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20051111

Un Euro por Sabiduría. Capítulo 1 (de3)

Un Euro por Sabiduría. Cap 1
¿Me pones un Euro en la taza?, eso te da derecho a oír una historia, niña.
Esto lo oí una vez, hace mucho tiempo cuando era marinero, y debes saber que hubiera sido pirata… si hubiera nacido en otra época, claro… Pues bien, es la historia que me contó un viejo borracho al que entregué una moneda en un puerto muy lejano. ¿Qué ironía verdad?, de veras espero que tú no tengas que repetirla nunca en las mismas condiciones.-jejeje-

"Había una vez una mujer que vivía en una pequeña isla en medio del océano. En esta isla no había más que arena y un enorme trono de terciopelo rojo. Desde este trono la mujer cuidaba el cielo y el océano de su reino. Se dedicaba a escuchar e intentar resolver los problemas de las aves y peces que habitaban en él.

Esta reina guardaba entre sus brazos a su niña, le protegía de vientos y mareas. Dos veces al día debía dejarla sola para buscarle alimento en el fondo del océano. No quería dejar a su niña mucho tiempo así. Por eso siempre buscaba apresuradamente entre los corales cualquier cosa que pudiera alimentar a su niña. Allí, todos los habitantes sabían de la preocupación de la mujer, así que los pequeños cangrejos tejían cuencos de algas dulces, los peces se inclinaban ante la mujer, jugaban entre su pelo y le entregaban los frutos de mar que abundaban en las profundidades, pues era un reino tan rico y próspero que hasta venían de otros lugares menos favorecidos. Nadie se sentía amenazado, pues ya se sabe que en buenos tiempos no hay grandes penas.

Un mal día, el consejero de la reina, un precioso pez espada, asomó su cabeza fuera del agua y le dijo a ésta:
-¡Oh, querida reina, gran tragedia la que sucede a lo largo y ancho de tu cielo y océano!
-¡No demores más la información mi leal espadachín! ¡Contádmelo todo! -dijo angustiada la mujer, pues no eran habituales las malas noticias.
-¡Los animales del reino vecino han acabado con todas las reservas de alimento del reino! ¡No queda nada para comer! ¡Si no conseguimos nada para ellos pronto...!
-¡No digas más -ordenó la reina- reúne a todos los animales y decidles que rastreen cada rincón del cielo y el océano en busca de alimento!-
Y así lo hizo el leal espadachín, pero los días pasaron y ningún animal consiguió nada para comer. La reina temía por su hija, pues no paraba de llorar de hambre. Cada vez la reina le daba menos de comer ya que sólo tenía lo que ella lograba encontrar. Los animales y plantas debían buscar comida para ellos mismos

Otro buen día, el vigilante del cielo, un enorme albatros, posó sus garras sobre el espaldar del enorme trono y le dijo a la reina:
-¡Oh, querida reina, gran tragedia la que sucede a lo largo y ancho de tu cielo y océano!
-¡No demores más la información mi leal escudero! ¡Contádmelo todo!
El albatros obedeció:
-¡Los animales del reino vecino han comenzado a llevarse las crías de los habitantes de tu reino!
-¿Cómo puede ser posible esto que me cuentas? -murmuró incrédula la reina
-¡Dicen que es la única manera de saciar su hambre!
-¡Oh, no! -la preocupación empezó a cruzar el rostro de la mujer
-¡Debe usted huir reina mía! He escuchado voces que dicen que la única solución que tenemos es entregar a vuestra hija como ofrenda para aplacar la ira de los invasores.
-¡Mi hija! ¿Puedes tú, leal escudero ayudarnos a escapar?
-¡Podemos intentarlo! Tendré que esconderos bajo mi ala durante el vuelo. Nadie puede veros ¡nadie!
-Lo entiendo. -aceptó finalmente
-¡Rápido!

Y diciendo esto el albatros abrió sus enorme alas. De pronto las aguas comenzaron a alzarse y los vientos a agitarse. Del agua salió como una bala el pez espada, atravesando el pecho del albatros, que cayó abatido en la arena. Infinidad de peces y aves se acercaron a la pequeña isla, llenos de ira al principio, dubitativos después de ver el espectáculo dantesco.
-¡Mi fiel espadachín! –dijo la reina, ¿Cómo has podido?
-¡Los visitantes se han llevado a mis crías! ¡Alguien debe pagar por ello! - y diciendo esto, apuntó con su larga espada al bebé."



CONTINUARÁ...

Marc Jardí - Yume

1 comentario :

Anónimo dijo...

No te hagas de rogar Yume y cuelga la continuación.....

MADMAX