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20111018

sitges 11: Apollo 18 (Gonzalo López-Gallego, 2011)

apollo18




Si dudábais como yo acerca de echar un vistazo a Apollo 18 (2011) es hora de dejar los prejuicios atrás y darle una oportunidad. Si bien es cierto que esta cinta americana dirigida por el español Gonzalo López-Gallego representa el enésimo ejemplo de esta ya fastidiosa tendencia del falso documental o "metraje hallado", no es menos cierto que al menos es de las más eficientes de dicho estilo, sobre todo debido a su gran sencillez argumental y el buen uso que hace de los recursos, siendo el último de ellos (curiosamente) el formato narrativo que se ha escogido. Trataremos de ahondar en esta idea en los siguientes párrafos.

Lo cierto es que, como decíamos arriba, estamos ante una película tremendamente sencilla cuyo argumento ya fue destripado incluso desde el primer trailer: la historia (supuestamente verdadera) de la última expedición humana a la Luna, mantenida hasta hoy en absoluto secreto, y el perturbador registro audiovisual de la misión que muestra entre otras cosas por qué la Humanidad no volvió a pisar la superficie de nuestro satélite. Esa es básicamente la premisa y seguramente aquellos que hayan visto los avances o se hayan interesado un poco al menos por saber el argumento de la cinta sabrán cual es el supuesto "misterio": una presencia en los solitarios parajes de la Luna que será la fuente de terror durante gran parte del metraje.

Siguiendo esta premisa, la idea de situar una película de terror de este tipo en el espacio es buena y tanto López-Gallego como los guionistas Brian Miller y Cory Goodman dan en el clavo al retratar de manera muy eficaz el ambiente de soledad y aislamiento absoluto de la misión. Pero ojo: dicha atmósfera es lograda no gracias al recurso narrativo del metraje hallado sino debido al uso de componentes básicos de la ambientación, contraponiendo las imágenes del apretado pero familiar y seguro entorno de la nave y la vastedad inmensa y amenazante de la superficie lunar. Esta idea de la soledad aplastante y del astronauta que se enfrenta a lo desconocido está muy bien lograda y emparenta a la película con la también reciente Moon (2009), de Duncan Jones, la cual si bien es muy diferente, sí que comparte similitudes acerca del efecto que crea en el público el paisaje escogido para la trama. Esta idea de la Luna como un paraje enorme y desconocido tiene mucho más peso en sí misma que la estética de registro audivisual; de hecho el recurso del metraje hallado se olvida tras pasar poco tiempo de metraje, y la película está montada de una forma tan dinámica y con tantas "cámaras" y perspectivas diferentes que al final termina pareciéndose mucho a una narración convencional.

Tampoco se trata de la película definitiva del género falso documental ni mucho menos, y tiene el problema que suelen tener muchas de estas producciones al tardar en arrancar y ser bastante aburrida en su tramo inicial, pero una vez que comienza realmente el terror la cosa mejora mucho y logra dar el componente de terror atávico del Alien (1979) de Ridley Scott de una forma muy sutil pero llena de sustos genuinos y momentos francamente siniestros que hacen del viaje espacial una experiencia genuinamente aterradora. Aquellos que estén cansados ya de esta nueva moda narrativa de cintas encontradas harían bien en acercarse a Apollo 18 y dejarse llevar por una cinta particularmente bien hecha, sencilla pero efectiva en la nada difícil tarea de hacer cine de terror de ambientación espacial. Bastante recomendable.



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