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20070301

INLAND EMPIRE (David Lynch, 2006)

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Aturdido y abrumado, de semejante obra de ingeniería abisal sólo puedo arrancar diciendo que es un viaje terrorífico.

De David Lynch se pueden decir muchas cosas, pero jamás que ha sido domesticado, con lo que se aparta de forma contundente de lo que caracteriza a sus compañeros de generación. Que, con sesenta años, ruede una ruptura semejante de las convenciones cinematográficas es algo tan sorprendente como gratificante, aunque el grado de accesibilidad de su obra haya tocado fondo con una cota que no se daba desde sus cortometrajes iniciáticos.

Y de estos cortos es de donde quiero partir, ya que Inland Empire no es si no un esfuerzo final por acumular (no encuentro una palabra mejor) todos los “lugares comunes” del imaginario Lynchiano (lugares intransitables y completamente inhóspitos para el resto de mortales, claro).

El Autor juega a autoreferenciarse sin ningún límite ni regla. Como espectador intuí rastros de “The Alphabet” (1968), “The Grandmother” (1970), “Cabeza Borradora” (1977), inevitablemente “Terciopelo Azul” (1986) y “Corazón Salvaje” (1990) (Laura Dern mediante), “Twin Peaks”, y me perdí en divagaciones post “Carretera Perdida” (1997) y “Mulholland Drive” (2001).

Siendo sólo eso, divagaciones, es en la secuencia final donde todo queda revelado. Bajo un manto de musical escapismo, Lynch aprovecha para bombardearnos con referencias que si se hubieran presentado en secuencias anteriores, nuestra intuición sobre la película hubiera cambiado de forma radical. Y lo que hubiera sido un sencillo paseo por las manías del director, acaba por ser un alucinado viaje por los rápidos de nuestro propio recuerdo y conocimiento.

Y no estoy proyectando en una cinta indescifrable mis interpretaciones y ansias de comprensión. Las referencias van de clarísimos guiños a ofuscados simbolismos: Aparece Elena Harring, que parece reírse de nuestra sorpresa al verla, números de habitación de hotel tan importantes para Bill Pullman como para Laura Dern, proyecciones sobre cabezas sin cara, recurso expresivo donde los haya (usado en sus primeros cortos), la compleja interrelación con la serie de TV “Rabbits” (completando así uno de los juegos sobre metaficción más espectaculares que he visto jamás), los tatuajes con iniciales, los juegos entre realidad, ficción cinematográfica que nacieron de “Mulholland Drive”, lo bien que quedan las pelucas rubias a lo Betty Page/Patricia Arquette, las baldosas negras y blancas que nos llevan a la habitación de cortinas rojas… y cómo no un enorme leñador que no puede hacer otra cosa que cortar un gran “leño”.

Y todo ello envuelto en un exquisito envoltorio de imágenes sucias y con mucho grano, nacidas de la libertad del video digital. Lynch parece perdido en el precisismo de los detalles, de las texturas, de las expresiones corporales, de los brillos y claroscuros, de la arquitectura y sus adornos, del contraste y la desasosegante calma de los planos vacíos. Por eso, navegando en el mar de sonido marca de la casa, resulta aún más llamativo el nuevo interés nacido en el director por las palabras.

Al poco de comenzar, queda evidenciado que “Inland Empire” nació a partir (y no después) de la serie “Rabbits” (una pequeña reseña aquí) y es allí donde parece que surge ese interés por lo que se dice, cuándo se dice y cómo se dice, aunque no tenga ningún sentido ni para el guión, ni para la escena ni para los personajes. Llega así Lynch a la perfección audiovisual, al control absoluto del medio cinematográfico, aunque a costa de alejarse completamente de la linealidad o de lo aceptablemente comprensible.

Después de todo esto, ante la pregunta ¿de qué va “Inland Empire”?, sólo podemos escuchar lo poco que nos aporta el mismo autor:

Se trata de un misterio, el misterio de un mundo interior de otro que se revela entorno a una mujer, enamorada y en peligro

Lo demás no son más que nuestras propias (siempre correctas, por supuesto) interpretaciones de algo que jamás conseguiremos abarcar en su totalidad


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14 comentarios :

Hombre Lobo dijo...

