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20051114

Un Euro por Sabiduría. Capítulo 2 (de3)



“-¡Mi fiel espadachín! –dijo la reina, ¿Cómo has podido?
-¡Los visitantes se han llevado a mis crías! ¡Alguien debe pagar por ello! - y diciendo esto, apuntó con su larga espada al bebé
-¡Mi hija no! -grito la reina, buscando compasión en los ojos de los que eran sus súbditos
-¿Encontráis vos otra solución? -comentó una voz entre la multitud
- Sí, hay otra. Si podrían saciar su hambre con un bebé, mejor aún será si pueden devorar a un humano adulto. Yo iré –dijo la reina, y comenzó a llorar.
-¿Ah, sí? ¿Y quién cuidará de su hija entonces?
-Tendré que confiar en los habitantes de mi reino.
-¿Vuestro reino? -rió el pez espada- Una vez que usted se haya ido este será mi reino. Debe elegir, entre su reino o la niña.
Y diciendo esto los peces se sumergieron rápidamente y las aves volaron como nunca antes lo habían hecho.
-¿Lo veis? Vuestros propios súbditos os traicionan, su majestad. ¿Qué pensáis hacer ahora?
La reina cogió a su niña en brazos, le besó la frente y la dejó encima del trono, después se adentró lentamente en las profundidades del océano, hasta desaparecer.
-¡Al fin mío! ¡El reino es mío! –dijo el pez espada mientras la niña lloraba a su espalda.

No pasó demasiado tiempo, el justo para que el pez espada empezara a imaginar la majestuosa fabricación de un trono para él, cuando un enorme haz de luz salió rápidamente del agua y atravesó el cielo, tiñéndolo de diversos colores brillantes. El haz de luz bajó en picado a una velocidad de vértigo y fue a parar directo al corazón del espadachín, matándole. Entonces en contraste con la roja sangre en la arena, el cielo volvió a su color azul. Una pequeña esfera de luz bajo del cielo con una semilla en su interior y se hundió en la arena, provocando un ligero temblor. Un inmenso y precioso árbol salió de entre la arena. Era un árbol mágico, provisto de fruta infinita y capaz de cubrir con sus hojas el doble de la superficie de la isla. Ahora la niña tendría comida y cobijo suficiente hasta que fuera capaz de gobernar el que ahora era su reino."

¿Sabes que pasó bajo el agua?,¿qué hizo la mujer?
Aunque no había ningún animal por allí, (y menos aún el viejo borracho que me contó la historia, claro está) puesto que habían huido temiendo la codicia del pez espada, sí que lo presenció todo una pequeña anémona, incapaz de moverse y de apartar la vista, así se lo contó con pelos y señales al borracho…


CONTINUARÁ...

Marc Jardí - Yume

1 comentario :

藤原 弓美 dijo...

Continuará... ¿cuándo? :-(