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20050914

Sin City (Segunda Parte)

Cierto, es una película de estetas. ¿Tiene algo de malo ser un hedonista en estos tiempos de cerrez pseudointelectual y conservadora? Cierto que es una película ABSOLUTAMENTE igual a su cómic, pero no creo que sea condición “sine qua non” para que guste a los fans de las viñetas.
El mundillo comiquero tiene de todo, al igual que el mundillo del cine. Hay puristas cegados, y libertarios en busca de la esencia a través de las nuevas interpretaciones de los personajes de siempre. Hay de todo como en todos sitios. (Cuando Dios aprieta, ahoga pero bien)
Esto me lleva a Sin City. Es igual al cómic, sí, pero lo importante es esa esencia que efectivamente respeta. El cómic de Miller es esteticista, barroco y maniqueísta. Ha roto las reglas del mundillo (por muchas razones), pero sobre todo es la plasmación en papel de un revoltijo de influencias que han conseguido así ser un bloque unitario. Es, como prácticamente todo lo que se hace ahora mismo, un divertimento para adultos. Y yo diría uno de los más sólidos y coherentes de los que se han hecho últimamente (Llamémosle cine o cómic de palomitas, si os place).
La película de Rodríguez respeta eso. No reinterpreta el maniqueísmo, ni el recargamiento estético. Lo respeta hasta las últimas consecuencias, haciendo un buen uso, por fin, de los efectos digitales, que en este caso encajan en la película y no al revés, como es habitual.

Es La Película de Frank Miller.
No es una película de Robert Rodríguez.

Y el director, con mucha coherencia, pone en el mismo nivel de importancia a Miller, aunque esté claro quién dirige (el royo con Tarantino sí que encaja en lo de amiguetes haciendo cine… aunque realmente tampoco veo qué tiene de malo).

¿La película es buena o es mala? Gustos.
Está claro que puede haber gente que diga que es un deleite para descerebrados. Aunque yo la he disfrutado y no me considero un descerebrado (perdonen mi falta de humildad, pero… ¿¡qué demonios!?).

Llegará un día en el que podamos quemar en pavorosas (gracias tónix) hogueras todo aquello que no sea culto, inteligente y con ambición adocenadora, el día en que podamos poner en práctica la eugenesia y capar a los imbéciles y a los malos directores, pero hasta entonces, podremos seguir viendo esas películas tan pajeras (gracias absence) que nos alegran la existencia.

Saludos.
YUME

1 comentario :

Hombre Lobo dijo...

Tras leer ambas versiones y, aprovechando que en este blog sí se pueden dejar comentarios atrasados, dejaré aquí mi opinión sobre "Sin City", dejando totalmente de lado el tema de qué es arte y qué no lo es (discusión que no viene mucho al caso y a la que ciertamente no se puede llegar hablando solamente de UNA película).

Una cosa: yo no soy ningún fanático del cómic y de hecho me considero bastante ignorante en cuanto al tema. En cuanto a la obra de Frank Miller, la revisé únicamente después de ver esta película, y puedo ver estos temas de los que se habla aquí. Personalmente, además del hecho de que la película me pareció una pasada (algo que al fin y al cabo siempre será un argumento subjetivo), estilo y esencia van aquí de la mano, o al menos eso me parece. No podemos hablar, en el caso de "Sin City" de estética y mensaje como si fueran cosas distintas porque no lo son. De lo que decía Yume, el maniqueísmo absoluto de esta película es su mayor atractivo, pero dicho maniqueísmo no debe entenderse en el sentido clásico de Bien contra Mal, sino como una forma de honestidad.

En el cómic original no hay grises, todo son negros y blancos, con su eventua, toque de color para marcar el carácter irreal de la historia. Pero esa falta de grises se traslada también en los "héroes", que son gloriosos en su perversidad. Pero son "héroes" porque aceptan su maldad y la abrazan. Si nos fijamos, nos damos cuenta de que los únicos seres auténticamente despreciables, los "malos", por decirlo de alguna manera, son aquellos hipócritas que llevan una doble vida: el poli corrupto, el obispo pederasta, el monaguillo caníbal, etc. Discurso y estética de la mano, pues.

Pero en fin, todo esto siempre será discutible.