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20080329

Escenas Patéticas: el mundo desde el culo de un lindo gatito

Pongámonos en situación: Principios de los 90. Las "buddy movies" están en pleno apogeo (a estas alturas, Arma Letal ya va por la tercera entrega), y la vertiente cómica de estas películas de "polis-compañeros-casi-incompatibles" (un elemento importante desde los comienzos), se va disparando a la vez que el género empieza el declive (nada puede sobrevivir al tsunami de Los Gemelos Golpean dos Veces).

Por otro lado, las carreras de Richard Dreyfuss y Emilio Estevez, también estan en lo más alto (si es que las irregulares trayectorias de ambos permiten hablar de cumbres).

Terrible.

Ambas situaciones juntas permitieron que se realizara una secuela de la cinta de 1987 Stakeout (llamada por estas tierras Procedimiento Ilegal), una mediocre película de polis infiltrados protagonizada por los dos astros. En un despliegue de creatividad inhumano, y con un argumento similar, en 1993 se estrenó la maravillosa Another Stakeout (aquí, por mejorar el producto se la tituló En el Punto de Mira).

Y la adjetivo de maravillosa, no porque aventaje en calidad a su predecesora, sinó porque pocas veces (es más, me arriesgaré) NUNCA JAMÁS se va a volver a encontrar en una película mainstream una escena más absurda que la que les presentaré a continuación.

Antes les aclaro el argumento, para que disfruten a todos los niveles:

Un testigo en un juicio contra la mafia huye de la policia, que no puede protegerle, y se esconde en una cabaña junto a un lago. Bill (Estevez) y Chris (Dreyfuss) vuelven a ser asignados a un puesto de vigilancia encubierta, esta vez con el contrapunto femenino de Gina (Rosie O'Donnell, también en su época de máximo esplandor) y su rottweiler Archie. Deben hacerse pasar por una familia feliz, y a Bill le toca afeitarse el bigote para parecer el hijo (de ahí que eche en falta su mostacho). Es aquí donde viene el giro cómico; el prófugo vecino tiene una gato. Así que no sólo deben mantener las apariencias, sino que encima deben mantener a Archie a raya... (jajaja, supremo!)

Difruten de la escena. Una maravilla de la técnica con la increíble cifra de 5 planos subjetivos: 3 desde el punto de vista del perro, y... supongo que dos desde el punto de vista del gato también.

(estén atentos al segundo 0:36, que es rápido)




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10 comentarios :

forfy dijo...

Jajaja, impresionante. Y de esto no se habla en las escuelas de cine. Me ha recordado a la pelea de Chuck Norris y Bruce Lee donde hay "planazos con zoom" a la cara de Chuck, a la cara de Bruce, y a un gato! Un gato que roba planos en medio de estos dos mitos dándose de ostias.

Lo de Hitchcock y los animales quizá no sea tan cierto.

Dr Zito dijo...

Que demencial!

kuroi yume dijo...

Pero es que, además, no viene a cuento de nada, ni tiene relación con nada que venga después después en la película. Simplemente han rodado (y montado) un pov desde el ojo trasero de un gato!

En mi humilde opinión, la escena hubiera subido muchos enteros si hubieran hecho otro plano subjetivo desde el culo de Rosie...

Higronauta dijo...

Tierras de cinefagia comentando planos anales zoofílicos... Ver para creer.

kuroi yume dijo...

renovarse o morir, mon amie

Higronauta dijo...

Excusez moi, mais je suis un «ami» non une «amie» (si mis dos conocimientos de francés no andan oxidados, creo).

kuroi yume dijo...

jejejeje, y hay cosas que no se pueden cambiar, sr. patricio.

M.A Berrakus dijo...

JAJAJAJJA
Lo de meter una cámara en el ojete de un gato no se le ocurre ni al Darren Aronofky más desatado.
Gran hallazgo, Yume!

Vida Puta y Orta dijo...

No se de qué sorprenden, n en vano OrtoAmérica siempre ha sido la cuna y madre del Arte Mojón.

jacarma dijo...

Ese mismo plano, solo lo había visto en pelis porno (haciendo zapping claro).