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20080406

Grimm Love: Denn das ist mein teil!

grimm love

Acabo de ver Grimm Love.
Ahora mismo.
Y me ha dejado un regusto horrible. Y no, no es un chiste sobre las peculiares aficiones alimenticias del caníbal de Rohtenburg. En realidad es porque esperaba cualquier cosa menos lo que he encontrado.

Esperaba una mediocre película de factura televisiva, pero a la vez esperaba un derroche sanguinolento digno del mejor porno-gore ese que está tan de moda. Ambos géneros hubieran sido algo difíciles de aunar, pero el resultado definitivo de la película es aún más extraño que cualquier mezcla que ahora mismo se me pueda ocurrir. La historia es algo así como un documental que sigue a trompicones la voz en off de una estudiante que pretende hacer una tesis sobre unos macabros hechos (que por si alguien no lo sabe, se basan en la historia real de Oliver Hartwin, un tipo que puso un anuncio online en el que pedía una víctima que quisiera ser devorada, y que finalmente encontró a su media naranja). Digo a trompicones porque se entremezcla con sueños de la muchacha, con visitas a los escenarios en los que sucedió la tragedia, con pseudograbaciones viradas a sepia de las infancias de los dos protagonistas masculinos, y con alusiones a los macabros cuentos infantiles de los Hermanos Grimm.

Y siendo la crónica de una muerte anunciada, la narración se desentiende de cualquier tipo de conflicto que haga avanzar la historia, que acaba careciendo por completo de tensión. Las dos líneas argumentales (la investigación de la chica para encontrar la grabación de los hechos, y las circunstancias que acaban uniendo al caníbal y a la presa) se van entremezclando para llevar al espectador hacia el horrible final: el banquete. Pero ese momento se nos presenta a través del confuso juego entre lo que ve la chica en su pantalla, y lo que está sucediendo en la otra línea argumental, que a su vez, durante toda la cinta, parecía una recreación de lo que ella se imaginaba y narraba. Así que, ¿ese final qué es? ¿qué significa?, y lo que es peor: ¿por qué no pasa nada?

¿Será quizás porque la historia no da para mucho si la alejamos de la truculencia de ver a un hombre ser devorado? ¿Será porque la película nos aparta del estudio de nuestra propia curiosidad mórbida, escudándonos en lo enfermizo del comportamiento de los otros? (y hablo del comportamiento de ella, aunque poco tiene de enfermizo su comportamiento) Desde luego, la respuesta a estas preguntas es sí.

Grimm Love (llamada por aquí “El Caníbal de Rohtenburg”), fracasa en todas sus pretensiones, a pesar de que la historia tenía varios vectores de interés. Por ejemplo, durante una parte de la cinta se teoriza sobre cómo se llega psicológicamente a esa relación devorado-devorador, pero se rinde rápidamente a la hora de estudiar las causas a favor de la espectacularidad del vicio online. Y es una lástima, porque creo que lo estaban haciendo bastante bien. O en otro momento de la película, parece querer entrar en el juego de dominación-dominado, que baila de un personaje a otro sin mucho sentido, y que acaba decantándose por mostrarnos la trillada idea de que el amor, textualmente, duele.

Pero lo peor de todo es el papel de la estudiante. Injertada a machetazos en la historia para alejar la película de los habituales biopics, se debía convertir en nuestro reflejo, mostrando la propia vileza de espectador delante de un suceso horrible. Pero como con todo lo demás, se malogra completamente, ya que nunca llegamos a ver que la tensión hacia el mal la arrastre, ni la interpretamos como una persona al borde del desequilibrio, ni debe realizar nada horrible para asomarse al abismo de las mentes de los personajes masculinos. No hay nada. Sólo está ahí. No le pasa nada.

Pues como decía al principio. No sé muy bien qué esperaba de esta película, pero desde luego no lo que me he acabado encontrando.


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