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20060603

"…three rabbits live with a fearful mystery”.

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“In a nameless city deluged by a continuous rain… three rabbits live with a fearful mystery”.






Que las reglas de las telecomedias o "Sit-Com's" son claras y estables es un hecho irrefutable. Unas estructuras tirando a básicas rigen cualquiera de los episodios de esas series que nos invaden día dia (una invasión tanto externa como interna).

Según propias palabras de Marc Jardí:

"El planteamiento de las secuencias es siempre el mismo, se abren con un plano general, donde está un personaje A realizando cualquier acción. Un personaje B entra en plano y llega hasta donde está A. Entonces se pasa un plano medio de B, que habla. Le sigue un contraplano a misma escala de A, que le responde. Así sucesivamente, un juego de planos/contraplanos hasta que volvemos a un plano general, donde el personaje A o B se retira para que inmediatamente entre un personaje C, que hará lo mismo que los anteriores, es decir, llegar y hablar. ¡Cuánto ingenio!"

Si a eso añadimos una frase más o menos ingeniosa para puntualizar cada uno de los movimientos de entrada-salida de los personajes, acompañada de unas risas enlatadas semi-histéricas, tenemos ya media telecomedia hecha.

No se ha avanzado mucho en ese campo últimamente, lo más notorio quizá es conseguir una banda sonora de risas a modo leit-motive para el personaje más "ácido", esto es: las risas más histéricas de todas son la que acompañan a las burradas que dice uno de los personajes, el que se considera que tiene más chispa o más mala leche ("consigue la fama y échate a dormir").

Y ojo, que no estoy hablando de series (que como dice un amigo, "es donde los buenos actores hacen actualmente las buenas películas"), estoy hablando de telecomedias.

La televisíon, por sus actuales criterios y objetivos no va a romper esta dinámica.
Para eso tenemos internet. El único lugar que puede ser realmente libre de ser creativo.

Y por otro lado tenemos a David Lynch. Uno de los pocos autores introducidos en el sistema que puede vanagloriarse de ser más o menos libre. Mítica es su "Twin Peaks", pero su incursión en las series no terminó ahí: para la eternidad quedan las fallidas serializaciones de "Mullholland Drive" y "Hotel Room"

En estas lides nos encontramos con "Rabbits", una desconcertante serie de 9 capítulos de 50 min. que Lynch rodó en 2002 tras finalizar la propia "Mullholland Drive" con parte del elenco de esta película. Una serie que cansado de los rechazos televisivos, diseñó exclusivamente para ser exhibida previo "pay-per-view" en su página web.

Más que una serie para tv, nos encontramos con la Sit-Com más extraña que haya ideado mente enfermiza. Bajo la etiqueta, casi de cine negro, "En una ciudad sin nombre inundada por una continua lluvia... tres conejos viven con un terrorífico misterio" nos encontramos con la mayor perversión posible de lo que por definición es una telecomedia. Tenemos un misterio y conversaciones a tres bandas, entradas y salidas de personajes, y por supuesto risas enlatas. Pero, ¿qué pasaría si mezclamos las lineas de diálogo entre sí?. ¿Qué pasaría si los tres personajes cogieran su guión y recitaran sus frases al azar?. ¿Y si lanzaramos las risas enlatadas aleatoriamente?. ¿Y, si además, los personajes interpretados por Laura Harring, Naomi Wats y Scott Coffey fueran disfrazados con terroríficas cabezas de conejo de peluche?

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Lo último que consigue Lynch con ese plano fijo, absolutamente teatral, es caer en lo ridículo y lo risible. No había visto nada tan desasosegante que ver a tres conejos vestidos de humanos hablar de algo terrible que ha ocurrido, el tiempo, la hora, o una llamada telefónica, pero de forma aleatoria. Una habitación iluminada de forma extraña, un sofá y dos puertas consiguen una atmósfera de pesadilla que Lynch no lograba desde su "casa blanca" de "Twin Peaks"

Y no son las únicas reglas que pervierte. El estatismo de los personajes y su poca expresividad se rompe por las continuas idas y venidas del conejo macho, recibiendo (por supuesto, como toda buena Sit-Com merece, aunque llevado a la burla exasperante) aplausos y aclamaciones como toda estrella invitada entrando en plató. Una y otra vez, con la pertinente pausa para recibir los aplausos.

Fundidos en negro delimitan escenas, que no son escenas porque las conversaciones (más o menos) van avanzando como un todo.

La cámara sólo se mueve una vez de esa lejana butaca en la platea en la que que está situada, remarcando lo absolutamente importante que es una llamada de teléfono de la que llevan rato hablando, pero de la que no sabemos (ni sabremos) nada.

