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20101017

Sitges 10: Defendor

defendor

Que el cine de superhéroes hace tiempo que alcanzó su cénit, es muy evidente. Lo que puede no ser tan claro es que de los restos del desplome que el tiempo nos depara (aunque espero que no sea con los Avengers, pero es algo que se descubrirá rápido), la propia industria ya está empezando a sacar partido. Y no hablo sólo del cine: el cómic superheróico, por su “inmediatez” (al menos comparada con la cinematografía), y por su capacidad de nutrirse del sector fándom con más velocidad que ninguna otra plataforma, populariza ya los restos de las estrellas de antaño; léase perdedores y desgraciados, como si no hubiera otra forma mejor de hacer un guiño cómplice a esos lectores que ven desde dentro toda la situación de falta de ideas y de repetición de lugares comunes.

Por supuesto me refiero a que popularizan a perdedores reales, personas sin poderes que entran en el mundo de la justicia con muchos cojones y muy poco cerebro. Kick Ass sería el paradigma en estos momentos. Tanto el cómic, como su argumentalmente edulcorada versión en movimiento, siguen la historia de un adolescente que simplemente cree que puede hacer de vigilante. Hay aquí una burla implícita a la propia condición de héroe, y totalmente explícita al seguidor de a pie, a ese nerd del que ellos mismos se alimentan. Pero aún así ambas versiones son divertidas porque hay sangre, katanas, epicidad de supermercado, y ostias como panes.

Pero aún hay más espacio para recrearse en la miseria del superhombre. Y aquí es donde Defendor puntúa doble. Arthur Poppington es un hombre bastante desgraciado, aunque feliz. Con cierto retraso mental, no acaba de entender demasiado bien las cosas y acaba siendo impulsado por su estricto sentido de la justicia, y una serie de malentendidos, al mundo de de los superhéroes, creándose en su cabeza toda una fantasía en la es Defendor, el paladín que tiene gadgets al estilo Batman y es invulnerable como Superman (aunque él no necesita llevar capa porque no vuela). Por supuesto, la ciudad está tomada por la droga, y no le cuesta mucho encontrar a su némesis en un peligroso narco local.

Marcar con una deficiencia intelectual a un protagonista de una película de acción es arriesgado, pero Woody Harrelson, con experiencia (y ya casi maestría) en ese tipo de papeles, aborda una vez más con éxito a un personaje difícil de defender. Por eso la película funciona. A diferencia de Kick Ass, personaje al que el argumento no trata con demasiada dignidad, a Defendor se le trata con respeto, y se le reserva ese pequeño altar que se les otorga a los valientes. De igual forma, algo muy importante es que la película no cae en el recurso fácil de la lástima y, en todo caso, tampoco cae en la crueldad como si hizo en su momento Save the Green Planet (les recuerdo una vieja reseña aquí), donde no hay identificación posible con el protagonista.

En todo caso, quiero remarcar que me parece una película perfecta para el festival, emocionante y cachonda, para pasar un rato bastante divertido. La pregunta que me surge al ver Defendor es qué cualidades tiene para formar parte de la Sección Noves Visions, ya que lo poco convencional que pudiera tener, creo que hace tiempo que se ha convertido en una característica bastante común.



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