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20060228

(Mi) El desprecio - parte #1

desprecio


Godard copia una idea de Orson Welles a la hora de realizar los títulos de crédito. Pero le da un giro de tuerca. Welles quería darle un toque espectacular, nunca antes hecho. Lo inventó. Godard lo utiliza a modo interpretativo, metacinematográfico, porque “Le mèpris” habla sobre la creación, sobre la obra, sobre el proceso de construcción. Sobre la tragedia. Su mínimo argumento versa sobre la incomunicación y de qué manera afecta ésta a una pareja, hasta llevarla a cuotas de destrucción jamás imaginadas en cuanto a su contundencia y delicadeza. Pareja encarnada por Bardot y Piccolí.

Dicha incomunicación se expresa mediante el color, el suave movimiento de su cámara, el encuadre, la música, la luz, las interpretaciones. Cine.

Desde la primera secuencia, en la que un diálogo repetitivo (no en sus frases, sino en su contenido) y un color cambiante, Godard hace que comprendamos cuál es el problema de esta pareja y hasta la personalidad de los personajes. Que barato y brillante.

Y de esta manera “Le mèpris” se convierte en un torbellino de cine y destrucción. Durante dos horas.

Así mismo existe en el film toda una reflexión sobre el cine, la tragedia y la creación. “La Odisea”. Godard incluye en el proceso de rodaje (camuflaje encarnado en Jack Palance) sus violentos encontronazos con el productor estadounidense del film, el cual sometió a Godard a duros cambios de guión, como que Bardot debía mostrar su trasero al menos dos veces a lo largo del film.

La figura de productor le viene como anillo al dedo a Godard a la hora de hablar sobre la creación, y sobre como el dinero está por encima del hecho fílmico, convirtiéndose en un generador de dinero e hipocresía, el mismo Godard apunta que para salvar al cine se debería volver a los tiempos de Griffith y Chaplin. Lejos de compartir o no su aseveración, es una frase que muestra lo preocupante, según Godard, de la situación del cine hoy día.


Marc Jardí

4 comentarios :

藤原 弓美 dijo...

... y del mundo en general...

Queco dijo...

De hecho creo que la primera escena estaba hecha a última hora para sacar desnuda a B.B. como quería el productor...

A mí personalmente EL DESPRECIO me parece una película pretenciosa y aburrida, repleta de símbolos forzados y con un final de chiste. Sólo los diálogos de la pareja cuando están solos me parecen realmente interesantes. Puede que se deba a los cambios que el productor le obligó a meter, pero me temo que Godard me gusta más como teórico que como autor...

Liliana dijo...

Ya ves, no estás tan solo, Marc. Godard reclamaba, a su manera, la preeminencia de la industria sobre el arte.
Buena punta para hacer la fila detrás de Godard.

Enrique dijo...

Godart es brillante expresando sus ideas en cine, pero a más de 40 años, lo que parece pretensioso es esa utopía de aspirar a un mundo diferente al del poder del dinero y del mundo de los negocios. El desplome del mundo comunista, la impotencia de los tercermundistas para un camino diferente y mejor, es un testimonio de la endeblez de aquella utopía