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20080604

Rostros que se bifurcan

sabine


Por: Nicolás Román Borré
http://nerb.over-blog.com

Ante la oscuridad de la sala,
el espectador se halla tan indefenso
como en la silla del dentista
____________________Andrés Caicedo


Las primeras imágenes que logramos apreciar de Sabine Bonnaire son difíciles, duras, por no decir, incómodas. Es casi una irritación, o un estado de indefensión, el que sentimos, porque cada vez que nos vemos enfrentados a la anormalidad, dudamos de la conducta que debemos asumir.

¿Cuál es el sentimiento que normalmente aflora: piedad, lástima, acaso compasión, o de pronto una fría racionalidad?... En la sala oscura no hay tiempo para mayores análisis, ya que sobre esa gran pantalla blanca, Sabine está presente. Ella es autista, babea, insulta, golpea y nos cuestiona inconscientemente.

Ella es el objeto de un retrato fílmico realizado por su hermana: Sandrine (1), en el cual la directora se interroga por lo que le aconteció a Sabine al ser internada cinco años en un sanatorio mental. Además, critica la ausencia de lugares apropiados para ese tipo de enfermos.

La escena siguiente es de archivo, un video familiar, donde vemos a las dos hermanas bailar. Una es rubia y la otra morena; la primera es actriz y la otra una enferma; la rubia es famosa y la morena una desconocida. Dos rostros de una belleza gala, pero con senderos diversos.

Sabine “la loca” –como le decían en la escuela– era capaz de interpretar a Bach o Schubert, componía música, tejía suéteres, elaboraba muñecas, estudiaba inglés y geografía. Al mismo tiempo, Sandrine “la comédienne” acumulaba roles de importancia mayor en: À nos amours, Sin techo ni ley, Monsieur Hire y La cautiva del desierto.

Años después, las dos caras de la moneda se encuentran de nuevo sobre el material fotosensible. Pero esta vez la morena no es fotogénica, engordó, habla con dificultades, repite las mismas preguntas. Su discapacidad empeora y su poca autonomía desapareció. La rubia, a su vez, con ayuda de dos técnicos de Claude Chabrol, la filma con un rigor impecable; soporta inclusive los golpes de su hermana, la sigue por todas partes, estudia su comportamiento e intenta obtener algunas respuestas.

Los postulados de la realizadora son claros: 1- al morir su hermano mayor, Sabine se sintió desamparada y su dolor fue transformado en violencia. 2- Seguido al cambio de comportamiento, ella debió ser recluida cinco años en una institución mental. 3- Durante ese lustro, los médicos no sabían que tenía. 4- Gracias a los medicamentos, las camisas de fuerza y un intento de suicidio, la enfermedad de Sabine empeoró.

El documental de Sandrine Bonnaire tiene la inteligencia de no acusar a nadie en particular, aunque al mostrarnos el paralelo de aquellas imágenes vivaces de su hermana durante dos décadas, y luego contraponerlas a las actuales, las deducciones a las cuales llegamos son inapelables: el conjunto de elementos que constituía la esencia y personalidad de Sabine fueron aniquilados por la falta de un diagnóstico (2) y de centros adecuados.

Sin embargo, la directora no oculta la complejidad de la situación; ella misma confiesa los intentos fallidos de vida en común de Sabine con los miembros de su familia. Además, en la película están registradas algunas tomas de agresión; por ejemplo, cuando Sabine lesiona a una enfermera con un tenedor. En este sentido, la salida fácil y recurrente no es utilizada: generalmente los responsables son siempre los demás.

La estructura del montaje asume con sobriedad la problemática de los autistas; su ritmo aborda con justeza un tema tan doloroso para Sandrine Bonnaire (como para todos los familiares en igual situación) y su documental fluye contundente desde su interior hasta nuestras almas con una pureza inusual.



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(1) La musa de Maurice Pialat. Igualmente ha interpretado personajes para: Agnès Varda, Claude Chabrol, Régis Wargnier, Patrice Leconte, André Téchiné, Jacques Rivette, Jean-Pierre Améris, etc.

(2) Años después Sabine entró a una casa experimental que cuenta con varios tipos de pacientes. Allí es diagnosticada como Psico-infantil de comportamientos autistas.



Título: Elle s’appelle Sabine
Documental - 85 minutos
Directora: Sandrine Bonnaire
Cannes 2007 – Premio de la critica internacional




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