Pero a pesar de su lejanía y su quietud, la cámara es un elemento importante. Se desenfoca y palpita como un ser vivo más al ritmo de la excelente Banda Sonora de Angelo Badalemanti. Aunque no se mueva, intuimos a Lynch allí detrás, lejos del escenario, como la cámara, como nosotros. Lejos de aquellos conejos (¿ratones en una trampa?) en su madriguera.

El surrealismo abarrota cada elemento, lo absurdo y lo aleatorio nos invade como espectadores y nos aterroriza. Como náufragos nos agarramos a lo reconocible, a la rutina, que en "Rabbits" es tres pequeños insertos en los que cada uno de los personajes nos recita enfermizos poemas. Seguimos sin entender, pero somos capaces de anticipar que falta uno de los conejos por recitar. Cuando al fin lo hace, nos sentimos mejor. Aturdidos, pero con la ilusión de control y de compensión que necesitamos.

¿Es realmente una Sit-Com? ¿Es Cine? ¿Es Teatro? Lynch logra transgredir, e incluso destruir cualquier límite definitorio, consiguiendo crear un mundo de pesadilla y descontrol estático que no veíamos desde "Eraserhead".

Fuera de toda regla, y por consiguiente fuera de cualquier circuito de distribución, queda una desconcertante obra para fans, y para los muy curiosos .


Sr Lynch, gracias una vez más por otra joya.
A cada cosa que vd. hace me siento un poco más cerca de entenderme a mí mismo, y al propio arte.


Yume.

11 comentarios :

Ice dijo...

Tengo que ver esto como sea, muchas gracias por la información!
:-)

Liliana dijo...

Quizá David Lynch haya encerrado a esos personajes como si fueran conejitos de Indias, de esos que utilizan para los experimentos, los encerró en una jaula parecida a la que encierra nuestros sueños y pesadillas, y los puso a andar y a mostrarnos lo ridículas que son las teleseries que pasa la televisión. Respeta los códigos, y los altera. Pero no los altera cualquiera, los altera quien los conoce, de la misma manera que Godard rompió todas las reglas y convenciones, no por malcriado, sino porque sabía bien qué rompía.
Coincido contigo que David Lynch no deja de sorprendernos con su creatividad y talento.
Gracias por pasar el dato.
Un abrazo.

Babeco dijo...

Hace un año vi esta serie, y como mi inglés no es muy allá pues solo pille a trozos. Pero son capítulos de muy corta duración y con silencios eternos (con la mítica atmósfera Lynch de fondo) Y diálogos totalmente inquietantes, a la vez típicos pero absurdos.

kuroi yume dijo...

Ice: Encantado de ser el que trae la primicia. Gracias por venir! Se echa de menos saber algo más de tí.

Liliana: Sí que se comportan como ratas enjauladas, pero de hecho, es la definición de lo que es un personaje de una serie: títeres que entran por la izquierda, sueltan su diálogo con la complicidad del público y se marchan por la derecha.

Los conejos de Lynch van más allá, se comportan como animales de laboratorio apabullados por la "indefensión aprendida": hagan lo que hagam serán castigados con electricidad, con lo que acaban por evitar cualquier comportamiento, se quedan estáticos, recelosos de su entorno.

babeco: los diálogos de tus "mariposas" están cerca (por darle un repeto al maestro, porque sin duda los tuyos no se quedan atrás) de esa inquietud.
Siento el retraso; quiero hacerlo bien.

Marc Jardí dijo...

¡Oh, capitán mi capitán! quedamos el próximo finde para comer sushi en tu casa. Al irme, fíjate bien de que no te falte nada, sobre todo algo pequeño, cuadrado y blanco como un mini-mac.

Salue.

kuroi yume dijo...

Marc, y eso que no lo has visto tal y como está ahora mismo:

Encima de un precioso disco duro de 250GB iomega (MiniMax), diseñado para hacer un pequeño "pilar de dos" con mi mini-bestia, jejeje

http://www.iomega-europe.com/eu/shop.aspx?category_name=hddminimaxtype

Queco dijo...

DIOS MÍO! LA NECESITO!

kuroi yume dijo...

Queco: ¿mi minibestia o la peli?
jejeje

Creo que la echan (sin H) en multicines lamula.

Si tienes problemas, hablamos...

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creo que tratar de comprender a Lynch no es necesario en la vida... porque en realidad lo que menos desea es elabora un discurso comprensible o lógico... a mi muy personal punto de vista, Lynch solo evoca emociones momentaneas, que no tienen un sentido. El mismo lo sabe, solo hace cine por hacerlo, pero jamás se clava en dar explicaciones o justificaciones que es lo que más requiere este arte.... Lynch solo es Lynch en su propio subconsciente y dentro del mismo ha creado su propio lenguage cinematográfico, es como la mente de las personas en estados de subconsciencia.... donde el subconsciente es anacrónico y no lineal