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20051118

Un Euro por Sabiduría. Capítulo 3 (de3)


Un Euro por Sabiduría. Cap 1
Un Euro por Sabiduría. Cap 2
Un Euro por Sabiduría. Cap 3

¿Sabes que pasó bajo el agua?, ¿qué hizo la mujer?
Aunque no había ningún animal por allí, (y menos aún el viejo borracho que me contó la historia, claro está) puesto que habían huido temiendo la codicia del pez espada, sí que lo presenció todo una pequeña anémona. Incapaz de moverse y de apartar la vista, así se lo contó con pelos y señales al borracho…


“La exiliada reina empezó a nadar hacia los límites de su reino, y una sola imagen rondaba por su cabeza, su niña, sola a merced de los elementos y de los traidores. El mar jamás había sido tan salado como en ese momento debido a las lágrimas de la mujer. Cansada se dejó caer hasta el fondo y allí cogió un trozo de coral y se hizo un profundo corte en el pecho. La sangre brotaba caliente y empezó a llamar a los carroñeros. Pero antes que tiburones, rémoras y morenas, aparecieron tres diminutas medusas de brillantes colores fosforecentes.

-¿qué te pasa mujer?, ¿porqué lloras? -preguntó la más pequeña con la voz más dulce que había oído nunca.
-Mi pueblo tiene hambre, yo no sé como solucionarlo y he sido traicionada. Y ahora yo he abandonado a mi hija. Es tarde pero sólo puedo confiar que alguien se compadezca de mi sacrificio y se apiade de ella.
-¿Buscas paz o venganza? -preguntó la más grande de las medusas, cuyos colores brillaban poco y parecía vieja y enferma.
-¿Se puede separar una cosa de la otra? -al decir esto, la mujer se dio cuenta que ya había dejado de ser una reina justa.
-Nosotras te podemos dar venganza, -dijo la medusa mediana, parecía fuerte y saludable- pero así no encontrarás paz. Nosotras nos podemos apiadar de tu hija, pero no encontrarás paz. Nosotras te podemos dar paz pero entonces no encontrarás ni sentirás nada.
-Si de veras pueden tres minúsculas medusas hacer tales milagros, ¿qué debo dar a cambio? y ¿qué debo pedir para no salir perdiendo?
-Muchas preguntas, no las malgastes y piénsalas bien que sólo te contestaremos a tres, empieza. -dijeron las tres a la vez.

-¿Puedo dar mi vida por mi hija de una forma menos inútil que este sacrifico?
-Sí puedes, nosotras nos encargaremos de ello. -contestó la más pequeña.
-¿Podéis evitar que mi hija sea traicionada igual que lo fui yo?
-Sí podemos y así se consumará tu venganza. -respondió la más vieja de las tres.
-¿Y mi pueblo, podéis hacer algo por él?
-No tienes pueblo, nadie queda ya de los tuyos. Con el tiempo volverán, pero no para ti. -dijo la medusa que quedaba- Ahora el trato: tú morirás y todo volverá a su cauce, pero nosotras nos alimentaremos para siempre de la deuda que acaba de contraer tu hija contigo y de tu angustia al no verla crecer.

Mientras la mujer se iba convirtiendo en una semilla y desaparecía, no pudo más que llorar y darse cuenta que no volvería a ver a su niñita.

La niña creció bajo la sombra de las frondosas ramas de su madre sin saber toda la verdad. Parte sí, porque las medusas volvían en sueños para cobrarse su deuda. Le recordaban entre pesadillas que su madre murió por ella y la niña se despertaba llorando cada mañana. Con el tiempo, se convirtió en una reina incluso más justa que su madre y con muchos más súbditos. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.”


-Bueno, no acababa así exactamente pero no creo poder acordarme de más. Además para lo que has pagado ya está bien. -Dice el vagabundo
-¡¡Pero no es justo!!
-Las cosas no son justas niña… ¿acaso puedes hacer algo tú por tu madre?


FIN
Marc Jardí - Yume

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