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20051006

MIEDO


Mi padre fue el primer cinéfago que conocí.
Gracias a él puedo haber visto cosas inimaginables.

No tendría yo más de 4 años, cuando él trabajaba junto a un videoclub (en la época en la que en éstos se podían alquilar aquellas espantosas copias pirata) (ostia!, y ahora nos intentan convencer de que las mafias de las armas llevan el cotarro!) y le dejaban coger 8 o 9 películas y devolverlas cuando quisiera…

En aquella época, vi mucho cine. Cientos de películas de "bruslís" mancos, braddocks, ninjas ciegos y samurais; recuerdo haber visto desordenadas las sagas de tiburón (qué más da!) y de Star Wars (aquí ya no da igual)… y sobre todo películas de terror. Sólo recuerdo dos que no me dejó verlas: “
Holocausto caníbal”, y “Las Caras de la Muerte” (un videoclubero pastiche de imagenes snaff). Resarcido estoy aunque las había mitificado, claro

A los 4 años, había visto cientos de películas de terror.

Yo me tapaba los ojos en las mejores escenas, tenía miedo (mis padres siempre se reían porque decían: “en las pelis de destape del Ozores no te tapas”, y yo me moría de vergüenza). Tenía miedo de que los ascensores cobraran vida, tenía miedo de los ojos hipnóticos de los vampiros, tenía miedo de los monstruos que salen de las paredes y te roban el aliento, me aterraban los extraterrestres (tanto que al ver
ET, temía por el pobre Elliot)… Tenía miedo, mucho miedo.

Y afectaba a mi vida, la verdad: hablaba con los ascensores para que se portaran bien conmigo, me tapaba la cara al dormir para no ver esos ojos inyectados en sangre, intentaba que mi gata durmiera en mi cama (todo el mundo sabe que es el único remedio contra los monstruos roba-alientos)…

Y entonces ocurrió.

Desensibilización Sistemática se le llama. Pasa el tiempo, y por exposición, te vacunas.

Desde entonces lo busco. Quiero volver a sentirme como entonces.

Por eso ahora yo (sólo en casa, concentrado, o bien con alguien que sí tiene miedo y con un poco de suerte puede contagiarme), vago entre inmundas secuelas de fallidas películas de terror adolescente, disfruto de pequeñas joyas del mal rollo, e intento ver con ojos inocentes cosas que ahora no colarían ante un niño de 4 años.

Y no me arrepiento de ello, sé que algún día volveré a notar esa sensación.

De hecho hace unos años noté algo muy similar... y me encantó: Fue en Sitges, con
Ringu. La primera vez que aparece Sadako Yamamura, muchos pelillos de mi nuca se pusieron de punta. Es por eso por lo que la pequeña hijaputa está en la cabecera de esta página.
Es una esperanza, una voluntad..., un auto-homenaje (si queréis).

(Muchas secuelas y plagios después no me ha vuelto a pasar…, aunque sigo buscando entre todo ese cine oriental, que aún es fresco para los estándares yankis.)


Llegará, lo sé.

Yume.

7 comentarios :

藤原 弓美 dijo...

Ahora ya lo entiendo todo, entiendo porque ninguna peli me da miedo hoy en día. (aparte que son muy previsibles y nada innovadoras).
En el pueblo dónde pasaba los veranos de pequeña, cada lunes, "los lunes de terror" daban dos pelis de miedo, no me perdía ni una (los jueves era Tarzán y tampoco fallé, pero eso es otra historia).
Seguro que habías llegado a ver "Las torturas de la inquisición", es una de las que más recuerdo, fijatetú.
En fin, que ni con Ringu, no hay manera, pero (y creo que lo puse en un post hace poco) hace unas semanas volví a ver "La Profecía" con toda la parafernalia adecuada (oscuridad etc.) y con la banda sonora de Goldsmith sucumbí, muerta de miedo...
Después lo he vuelto a intentar con "Al final de la escalera" y nada comparado con la primera vez que la vi hace años, incluso me aburrió.

kuroi yume dijo...

El pequeño Damien siempre será un buen compañero de viaje, aunqué quedó bastante tocado por las secuelas...

Pero es que en su momento TODAS me aterrorizaban.

Yo, sigo buscando. Al menos, a veces, encuentro cosas un poco originales...

Dr.Benway dijo...

Tal vez el miedo que buscamos a fuerza de ver pelis se ha convertido en momentos de admiración. Mientras unos pasan miedo nosotros nos entusiasmamos o nos decepcionamos, deformación cinéfaga.

Anónimo dijo...

Yo recuerdo mis noches de terror, como algo maravilloso. El hecho de ir corriendo desde el comedor hasta mi habitación por el miedo que tenía en mi cuerpo, era a la vez maravilloso y terrorífico.
Creo que todavía soy capaz de tener miedo, pero depende de la película. si son de "sustos" no me da miedo, yo quiero terror.
Un chiste a cuento:

-Que quieres? ¿SUSTO O MUERTE?
- SUSTO!!!
- UHHHHHH!
- Jope! Vaya mierda de susto!!!
- Ah! Haber elegido muerte!!!!

JUAS!!!!!!
MAD MAX

Hijo Tonto dijo...

Un artículo muy, muy, bello. Y yo que, sonará contradictorio, le tengo una seria y purulenta negación a la nostalgia en si misma...

No obstante, le creo. A usted.

kuroi yume dijo...

Gracias por ese voto de confianza ciega, que evidentemente no merezco, jeje.

Piense que el cine es en sí el arte de la nostalgia: las imágenes suceden rápido delante de nosotros y es a posteriori cuando todo cobra sentido y podemos analizarlo.

Es por eso que mi añoranza es hacia esas sensaciones, no hacia mi infancia, que al fin y al cabo...

kuroi yume dijo...

Así, descontextualizado, "Deformación Cinéfaga" es, por cierto, un concepto que me gusta mucho, jejeje

Es como repetitivo, incongruente, pedante, absurdo, y bello, muy bello...

Si volviera a crear un Blog le pediría permiso para utilizarlo, sinceramente.