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20100421

The City & the City: sobre zonas intersticiales, la policía del miedo a lo que hay entre las cosas, y el movimiento dialéctico de lo que no se mueve.

Beszel_UlQoma

China Mieville parece un tipo que ama las ciudades, sus arquitecturas y, por supuesto, la política que bulle en ellas. Y es con un impulso similar que construye sus tramas abigarradas con recodos, alcantarillados, cruces de caminos y palabras cosidas entre sí a modo de enjambre de ideas que no pueden más que construir carreteras y puentes entre conceptos contrapuestos. Caminos muchas veces imposibles de practicar, llenos de retórica y mentiras, como en la política real, pero que siguiendo el concepto hegeliano de dialéctica están condenadas a ser recorridas una y otra vez de forma violenta, sin dejar de chocar abruptamente contra sus adoquines desiguales, para (en teoría) llevar a la evolución social de la historia.

En “The City & the City” parece que se descargan de forma relajada todos estos impulsos de autor, formando una casi clásica novela negra que parece alejarse de esa fantasía (“multifantasía total” diría mejor) a la que se había apegado en sus últimos libros de la serie de Nueva Crobuzón. Digo que “parece” porque aunque esté localizada más en el mundo de “El Rey Rata” (nuestro mundo real) que en las tierras de “El Consejo de Hierro”, el juego en el que nos introduce desde la primera línea nos parece tan extraño como próximo, tan posible como ridículo. Un mundo como el nuestro (aunque no cabe duda que es el nuestro) cuyo centro de la trama es una urbe (si es sólo una, claro) sujeta a unas leyes muy peculiares. Digamos que todo sucede en dos ciudades-estado que se solapan y que mantienen unas leyes fronterizas muy extremas. Si dicha legistación es tan solo humana o sobrenatural es algo que se desvela muy poco a poco, tan delicadamente que es difícil despegarse de lo extraño de los hechos para verlo desde una perspectiva realista.

Tanto es así que no hace falta dar un salto de fe para comulgar con todo lo extraño que narra el libro. La primera impresión de fantasmagoría acompaña hasta la ulterior disección clínica de la fantasía citadina. Sin muchos rodeos más: el maravilloso concepto de “topolganger” (del topos griego y del germánico doppelganger) se convierte en magia en las manos de Mieville. Maravilloso. Y luego está la policía de las grietas, de lo que hay entre las cosas que no son de nadie, la fuerza del miedo. ¿Alguien puede negar lo atractivo de ambas ideas?

Y desde luego, no se puede hablar de una novela de este autor sin detenerse a respirar hondo delante de sus finales. En este caso, pura y simple dialéctica negativa (si hay algo de simple en ese concepto), embarrada en sangre, epicidad, inmigración ilegal, e imaginación colosal.

Pues eso. Simple y brutal.


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2 comentarios :

babel dijo...

Caramaba, pues no acabo de enterarme bien de qué va la trama, pero la mezcla de política y pulp urbanita parece atractiva. Tampoco he leído nada del autor, y como te has lucido en el texto, que se lee con gusto aunque haya entendio más bien poco (soy yo, seguro, volveré sobre él en otro momento), pues eso, que espero esté enelfnac porque igual paso mañana a la hora de almorzar a hojearlo.

Saludos!

kuroi yume dijo...

bueno, lo más probables que sea yo, jejejeje.
No sé si está en castellano, pero "El Consejo de hierro", seguro que sí. A ver qué le parece: http://yumekuroi.blogspot.com/2009/08/un-fantasma-recorre-midgar.html