Bueno señor Yume, usted fue testigo presencial de cómo mi cerebro prácticamente colapsó ante esta película. Con ella me pasa lo mismo que me pasa con prácticamente todo el universo Lynch: una voz que se repite constamente en mi cabeza diciendo "Es increíble... no estoy entendiendo nada", sólo que elevado a la enésima potencia. Sólo puedo decir que me gustó, ahora, que me aspen si puedo decirle por qué.

Por cierto, esta sensación de incertidumbre podría suceder también con sus obras más "accesibles" como "Dune", si no fuera porque la lectura de la novela de Frank Herbert me había preparado para ello.

Muchos saludos.

kuroi yume dijo...

jajajaja
cada vez que pienso en su gesto al terminar los títulos de crédito, con el índice cerca del pulgar pidiendo por compasión un ratito para digerir semejante trago, no puedo dejar de afirmar que eso es la felicidad.

Qué grande es Lynch a pesar de que esté comletamente fuera de este universo!

Lucinda dijo...

He oído buenas críticas de ella... La verdad, siendo Lynch como es creo que no me defraudará.

menudo mundo tiene montado en su cabeza...

kuroi yume dijo...

menudo mundo... y está todo aquí!
La verdad es que no sé si se puede decir que te gusta...

Es una película muuy especial.

Aprovecho para recomendar la perversa reseña del señor Spaulding.

Rutenman dijo...

Kuroy Yume, me la pintas de puta madre, y además tengo muy buenas expectativas después de una película más que notable como Mulholland Drive. Así que voy a ver si rula por la mula. Saludos.

Higronauta dijo...

De esta semana no pasa, palabra de bookhouse boy.

Pol dijo...

No hay nada como ver una peli y necesitar de 5 minutos para poner en orden las imagenes vistas e intentar elaborar algo de trama...Lynch, el genio.

Saludos!

Hombre Lobo dijo...

¿5 minutos?

Más bien 5 días...

Babeco dijo...

La voy a ver este miercoles... ya os comentaré :P

kuroi yume dijo...

jajaja!
me alegro que mi texto les haya animado, a pesar de que trataba de ser bastante imparcial...

Espero impacientemente sus impresiones.

Anónimo dijo...

Lynch, empieza con introducir un principio original. La actriz desde su sofa ve el desarrollo de su pelicula y de los personajes reales,que la la vivirá de forma onirica la historia verdadera y sus personajes. Cuando despierta está enfrente de su espiritu que la observa y le predice lo que sentirá en la ralidad a partir de mañana cuando la llamen para hacer la pelicula. Sobran los conejos, pudo hacer una pelicula mas redonda acortando escenas. De todos modos Lynch es un director interesante, complejo y de varias lectura. KIMO

Pablo Di Luozzo dijo...

Dos poemas inspirados en INLAND EMPIRE, de David Lynch, en Irreferencias: http://irreferencias.blogspot.com/search/label/INLAND%20EMPIRE

rebecke dijo...

kuroi yume es evidente que el cosmo-Lynch te tuerce la cabeza.
Mi humilde opinión como cinéfila de pantuflas: Lynch no es un cine para entender, es un cine para apreciar como la cámara puede ser una fiel interprete de lo inconsciente, de lo onirico y de ese inmenso submundo que las criaturitas especiales,como nuestro amigo David, lleva dentro.

PD: y.... no olvidemos la ciudad de Lodz en Polonia donde fue rodada, quien estuvo por ahí y percivió algo de la idiosincracia polaca podrá comprender algo más de Inland Empire

Andrea Pérez Ulloa dijo...

Para mi David Lynch es lo mejor que hay en cuestiones fílmicas, creo que es un tanto complejo entender todo lo que hace en sus películas pero con sus actores predilectos como Justin Theroux lleva a cabo un sinfín de ideas que a mi me fascinan. Sus pensamientos son cosas grandiosas, es difícil llegar a expresar lo que cada quien piensa y él lo hace extraordinariamente bien.