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20061128

Brigadoon 7: “La isla y yo” (1999)

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Imágenes en super8 del rostro de una chica hermosa. La chica sonríe mientras mira a cámara. La chica intenta tapar la cámara. La chica mira al horizonte. La chica mira hacia abajo, parece triste. Las imágenes van ralentizándose poco a poco. Se congelan. Mueren.

La isla y yo” es digna sucesora del trabajo desarrollado durante años por cineastas como Jean-Luc Godard y Woody Allen. Ambos directores trataron con profundidad el tema de la relación de pareja.

Godard apuesta por una pareja que no se comunica y que se destruye lentamente. Allen retrata parejas snobs donde, sobre todo, el personaje masculino es la cara inmadura de la relación.

En “La isla y yo” se mezclan secuencias realizadas en formato digital de alta definición, con otras realizadas en 8, 16 y 35mm. De esta manera se diferencian las distintas situaciones en las que se encuentra la relación, además de separar los tiempos pasados, presentes y futuros. Las imágenes en digital pretenden crear un juego estético cuya premisa es ilustrar “la ficción o mentira que es esa relación dentro de otra ficción o mentira que es un hecho fílmico.”

Así se demuestra en una secuencia en un teatro: la obra versa sobre la mentira de una relación de pareja. El espacio de representación, la representación en sí, el hecho digital y la pareja protagonista espectadora, harían válido el tema del film.

La isla y yo” versa sobre la degradación y destrucción del amor.

Lo que me parece interesante del film es que plantea un estudio muy serio sobre las relaciones de pareja. Durante tres horas el director intenta hallar justificaciones a actos y respuestas que tienen dos seres humanos.

A veces nos preguntamos por qué hemos respondido de una manera determinada ante algo, ya que en cierta manera esa respuesta nos ha sorprendido. Y es que no podemos tener reacciones aprendidas ante actos o situaciones que jamás hemos realizado o vivido antes.

El film demuestra que estos “equívocos” o “conflictos” son los que hacen que las relaciones de pareja sean cada vez más maduras, complicadas y en principio perfectas. Pero la relación de los protagonistas se vuelve cada vez más forzada y costumbrista, meras respuestas aprendidas ante estímulos vividos una y otra vez. Algunos impulsos se intentan evitar, otros por su simplicidad no. Entonces es cuando el espectador se da cuenta que la relación de pareja perfecta no existe, que los errores y las peleas son hermosas si dos personas se quieren, que el respeto y la sinceridad lo son todo y que el amor es un sentimiento demasiado complejo como para entenderlo en el transcurso de una vida.

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7 comentarios :

Anónimo dijo...

Recuerdo cuando hablábamos de esta película, no hace mucho tiempo. Ahora, ya que estamos por la labor, sería bueno que te organizaras un cine-foro con ella (eso, siempre y cuando, se pueda conseguir una edición medianamente decente, porque tengo entendido que su comercialización no es lo que se dice masiva).

Saludos.

kuroi yume dijo...

Por mi parte, me apuntaré encantado a dicho encuentro.

Hace demasiado que me hablan de ella, para no haberla visto aún...
(y sí, eso es una indirecta!)

Marc Jardí dijo...

Lamento informar que la copia que poseo de dicha obra maestra está en muy malas condiciones.

Ya sabéis como va esto "pillo esta copia hasta que consiga una mejor."

Pues vale, propongo un cineforum en mi casa este fin de semana. Sr. Yume usted trae las bebidas, querido lobito, bienvenido a tierras catalanas nuevamente... usted se encarga de las arepas.

Salue.

madmax dijo...

Anonadado se queda uno con estos artículos del señor Jardí.
Le entran ganas a uno de ver la película... aunque no sé yo si con esos mismos "ojos" y conocimientos.

Liliana dijo...

¿En estas tierras se habrá conocido con otro nombre? ¿Qué peli es esa que quiero verla? Dame más datos: director, al menos. Lástima que esté tan lejos, si no me iba a ese cine-foro, para ver la peli, para conocer a quienes no conozco y también por las arepas.

Alex dijo...

Soy de los que piensan que todas las películas tratan el tema de la relación de pareja, incluso cuando no hay pareja a la que retratar ("La delgada línea roja", per example).

Y cualquier argumento sirve para hacerlo. Desde aquel diálogo de "Secretos de un matrimonio", en el que Erland Josephson le decía a la Bergman que una pareja que no hablase el mismo idioma natal estaba destinada al fracaso, hasta el elocuente silencio de Belmondo, en "La sirena del Mississippi", dispuesto para el sacrificio. Todo viene a ser una disección de algo insondable.

No he visto "La isla y yo", pero creo que la has presentado de un modo impecable.

Saludos, Marc.

Marc Jardí dijo...

Liliana: a mí también me encantaría compartir arepas y cineforums contigo. Tal vez algún día. Con respecto a los datos de la película... esperemos un poco más, vamos a ver si la gente puede encontrar algo más acerca de esta cinta misteriosa.

Alex: completamente de acuerdo contigo. Muchas mercis por la nota. Nos leemos pronto.