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20101011

Sitges 10: The New Daughter

the new daughter

Hay historias que, por más que se acomoden entre capas y capas de subtramas, y por más que se enriquezcan con puntuales momentos brillantes, no dejan de ser las mismas historias de siempre que acaban olvidadas entre los cientos de estrenos mediocres del año. Y lo que intenta ser algo emocionante y enriquecedor (me niego a pensar que el director tiene presente que está perpetrando algo trillado y repetitivo) acaba siendo un constante y aburrido reconocer “dónde he visto esto antes”.

Y The New Daughter es un caso clarísimo de ello, casi de manual.

A pesar de algún plano (que ni siquiera secuencia) emocionante, y alguna imagen interesante, nada destaca en este retazo de la vida de un padre divorciado con dos hijos (un testimonial niño pequeño que sirve poco más que de cebo emocional, y una adolescente en plena rebeldía) que debe mudarse a una casa apartada para descubrir que algo está acabando con su vida familiar.

Los personajes son arquetípicos hasta el agotamiento, cosa que al menos da un poco de volumen a lo planos y vacíos que son presentados por la película: Un buen padre (Kevin Costner) perdiendo sin esperanza a su hija, y que debe convertirse en el héroe que luche contra el mal. La bipolar hija (Ivana Baquero) que se debate entre el amor y el odio a su padre y que, por cómo está planteada la película, ni siquiera puede aprovechar el potencial de un argumento que la coloca como hembra fértil. Y por último el hijo pequeño (Gattlin Griffith), apenas un trozo de corcho para rellenar espacios en una casa tan grande.

En el plano de construcción de la trama, ésta se intenta densificar a través de desarrollar la historia principal, la paulatina invasión del espacio familiar por el monstruoso exterior, entre otras que más que dar contexto al conjunto, lo acaban simplificando hasta la ridiculez (la granja de hormigas es para ir murmurando todo el rato “vale, vale, estoy entendiendo la metáfora, pero me aburro igual”). Y además está la excusa de las hormonas adolescentes. En fin! Y lo que podía ser más interesante, la atracción hacia el mal, la metamorfosis psicológica de la adolescente, queda apartada, como por maestría inversa o genialidad de paseo turístico, y se desarrolla en off. Alguien puede decirme por qué? Alguien cree de verdad que eso, seguir sólo a Costner en su deambular desorientado, da intriga a la película?

Pero es que ni siquiera a nivel técnico es capaz de destacar. Al principio de la película creo intuir una intención en cómo se coloca la cámara: baja, a la altura de los hijos, cortando incluso al padre de la imagen. Esto dice claramente “vamos a seguir la historia de los niños...”, pero luego parece confundirse, o olvidarse. Y es más, arranca la cinta con planos de animales, bosques, plantas, etc. La historia de todo el cine que hay detrás dice así: “vamos a hablar de la naturaleza, pero para hablar del hombre, por supuesto..., seguramente en la hora y media que viene vamos a enfrentar a estos dos gigantes...”. Pues bien, creo que también se olvida de eso. Y no me trago que unos hombres-termita (al menos no estos) sirvan de metáfora.

Lo bueno? Me pareció curioso que “el monstruo” (aunque textualmente sea transparente en este momento) apareciera ya en el minuto 10. Y bueno, sí, también el plano final (y repito, no toda la secuencia). Vale, me gustó, pero ya está!



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