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20111015

desde sitges 2011... (VII)

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Miércoles 12


Livide (Alexandre Bustillo y Julien Maury, 2011)
livide
Sabiendo quién la dirige, ese par de franceses macarras y salvajes, esperaba algo tirando a visceral y muy impactante y ha sido una gran desilusión descubrir que, en realidad la película es poco más que una serie de decisiones argumentales excéntricas. Porque mezclar vampiros góticos, con historias de fantasmas, y algo así como zombies no huele a novedad, pero puede ser peor y acabar en batiburrillo típico del mal cine de género con delirios de grandeza. Y Livide se puede entender de muchas maneras, pero no me acaba de convencer ninguna de ellas.


Extraterrestre (Nacho Vigalondo, 2011)
extraterrestre
No digo que sea únicamente para incondicionales de Vigalondo, porque es una buena película con una primera parte muy divertida, pero creo que el público de Sitges tiende a sobredimensionar algunas cosas. Por ejemplo la comicidad de las actuaciones. Sin el respaldo de Muchachada Nui, algunas de los personajes se quedan en mediocres, y sin el bagaje previo del propio Vigalondo, esa falta de ritmo final podría llegar a ser reprochable. En contra de esto, la actuación del protagonista es perfecta, dejando siempre en duda dónde queda la línia entre la verdad y la mentira, y en general la maraña de enredos se mantiene interesante hasta el mismísimo final. En todo caso, es una película muy entretenida, y adorable en la mayoría de ocasiones.


The Raid (Gareth Evans, 2011)
the raid
Aplauso y ovación. Es algo que Sitges se reserva para grandes clásicos, personajes invitados (sobre todo en l'Auditori, donde difícilmente se abuchea a alguien presente en la sala), a maratones nocturnas para pájaros de mala vida, y a algunos selectos pases de novedades que pronto se convertirán en clásicos. Pero que una escena se gane un aplauso, y a continuación una larga ovación, no es algo tan habitual, y The Raid lo consigue con una facilidad pasmosa. Y es que está diseñada para molar: un cuerpo de élite entra en un bloque controlado por la mafia indonesia para acabar con su cabecilla, pero allí ya les están esperando con toda la artillería lista. Y es como suena, una sucesión larguísima de hostias como panes, tiroteos exagerados y un montón de escenas de acción magistralmente coreografiadas en la más pura tradición del mejor cine de acción asiático. Porque estos indonesios han recogido lo mejor de los piños cuadrados tailandeses, la violencia brutal de las armas de mêlée coreanas, y la concepción estética e hiperactiva del cine de acción honkonés. Y les ha quedado una película de acción perfecta, que incluso se toma tiempo en las concesiones sobredramatizadas del cine chino, pero que deja sin aliento desde el minuto uno. Magistral. Es de las pocas de la presente edición que es recomendable al cien por cien para cualquier tipo de gusto cinematográfico.



The Texas Chainsaw Massacre 2 (Tobe Hooper, 1986)
chainsaw 2
(Con la presencia de su actriz protagonista Caroline Williams)
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Todos la habíamos visto hacía mucho tiempo y todos la recordábamos con cariño aunque era la hermana fea de la saga. Pero en plena proyección, todos nos miramos con asombro, más o menos a la vez, cuando nos dimos cuenta lo muchísimo que le debe el cine de Rob Zombie a esta película del 86. Porque en el fondo lo sabíamos, pero las coincidencias entre The Texas Chainsaw Massacre 2 y La Casa de los 1000 Cadáveres sobrepasan la mera inspiración, llegando incluso al punto de que la de Zombie es casi un remake (y ahora no dudo que consciente). Porque Hooper se adelantó a su tiempo, y se tomó la libertad de corromper el mito, la figura icónica, para adentrarse en el estudio del horror puro que conlleva la psicopatía, sean cuales sean las condiciones y entornos que las que se genere. Y se atreve a hacerlo reventando los mismísimos pilares del tópico americano, con vaqueros chiflados, parques temáticos de batallas de la guerra civil, y con una heroína que deja atrás desde el principio el papelito de scream queen para ser parte activa en la caza del mal. Sabiendo esto, díganme que no es la semilla perfecta de la sublime Los Renegados del Diablo...


El Más Allá (Lucio Fulci, 1981)
mas alla (Con la presencia de su actriz protagonista Catriona MacColl)
alla
Onírica incluso más allá de la voluntad inicial del propio director, El Más Allá no ha envejecido mal teniendo en cuenta que ya era una rareza en su época. Los zombies más lentos de la historia del cine y esos primerísimos planos detalle de ojos estallando tan propios de Fulci, redondean una pieza extraña, inconexa y mórbida que concibe una bajada al infierno como el fin del mundo consciente, donde la puerta al abismo parece ser el propio arte. Y aunque nada parece encajar en esta película, ni argumental, ni artísticamente (quiere ser una película metafísica, pero por exigencias de la productora se queda en mera película de muertos vivientes), El director consigue, como siempre, triturar todos los ingredientes con torpeza, con la excusa de la ensoñación, y hacerlos pasar como un puré compacto y homogéneo. Y buena parte de culpa la tiene esa fantástica banda sonora que la acompaña, que enmarca esta historia de hoteles malditos (que en el fondo es el argumento principal) y enrarece el ambiente hasta la ironía.


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