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20060102

La Vida de Damián

La muerte siempre ha rondado la vida de Damián Carrasco.

Pero al final ha muerto siendo un perdedor. De hecho, nació el 6 de Junio del 67, a un “6” de hacer el completo y convertirse en el Anticristo. Lo que le convierte en perdedor desde el nacimiento. Aunque no todo en su vida fueron derrotas.

Alcanzó el éxito alguna que otra vez.

Por ejemplo, su versión del “Ziggy Stardust” de Bowie (bueno, en realidad era una versión de la versión de Bauhaus, pero eso no lo sabía mucha gente en España) incluso alcanzó un número interesante en la lista de éxitos de El Corte Inglés, dos puestos por debajo de Tino Casal, si no me equivoco. Pero eso (además de que se acabó repentinamente por la disolución de su grupo “Las Arañas de Marte”), es otra historia.

El lamentable accidente ha hecho de su velatorio una pantomima ridícula (aunque no es la primera vez que un tarado intenta raparle el pelo para encontrar ese tatuaje inexistente…), y los pocos dolientes (acreedores la mayoría) acabaron escandalizados o descojonados. ¡En fin…!

El entierro no ha sido nada del otro mundo. Un apenado enterrador (algún problema tendría en su casa, el pobre) cerró el nicho con un par de paladas de cemento y 6 tochos. No se colocó lápida, aunque poco tardarán los fanáticos en dibujar cruces invertidas y símbolos Illuminati sobre la piedra roja de ladrillo.

Luego, la lluvia.
Y poco después ya no quedaba ni un alma
(masculina, porque no había asistido ni una sola mujer).

De ladrillo mojado y pocas mujeres también fueron sus primeros escarceos con el sexo. Allí, en el callejón, detrás del Club Obi-Wan donde algunos años antes un yanqui caradura montó una gran pelea y acabó saltando por la ventana.
Damián fue testigo involuntario de la muerte del yanqui, que acabó aplastado contra el techo de su ranchera roja. Pero eso no le impresionó demasiado.

Ya había visto morir a sus padres y a sus hermanos.

Lo que de verdad le impresionó fue el ensangrentado, larguirucho y peludo brazo anaranjado que salía de la ventanilla lateral derecha de la ranchera. Pero como ya he dicho antes, eso también es otra historia…

Damián,
Requiescate in Pace.


Yume.

1 comentario :

Marc Jardí dijo...

A vuestros pies, Oh capitán mi capitán. Este artículo no tiene palangón alguno. Clase de escritura ¡tiemble Sr. Balzac!