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20070115

Brigadoon 4: "Deathbed of Lilith" (2006)

CHICHI

Uno puede decir lo que quiera acerca de los méritos técnicos de un director como Bill Zebub, pero lo que no se puede negar es que sus películas tienen un espíritu que pocas veces se ve en una sala de cine. Esta frase cobra un sentido aún más literal cuando nos enteramos de que, efectivamente, ninguna de sus cintas ha salido del mercado del directo–a–DVD. Por fortuna, esto le ha dado a Zebub la oportunidad de desplegar en toda su magnificencia ese universo personal de tronchates depravaciones que muy a menudo se resumen en grandiosos títulos como Jesus Christ: Serial Rapist (2004), Kill the Scream Queen (2004), y mi favorita: Dolla Morte (2006), cuyo glorioso tagline reza: “una película tan repugnante que ha tenido que ser rodada con muñecos”.

Y es que las películas de Zebub a menudo son (por desgracia) descartadas por muchos cinéfilos como simples y burdas obras de explotación, cuando la verdad es que detrás de toda su casquería y auto–parodia se esconde una no muy desdeñable dosis de comentario social. Por eso me extraña que incluso la IMDB haya dejado pasar una de sus cintas más atrevidas: Deathbed of Lilith (2006), una puñalada en las espaldas de la corrección política y una de las cintas más reaccionarias que haya visto en los últimos tiempos.

La película toma lugar en Detroit, Michigan (ciudad natal de Zebub y lugar donde se realiza casi toda su producción), donde de la noche a la mañana se ha instaurado un nuevo grupo de activistas feministas que, poco a poco, van tomando el control del ámbito cultural citadino y convirtiendo a las mujeres en psicópatas que asesinan a cuanto hombre ven. Cuando sus tentáculos de poder alcanzan la Universidad de Michigan, un joven llamado Anthony y su novia descubren la verdad: las feministas vienen de un gigantesco agujero abierto en los jardines del campus y que conduce directamente al infierno. Por supuesto, las féminas en cuestión no se toman a la ligera el hecho de haber sido descubiertas, y persiguen a Anthony y a su chica convertidas en demonios depredadores sedientas de sangre. Es entonces cuando los dos unen fuerzas con un sacerdote (anónimo durante todo el metraje) que toma la decisión más “lógica” de este tipo de historia: armarse hasta los dientes y despachar a las arpías/activistas a golpe de escopeta recortada (cargada, según él, con “cartuchos de sentido común”).

Semejante gamberrada ya de por sí es impactante hasta más no poder, y sin duda fue la razón por la cual Zebub optó por no colocar el título original que había pensado: Evil Nazi Feminists From Hell, título que hubiese sido redudante y un tanto inapropiado (no hay nada “nazi” en la película), aunque sin duda hubiera sido consagrado como el mejor título de la Historia del cine, exceptuando, claro, el apoteósico They Saved Hitler’s Brain (1963), de David Bradley.

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Pero por debajo de todo el gore amateur, las escenas de violación lésbica y las tetas a granel, Deathbed of Lilith no pierde la oportunidad de destrozar por completo todos los fetiches del feminismo “mediático” de hoy en día: los demonios hacen continuas correcciones de “lenguaje sexista”, escuchan solamente música de mujeres y utilizan la palabra “patriarcado” cada vez que pueden. Para colmo, la líder de las feministas se parece demasiado a la famosa sexóloga Shere Hite como para creer en una simple coincidencia. Al final, cuando esta lucha contra Anthony convertida en una masa amorfa gigante con una boca vertical cubierta de dientes, nos damos cuenta de que Zebub nos ha llevado (tirándonos de la oreja) a un reino de metáfora pura del que probablemente salgamos asqueados o maravillados, pero jamás indiferentes. Este es el tipo de cine que, definitivamente, no se hace.

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Para las fotos:

Lilith 1: “Chichi” antes de perpetrar la mayor carnicería de la película
Lilith 2: Ninguna película de monstruos está completa sin esto
Lilith 3: Lo cutre del monstruo no quita el gran poder de esta metáfora


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9 comentarios :

kuroi yume dijo...

JAJAJAJAJAJAJAJA!
DIOSSSSS, cómo puedo haber vivido hasta ahora sin haber visto semejante película!!!

Desde ya, es una urgencia histórica!!!



Por cierto, espero que sea el primer artículo de muchos. Millones de gracias, Sr Lobo!

Marc Jardí dijo...

Madre de Dios benditoooooo.....

Que Dios nos coja confesadooooooos....

Ha llegado el Lobitooooooooooooooo....

Papitas, maní, tostóoooooooooo...

Ejemmm, señor Lobo, hoy más que nunca, a sus pies.

El Tete dijo...

Me... duele... el... cerebro...

Anónimo dijo...

señor lobo... acaba usted de ampliar mi base de datos de blogs de interes....

Alex dijo...

Pues no tenía ni idea de la existencia de este tipo. Así que basandome en su texto, tan solo puedo decir que despertó morbosa curiosidad en mí.

Anónimo dijo...

Hombre, así por encima el argumento no me llama mucho, más que nada porque ver violaciones lésbicas no es mi pasatiempo favorito... pero lo de las feministas y el infierno está más cerca de la realidad que de ser una parodia.

¡Saludos!

Higronauta dijo...

Viendo (/y leyendo) cosas como estas, es cuando a un servidor siente que su vida finita va a acabar resultando demasiado corta como para poder disfrutar de estos pequeños placeres incognitos de la vida. Menos mal que con posts como el suyo, vamos salvando las papeletas...

madmax dijo...

Estás nominad@.
Si quieres saber de qué se trata visita mi blog.
No es spam ni ánimo de que visiten el blog.
Pero te agradecería que lo hicieras.

Anónimo dijo...

donde puedo ver esa pelicula?(sin descargar)