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20081122

Sitges 08: Mirrors (Alexandre Aja)

mirrors

Por Hombre Lobo

No cabe duda de que, de todos estos jóvenes directores de terror que han salido a la palestra últimamente, Alexandre Aja es el listo del grupo. Con sólo dos películas en su haber, el franchute padre de Alta tensión (2003) y Las colinas tienen ojos (2006) ha sabido meterse de lleno en la maquinaria de cine hollywoodense y forjarse un futuro cuando menos interesante como director. Por desgracia, Mirrors (2008), su último trabajo, puede ser también su película menos atractiva hasta la fecha, inevitable víctima de la ola de regurgitaciones de cine de terror oriental occidentalizados y completamente conscientes de una fórmula preestablecida. Sus ocasionalmente buenas labores como cine de terror no son suficientes para deshacerse del lastre que conforma un sub-género repetitivo en el que las propuestas realmente buenas son escasas, a veces hasta un punto exasperante.

Con todo y esto, Mirrors es una película bastante más interesante que el original surcoreano en el que se basa, aunque sea por el hecho de que ambas son muy diferentes tanto en desarrollo argumental como en intenciones. De hecho, sólo se asemejan en su planteamiento inicial, que trata de un oficial de la Ley convertido en poli de alquiler y que termina investigando el mundo sobrenatural que se oculta tras los espejos de un centro comercial en ruinas. El resto, tanto la trama de investigación como las conclusiones a las que llega en el apartado sobrenatural, son totalmente distintas. A pesar de que en esta ocasión también se hace hincapié en el misterio (el protagonista pasa más tiempo siguiendo pistas que enfrentándose a la fuerza desconocida en sí), Mirrors sí que pretende ser una película de terror, y Aja nos lo recuerda una y otra vez, no sólo a través de la ambientación ruinosa que ha concebido para el centro comercial (calculadísima casa del terror con todo y sus lugares secretos) sino también en su para nada disimulada violencia, incluyendo una escena que nos muestra una de las muertes más grotescas que hemos visto este año en un cine.

El alma de la película a nivel actoral es Kiefer Sutherland, aunque su buen trabajo a nivel interpretativo no sea suficiente para hacernos olvidar su por ahora imborrable imagen de Jack Bauer (¿y cómo hacerlo si se está gran parte de la película haciendo investigaciones con la pistola en una mano y el móvil en la otra?). Sus contrapartes femeninas están allí meramente como reclamo visual, y la presencia de críos en la trama, como casi siempre ocurre, es molesta y no aporta nada a la película. De todas formas, a nivel de personajes la película no está tan bien dotada; ninguno de ellos está realmente desarrollado y únicamente están allí para proporcionar una serie de lugares comunes que ya están demasiado vistos.

Es precisamente esta sensación de deja vu lo que al final perjudica a la película de Aja, y lo que termina colocándola en un nivel mucho más bajo que el de sus dos anteriores cintas. Mirrors resulta demasiado larga y reiterativa, todo el rollo de "la familia en peligro" es insoportable, y el final sólo lo puedo calificar de absurdo, con un clímax de acción más propio de Bruce Willis y que muy fácilmente se presta al cachondeo general. Esto, como contrapeso de algunas secuencias interesantes y una ambientación terrorífica mucho más lograda que la de la película original, hacen que el nuevo trabajo de Aja sea una cinta recomendable, pero con reservas. Muchas reservas.


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