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20080629

La televisión: la última esperanza.

soprano

Publicado en Pastizal #5, Junio 2007


Las series de ficción de los EEUU se están comiendo el mercado. Sobre esto no tengo ninguna duda. El resto de lo que actualmente me ronda por la cabeza son meras teorías y especulaciones que intentaré plasmar con un poco de orden en las letras que siguen.

A pesar de que la producción propia de cada país intenta rebañar un poco de audiencia, resulta difícil enfrentarse con un medio que está alcanzando los niveles de importancia del mítico cine de Hollywood de los años 20, durante la época de los grandes estudios. Y esta comparativa no es nada precipitada, ya que hay muchos puntos de unión entre ambos sistemas de producción. En la actualidad, son grandes cadenas multimedia que quedan representadas en un canal televisivo, pero el sistema de directores en exclusividad, temáticas recurrentes, áreas de influencia y tipo de público objetivo, son puntos claramente en común entre ambos sistemas. Una muestra de ello sería la influencia que han adquirido personajes como Chris Carter (“The X-Files”), Josh Wheddon (“Buffy, The Vampire Slayer”), David Chase (“The Sopranos”), o J.J. Abrams (“Lost”) por encima de los productos que puedan crear, igual que pasó con los grandes directores de las “Majors”.

De hecho, las grandes empresas televisivas actuales son las continuadoras de aquellos estudios, ya sea por compartir las mismas fuentes de capital, o bien por afiliarse a los herederos directos de aquellos estudios. Ejemplos de ello son Time-Warner o Fox.

Este dato es curioso si tenemos en cuenta que, con la aparición de la televisión, se alzaron voces que la culpaban de la futura destrucción de la industria cinematográfica. Al ser gratuita, pensaban que nadie iba a pagar por ir al cine. Hoy en día se ha demostrado que era una suposición falsa, ya que el cine está muriendo por sus propios medios y culpas, pero en todo caso, lo que sí que es evidente es que en la actualidad, es en la televisión donde aparece una calidad “cinematográfica” que se está escapando por momentos de su propietario original.

Y más que calidad (un valor tan subjetivo como la coletilla “de culto”), lo que de verdad rodea a las producciones televisivas es un enorme prestigio, algo de lo que la mayoría de largometrajes hollywoodienses actuales carecen por completo.

También es cierto que esa generalización de los contenidos de los EEUU que apuntaba al principio viene rodada a causa de la masificación. Hay tal cantidad de series, que sólo por la propia inercia, acaban llenando parrillas de programación de cientos de canales de cualquier país. Por eso quiero mantener este texto en los límites de las series de ficción de más éxito internacional de seis de las más importantes cadenas estadounidenses: Fox, Warner, ABC, NBC, CBS, y querría destacar, por último, a HBO como iniciadora de ese cambio progresivo en el concepto de “ficción televisiva”.

A riesgo de generalizar demasiado, intentaré delimitar sus respectivos campos de acción. Pero partiré de la idea de que a pesar de sus rasgos distintivos, todas las cadenas van evolucionando hacia formatos muy similares, y que incluso el sistema de rodaje va evolucionando con las necesidades de las audiencias, más que con los protocolos de las propias cadenas (un caso claro de ello son los capítulos “piloto”, que antes decidían si una serie iba a emitirse o no; y ahora, con la evolución de las tramas hacia historias con continuidad, ha pasado a ser una decisión que se toma tras los 10 o 11 primeros capítulos)


fox

Empezaré por La Fox, cadena de marcada instrumentalización política que busca en sus series la comicidad y el espectáculo; y si bien deja manga bastante ancha a sus creadores, es también famosa por su estricta disciplina y su poca paciencia a la hora de cancelar producciones de éxito que pasan por horas bajas (léase “Futurama” o “Firefly”). Series de la Fox son: “The Simpsons”, “Family Guy”, “House M.D.”, “24”, y “Bones”.


warner

La Warner: está más enfocada al público familiar predominantemente jovem, con series de corte más clásico, aunque el avance de los tiempos le han permitido llegar hasta la fantasía y el humor irreverente, pero siempre moviéndose por los límites de lo políticamente correcto. Series de la Warner son: “7th Heaven”, “Everybody Hates Chris”, “Gilmore Girls”, “Veronica Mars”, “One Tree Hill”, “Smallville” y “Supernatural”.


abc

La ABC, con décadas de éxitos televisivos a sus espaldas, se mantiene básicamente en lo que los yankees denominan soap-opera, (en España “culebrón”), en su mayoría dramas seriados dirigidos a indagar en las relaciones humanas de corte romántico y/o humorístico. Así se puede encontrar “Desperate Housewives”, “Brothers & Sisters”, “Grey's Anatomy” y “Lost”, uno de los mayores éxitos televisivos de todos los tiempos, que sorprende más por lo alejado que está de los conceptos generales de la cadena. Aunque en esta cadena ya es habitual este tipo de cumbres de creatividad, como demuestra que fuera la responsable de “Twin Peaks” de David Lynch.


nbc

La NBC, si bien se mantiene en unos parámetros realistas y casi costumbristas similares a los de la Warner, ha sabido rodear sus producciones de una fantasía casi anecdótica hasta dejarlas cercanas al realismo mágico más sutil: “Heroes”, “Crossing Jordan”, “Medium” y “My Name Is Earl” son claras muestras de ello.


