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20081124

de demonios y muñequitas rubias

claymore

Claymore (2007) es una serie que, mirada como un todo, funciona, pero no lo hace sino por la suma de un conjunto de partes tan poco relacionadas entre sí que sería poco justo admitir que es un gran serie.

Como animación oriental que es, se parte de un diseño de personajes excelente, y de una historia que aunque bastante básica se va enmarañando conforme avanzan los capítulos. Claymore cuenta las aventuras en un mundo de espada y brujería de una organización cuyo brazo militar lo conforman exclusivamente muchachas rubias y con los ojos plateados que, armadas con grandes espadas, se alquilan para acabar con los demonios antropomórficos que aterrorizan a los humanos. Poco a poco se van desvelando los misterios: ellas, numeradas según su poder, son mitad demonio y mitad humanas, y para ganar fuerza tienen que ir liberando su monstruo interior, lo que las condena a acabar perdiendo su humanidad. Además la organización que las ha creado y las controla parece que las manipula para diferentes fines, con lo que las batallas se van recrudeciendo al involucrar a demonios de más poder con la propia lucha interior de las chicas.

Hasta aquí nada que no se haya visto alguna vez antes, pero lo que hace llamativa a esta serie es la forma de tratar a los personajes. Siguiendo la tradición del género hentai (textualmente “pervertido”) o más concretamente del ero-guro (erótico-grotesco), pero tamizado para públicos menos adultos (algo que a mi parecer lo transforma en algo aún más obsceno), conforme transcurren los capítulos, la serie se convierte en un desfile de preciosas muñequitas mutiladas, sanguinolentas y gimientes, luchando contra sus propias dolorosas limitaciones para seguir en pie empuñando sus gigantescas espadas.

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Si bien el género de espada y brujería siempre ha tenido como regla el balanceo entre la violencia y el sexo, también es cierto que los personajes de este género en su vertiente occidental siempre han sido muy masculinos (por muy sexual que sea Red Sonja). Lo que convierte a Claymore en algo llamativo es ver a esas chicas con apariencia de niñas comportarse como juguetes en manos de los guionistas, estando siempre a un paso de que sus conductas heroicas para todos los públicos se conviertan en contenido censurable por artículo 175 del código penal japonés. Pequeñas muestras: los demonios comen intestinos humanos y varias veces se representa el banquete más como una penetración antinatural de sus poderosas lenguas que como un acto caníbal. Y siendo un grupo de chicas, es evidente que el ambiente homosexual está siempre latente, aunque en un juego retorcido al presentarlo como una continua lucha por demostrar la maestría en el uso de sus grandes espadas para estar por encima de las demás en la jerarquía de la organización. Luego está la forma de conservar la humanidad de varios de los personajes principales, que se hacen acompañar por menores en una relación en absoluto parental, pero carente tampoco de ningún signo sexual, lo que sin duda enrarece aún más la atmósfera.

Está todo el rato al borde del precipicio, pero apenas llega a asomarse al abismo. Y termina como una limpia (a pesar de los salpicones de sangre) serie televisiva de animación más. Aunque te deja pensando que te ha gustado simplemente porque eres un pervertido. Por eso me refería al principio a que es una serie que atrae por un conjunto de puntos no relacionados. Pero por eso mismo afirmaba también que no se la puede llamar una gran serie...

No sé, véanla y juzguen(me) ustedes.


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3 comentarios :

Black Queen dijo...

La cosa es que no me ha quedado claro si la serie es buena, mala o regular, pero sí que me han entrado unas enfermizas ganas de verla. ¿Seré acaso yo un pervertido de esos?

kuroi yume dijo...

tampoco lo tengo muy claro... y no me haga preguntas comprometidas, caballero...

Anónimo dijo...

mira la verdad yo ando leyendo el manga y no se que serie estaras viendo pero de ero guro no le veo mucho. Si es una serie gore con desmembramientos a diestra y siniestra y todo pero creo que le has buscado la quinta pata al gato. Es una buena serie con una trama que se va enmarañando cada vez más y que más que todo trata sobre estas guerreras que entre tanta sangre y violencia buscan una razón para vivir más allá de ser "brujas de ojos plateados". Si bien es cierto (atención spoiler) la relación entre Raki y Claire si termina desviándose a un interés "romántico" pero no es comparable a la relación filial o fraternal entre Teresa y Claire. Para terminar pues solo puedo recomendar al manga y el anime (si es tan fiel al manga) ya que hallarán un historia interesante y una calidad gráfica impresionante