso no lleva a un cine absolutamente original para los estándares yanquis a los que estamos acostumbrados. Incluso Kurosawa, haciendo Shakespeare, era mejor que Brannagh, (un inglés) Le daba un toque absolutamente oriental-original (vale, uno es un genio del cine y el otro un petardo, pero entended lo que quiero decir).

Ahora, imaginad si hablamos de un cineasta que (por sí mismo) rompe con los estándares orientales (también). Miike es un “destroyer”. Fagocita cualquier género y lo deconstruye. ¿Para volverlo a crear? NO. Para servirlo incompleto, libre de sus reglas y atado a otras reglas aún más duras: las del surrealismo, el absurdo y la comedia sinsentido.
Disfrutad de Dead or Alive, una película casi normal de Yakuzas y Tríadas, que al final, ya habiendo terminado normalmente, gira 180º y se convierte en otra película, en otro género, con nuevas ataduras y libertades (no hablo del juego de espejos de Lynch en Carretera Perdida o en Mullholland Drive, hablo de otras reglas) (no os quiero decir más por no joderos uno de los finales más surrealistas del cine de los últimos años: sed buenos, vedla y luego hablamos). Y no sólo hablo de originalidad, ¿se puede ser realista y atrevido (de verdad) en una película de ciencia ficción? Sí, en un alarde de visión, en Dead or Alive III, llena el futuro de Tokio y Yokohama de chinos que hablan chino, y entienden el japonés (al estilo de los castellano-parlantes catalanes). Cada uno habla su idioma, y son los japoneses los que no pillan mucho. ¿Cómo se puede rodar esto? La única forma sincera de hacerlo es en los idiomas correspondientes (¡la mayoría de la película está en chino!, ¡imaginad que aquí se rueda una película española en italiano y no la doblan!). (Por cierto, en la versión del DVD doblada, hablan todos en castellano, incluso los que tienen que hablar en inglés para que los dos japoneses que salen en la peli los entiendan)…

Más ejemplos. Hablemos de amor.
Audition, una historia de pasión (si la habéis visto sabréis a qué me refiero). Gran ciudad de Japón, cultura del éxito, la fama rápida, los cásting y la prevaricación (¿os suena de algo?) ¿Qué es una relación de pareja si no un juego de dominación, violento a veces aunque agradable, del que TODOS seguimos las reglas? ¿Y qué tal si las entendemos de otra forma? Las llevamos al extremo y además te lo explicito todo lo que puedo. Disfrutad en esta película de uno de los sonidos más escalofriantes del Cine, de verdad, aún se me pone la piel de gallina. ¿Quieres tópico?, 66 tazas: cultura japonesa = gente enferma. Romper tópicos Made In Japan.

En fin. Los críticos no saben dónde situarlo (aunque DangerMind diga que es como Tarantino, un abismo cultural y de iconoclastia media entre ellos) y es porque no se le puede situar, no desde nuestros estándares. Izo es un poema absurdo (a veces risible) sobre la imposibilidad de luchar contra el sistema occidentalizador (los únicos personajes que no mueren en la espiral (cuesta abajo hacia el caos) de violencia son los soldados muertos de la II Guerra Mundial, y no porque ya estén muertos, son los únicos que tienen dignidad y honor). Pues bien, esta película es un pastiche “samurai-yakuza-fantástico-terror-realista-crítico-musical”, que ella solita ya define a Takeshi Miike:

¡PUES NO SE MUY BIEN QUÉ ES, PERO ME GUSTA!
Por cierto, acabo de ver que Miike ha hecho un remake (sobre la cultura de los remakes japoneses tengo mucho que decir, pero este fin de semana ya le di bastante la brasa a Marc..., mejor lo dejo para otro día) de Yokai Daisenso (la gran guerra de los Yokai), otra joya del antiguo fantástico japonés. A ver que habrá hecho el cabronazo de Miike esta vez.

Saludos.

2 comentarios :

藤原 弓美 dijo...

Pues para el día que sigas con el tema habla un poco de Ichi The Killer, vale?
(por cierto, no pude resistirme a ver Última Llamada, pero dejaba mucho que desear)

kuroi yume dijo...

Hablaré de Ichi, de acuerdo.
La verdad es que me gustó mucho. (bueno, como puedes ver el colgao de Miike me tira bastante)

"La Última llamada" la ví en una maratón de Sitges (joder, parece que no vaya al cine en otro sitio) después de "Zatoichi" y "La Matanza de Texas 2004" (fue en el 2003, pero bueno) y me reí una barbaridad. (No sé si has ido a alguna maratón allí, pero son geniales).