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20080610

The Cottage y los que traen el infierno.

the cottage

Muchas películas han combinado de forma magnífica el horror y el humor. Y es sencillo entender por qué, ya que ambos sentimientos forman parte básica de las pulsiones humanas (se podrían ver como ejemplos del más básico tándem que son Deseo de Vida y Deseo de Muerte). Tan contrapuestos que son antagónicos. Tan antagónicos que acaban tocándose por los extremos: ¿Cuántas veces una película de terror se acaba convirtiendo, por su poca finura, en algo risible, y cuántas veces el miedo es tan extremo que exhalamos una risa como válvula de escape?

Lo cierto es que la mayoría de películas que han explotado esta dicotomía (siempre que se hayan tomado los dos géneros en serio) se han convertido en clásicos por pleno derecho. Braindead es un magnífico ejemplo, pero como cumbre del gore que es, estaría en otra categoría de lo que quiero exponer. Quizá sería más apropiado hablar de Posesión Infernal, donde el gag físico tan típico del cine mudo encajaba espectacularmente bien con el terror más básico y primario.

Muchas veces se ha aprovechado el esquema de esta película (incluso el propio Raimi lo exprimió en diversas ocasiones), y alguna que otra vez se modificó para aportar pequeñas ideas nuevas que daban frescura al producto. En ese sentido, y en otro tipo de mezcla de géneros, la aportación de Abierto hasta el Amanecer fue la completa audacia de mezclar dos temáticas menos relacionadas, a priori, como son la policíaca y el horror vampírico. Pero lo importante es que las mantenía separadas completamente en el metraje, dándose el relevo la una a la otra en un punto de inflexión determinado. De repente, una película se convertía en otra.

Y esto es lo que hace de manera sorprendente The Cottage: A pesar de que la temática sería más parecida a la presentada por Posesión Infernal (grupo de personas en una cabaña en el bosque que se enfrentan al horror), el esquema de la película parece extraído de esas películas bifrontistas en las que, en un momento dado, un argumento deja paso a otro, y los roles que tenían asignados cada uno de los personajes cambia por necesidad ante el cambio de situación.

Arranca esta película al modo Coen. Un grupo de desdichados quieren dejar atrás su mala fortuna gracias a un golpe perfecto, pero no consiguen más que embarrarse más en su estupidez y su mala suerte. Y es en esta película inicial donde se desarrolla ese humor británico al que nos han acostumbrado últimamente con su buen hacer fílmico (sólo hay que tomar como ejemplo Desmembrados, o Hot Fuzz para entender a qué me refiero). Incluso la música, fanfarriera al estilo Elfman nos predispone a tomarnos la historia poco en serio. Así, la espiral de desdichas va en aumento durante la primera hora, y la salida a la situación parece casi imposible. Pero en ese momento, algo en la cinta hace un “click” y empieza una salvaje situación que no palidece delante de los mejores slashers de los últimos años. En tan sólo la media hora restante.

Y ese punto de ruptura no es otro que una escena que no parece pertenecer a ninguna de las dos partes de la película. De echo, parece sacada de cualquier otra producción de terror, y no tiene nada que ver con lo que estaba sucediendo hasta ese momento, ni tiene más valor argumental para el resto del metraje posterior. Simplemente es Doug Bradley, acompañado por un gran perro y un grupo de ancianos, haciendo una advertencia al estilo de los lugareños de las películas de vampiros u hombres lobo de antaño. Tan simple como eso.

Pero es Doug Bradley..., es normal que a partir de ahí se desencadene el infierno, ¿no creen?


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5 comentarios :

Higronauta dijo...

Otra cinta de estas características, que ha pasado sin pena ni gloria ha sido Cabin Fever, la opera prima de Eli Roth, subyugada a un Hostel que no le llega ni a la suela de las babuchas y que gasta de un humor ácido y socarrón de principio a fin, carcomiendo tópicos del género y, aquí también, con cabaña boscuna y mozuelos tórridos al canto.

kuroi yume dijo...

Parte de lo bueno de Cabin Fever era su humor descerebrado. The Cottage participa de un humor de gag, pero más fino, menos bestia, pero no menos cruel.

babel dijo...

Muy interesantes, a mi juicio, estos capítulos de Poe que has abierto.. Te sigo la pista, aunque no me prodigue demasiado.
Últimamente estoy de un vago...
Saludos!

kuroi yume dijo...

Qué puedo decir, mi pereza empieza a alcanzar cotas míticas... Gracias por el ánimo en cuanto a Poe. Es bastante complicado escarbar entre tanta medianía, pero tengo la intención de seguir con alguno más. Por cierto, mi más sincera felicitación por tu sección de cortometrajes. Es excelente, de verdad.

Hombre Lobo dijo...

Yo le agregaría a esta "Night of the Demons 2", que comienza como una peli gore más y de repente se convierte en una comedia chunga con monja armada de pistolas y globos llenos de agua bendita y todo.

Ah, y de "Cabin Fever", nunca me cansaré de repetir que la escena de "Pancakes! Pancakes!" es uno de los momentos más incoherentemente geniales de la Historia del Cine.