cbs

La CBS parece haberse especializado en los dramas profesionales. Siempre del lado del “bien”, sus series giran en torno a personas con grandes responsabilidades y sobre cómo afecta todo ello a su vida personal. Ejemplos de ello son “Ghost Whisperer”, “CSI: Crime Scene Investigation”, “Close to Home", “NUMB3RS”, "Without a Trace" o “Criminal Minds”. En cambio, los temas arriesgados los ha relegado a su filial Showtime (“Queer as Folk” y “The L Word”, sobre la homosexualidad, “Weeds” sobre el consumo de marihuana, o “Masters of Horror”).


hbo

Y por último quería hablar de la HBO, auténtica revolucionaria en cuanto a ficción televisiva debido a que due la primera que pudo liberarse de la tiranía de las audiencias al ser una televisión de pago. Esta libertad le permitió evitar la autocensura y que sus temas derivaran hacia el sexo explícito, el lenguaje de la calle, y hacia un verdadero estudio de los temas adultos. Además, dirigió sus esfuerzos en la creación de hilos conductores sólidos en sus producciones, en detrimento de los capítulos autoconclusivos que solían ser el formato habitual en el resto de cadenas. Por esa capacidad de riesgo, sus series se han convertido en auténticos reflejos de la vida contemporánea. Todo tipo de personajes impensables de ser vistos en otras cadenas pasean a sus anchas por estas series, y no hay tabú que estropee una buena historia.

Los grandes cambios van dejando marca. Los tiempos avanzan, y esta revolución se ha democratizado, pero cualquier osadía en la televisión actual nace con “The Sopranos”, con “Sex and the City” o con “Six Feet Under”.

Otras series de esta cadena que han acabado marcado estilo son “Tales from the Crypt”, “Rome”, “DeadWood” o “Carnivàle”.

Lo bueno, es que de forma general se le reconocen dichos méritos. La televisión como conjunto va perdiendo prestigio conforme se va hundiendo más y más en los contenidos sensacionalistas, pero HBO ha conseguido mantener su imagen lejos de eso, y ha quedado marcada como televisión con clase, para gente inteligente y con estilo.

Pero ese aura de “contenidos de élite”, ha sobrepasado los límites de lo televisivo, y las series de la cadena han llegado a estar mejor consideradas que las propias películas de cine. Y los motivos de esto son sencillos de explicar, ya que la ventaja de una serie bien hecha sobre una película se puede resumir con una simple comparativa entre un cuento y una novela: Al igual que un cuento se debe acortar al máximo para mantenerse dentro de unos límites de extensión, y se debe simplificar para llegar a la esencia de la idea que se quiere plasmar; una novela puede extenderse en narrar detalles y entretenerse en desarrollar las ideas. A su vez una película debe sintetizar, y una serie puede explayarse hasta lo indecible (o hasta que se acabe el dinero).

Esa libertad de extensión permite no sólo explicar bien la historia, sin elipsis ni resúmenes innecesarios, sino mantener interesado a un público fiel que quiere más dosis de esas historias bien trenzadas. Que quiere ver el final de unas tramas que, con más o menos fantasía, son como la vida misma; que al estar tan llenas de detalles, tan completas y reales, son como el mundo que nos rodea.

Y eso es algo que a una película le costará mucho más hacer, por muchas secuelas, precuelas o trilogías que se filmen.


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7 comentarios :

marc jardí dijo...

estoy completamente de acuerdo con lo que dices en el escrito.

lástima que haya que refugiarse en las series gringas... ya que la televisión española, toda ella, es de lo peor que se haya podido crear en el mundo mundial.

Higronauta dijo...

Hoy, levantéme peleón (o quisquilloso, como guste) pues pienso que, si bien sí que hay series que despuntan por su calidad, no son tantas como se pretende o, mirándolo desde el otro lado del prisma, no es un número mucho mayor al de otros tiempos. Pasa, que, como usted bien dice, la crisis cinematográfica internacional favorece que se busque refugio en ellas, y, al igual que en periodo de vacas gordas el criterio para sojuzgar producciones cinematográficas es mucho menos corrosivo que el actual, la ausencia de alternativas facilita que muchas series que tienden hacia la medianía puedan llegar a ser consideradas mejores de lo que son. A eso hay que sumarle el hecho que tendemos a recordar o realzar las que han marcado, pero, por citar alguna cadena azarosamente, HBO tiene en su haber un buen puñado de producciones que no pasaran a la historia del catodismo ni pagando (estúpido juego de palabras este).

Y dos tirones de orejas, para finalizar, y si me permite:
1) A David Chase, previo Sopranos, hay que reconocerle haber parido una de las series, deudora en parte del universo de Twin Peaks y que reinventó todo el género: Doctor en Alaska.

y 2) Está feo dejar de lado un buen fajo de producciones británicas que, sin tantas aspiraciones ni medios como las norteamericanas, llegan a hacer sombra en determinados casos.

kuroi yume dijo...

Maese Higro, lamento reconocer que he caído en lo común y desconozco gran parte de la producción británica. Pero en el otro punto desorejador, vamos, no me puede negar que "Los Soprano" ha hecho más por la ficción televisiva mundial que "Doctor en Alaska", mal que le pese.

En cuanto a lo de si estamos en época de vacas flacas, es posible, aunque son, sin duda, jugosas vacas flacas...

Juanma Sincriterio dijo...

Encuentro a faltar en este listado de canales a Showtime, que con Dexter, Californication y Weeds está ganando por la mano a HBO en cuanto a impacto y prestigio.

kuroi yume dijo...

bueno, la apunto un poco como filial de la CBS, pero ahora con la defunción de los soprano, quizá sí que sea su momento de gracia, sí...

Dr.Benway dijo...

Y mientras en España tenemos Física o Química, la familia Mata, aquí no hay quien viva y soplapolleces similares. En fin.

Hola otra vez por cierto :)

kuroi yume dijo...

jajajaja, welcome back, again!