bloggerflickrimdbtwitter
busca en tdc!

Sitges 11: The Woman (Lucky McKee, 2011)

the woman




The Woman (2011), una de las películas de horror más comentadas de este año, marca el regreso de Lucky McKee al mundo del terror "independiente" tras el fracaso comercial que supuso El bosque maldito (2006), aunque ya había tenido una más modesta entrada al thriller con Red (2008). Al igual que sucedía en el caso de esta última, en The Woman McKee se adentra en el mundo del escritor Jack Ketchum y sus historias llenas de crueldad y sadismo pero también portadoras de un interesante comentario (no muy positivo) sobre la condición humana que ha hecho que dicho autor trascienda los límites de la pura provocación. Ketchum es un autor brillante que lleva escribiendo varias décadas pero que recientemente ha visto incrementada su popularidad gracias a varias adaptaciones cinematográficas de su obra, principalmente (creo) debido al también reciente renacer del horror físico.

Para aquellos que no lo sepan, The Woman es en realidad la secuela de una película anterior, Offspring (2009), pero no hace falta haber visto la primera parte para entenderla ya que las dos historias son perfectamente independientes. Si bien su antecesora era una película hasta cierto punto mucho más convencional en el género de familia-que-se-enfrenta-a-salvajes-caníbales, esta segunda parte revierte los roles de cazador y presa creando un argumento mucho más apropiado al discurso de empoderamiento femenino que caracteriza gran parte de la obra de Lucky McKee. Aquí vemos como un aparentemente normal hombre de familia captura a una feroz mujer salvaje en medio del bosque y la mantiene prisionera en su casa, en la certeza absoluta de que podrá reeducarla y convertirla en alguien civilizado. Lo que realmente se viene encima es un sinfín de torturas y humillaciones con las cuales este pater familias y su prole se ven enfrentados a la parte más oscura de sí mismos, diferenciándose muy poco del monstruo que mantienen prisionero.

La mayor parte de la película se va en esta guerra psicológica que mantiene el personaje del padre (brillantemente interpretado, por cierto, por el actor Sean Bridgers) no sólo contra la mujer atada en su cobertizo y que se convierte en el blanco de todo su sadismo acumulado, sino también contra las mujeres de su propia familia, en quienes percibimos a lo largo del metraje toda una historia de dominación y opresión que pone los pelos de punta una vez que McKee y Ketchum (autores de un guión escrito a cuatro manos) van revelando poco a poco la verdadera naturaleza de este tirano doméstico. El tema que se va forjando poco a poco es interesante porque calza bastante bien con el ya citado discurso protofeminista de McKee, el cual consiste simplemente en el usurpamiento del poder y lo que ocurre cuando ese poder es súbitamente recuperado tras una larga serie de maltratos y humillaciones. En este sentido la imagen de esa mujer bestial atada de pies y manos y con una ferocidad completamente inhumana anticipa momentos terribles que desembocan en un clímax sangriento que se ve venir pero que no deja de impactar.

Debido a todo lo ocurrido antes de este final y el regodeo de la película en la miseria humana de los personajes masculinos, el público se sentirá inevitablemente identificado con la mujer feral del título y celebrará sin duda la llegada de la justa venganza, tal como ocurre en los más famosos ejemplos del Rape & Revenge como I Spit on Your Grave (1978), pero esto es sólo superficial puesto que McKee y Ketchum van mucho más allá al dotar a la venganza de la Mujer un componente inhumano que revierte a través de la violencia la subyugación de lo femenino.

Como nota final, esperad el final de los créditos para ver uno de los epílogos más surrealistas pero a la vez más sugerentes de este año. En general, The Woman es un descubrimiento notable que puede que dificulte el regreso de Lucky McKee a los predios del cine de terror mainstream, pero francamente con estos resultados eso importa más bien poco



__________________________________________________________________________________________

HL_1

Sitges 11: Grave Encounters (The Vicious Brothers, 2011)

grave encounters




Ahondando aún más en la manía actual por los falsos documentales llegamos a una pequeña producción canadiense llamada Grave Encounters (2011), que además sirve de prometedora carta de presentación para sus directores, que trabajan aquí bajo el pseudónimo de The Vicious Brothers. Confieso que estaba reacio a ver esta, no sólo por ser un ejemplo más de la moda del terror documental y el recurso narrativo del "metraje hallado", sino también por el hecho de que su trailer (que lleva rodando por la red alrededor de un año) ciertamente no auguraba nada demasiado destacable, si acaso una película de terror del montón de esas que suelen poblar Fangoria o Bloody Disgusting. Pero de hecho no ha sido así; la verdad es que hay aquí no sólo una película bastante eficiente, sino también un par de sorpresas para quienes puedan temporalmente dejar de lado sus prejuicios.

El argumento, que parte de la típica premisa de las cintas perdidas de un reality show (llamado precisamente "Grave Encounters") que tuvo un misterioso final, recicla muchas de las constantes de casas embrujadas y tiene grandes parecidos con otras películas de terror como House on Haunted Hill (1999), manteniendo conocidos esterotipos como el psiquiátrico abandonado y la leyenda negra de un doctor psicópata asesinado por sus pacientes, historia que el equipo de "Grave Encounters" decide no sólo investigar sino también explotar de una manera desvergonzada y arrogante; la película deja claro desde el principio que los protagonistas, si bien no pierden la esperanza de entrar en contacto con lo sobrenatural, quedan evidenciados como unos fraudes dedicados por encima de todo a excitar el morbo del público. En este sentido una de las cosas más interesantes es cómo la película comienza en un tono abiertamente cómico y se va poniendo progresivamente más seria hasta alcanzar un clímax que es puro horror del bueno.

Aparte de los clichés de casas embrujadas y fantasmas iracundos (lugares comunes que ciertamente abundan), la cinta tiene algunas salidas argumentales muy interesantes gracias a un uso curioso de las convenciones del fantástico para plantear juegos espacio/temporales dedicados a desorientar al espectador y romper con el tono "realista" de la trama y su ambientación. No puedo hablar de dicho recurso narrativo sin revelar sorpresas clave del argumento, así que tendréis que confiar en mi palabra que cuando este momento llega la cinta toma un giro mucho más siniestro que nos obliga a abandonar gran parte de nuestro recelo e incluso lleva a los personajes a un nivel de sufrimiento superior. Es un toque inusual en este tipo de producciones y francamente de agradecer.

Ahora, si algún problema tiene Grave Encounters es sin duda el mal aprovechamiento de su condición amateur, que lleva a momentos francamente un tanto cutres cuando opta por los efectos especiales digitales, que son bastante rudimentarios y de andar por casa. De hecho la película es mucho más efectiva en aquellas secuencias más sutiles y ambiguas en las que la principal fuente de terror viene del muy efectivo uso de esa maravillosa locación que es el psiquiátrico abandonado. Pero estas son cosas que podéis comprobar vosotros mismos. No es casualidad que las más interesantes muestras de este sub-género del horror documental nos estén llegando precisamente de la mano de estas propuestas independientes. Desde aquí recomendamos acercarnos a esta como precisamente uno de esos ejemplos positivos.




__________________________________________________________________________________________

HL_1

sitges 11: Apollo 18 (Gonzalo López-Gallego, 2011)

apollo18




Si dudábais como yo acerca de echar un vistazo a Apollo 18 (2011) es hora de dejar los prejuicios atrás y darle una oportunidad. Si bien es cierto que esta cinta americana dirigida por el español Gonzalo López-Gallego representa el enésimo ejemplo de esta ya fastidiosa tendencia del falso documental o "metraje hallado", no es menos cierto que al menos es de las más eficientes de dicho estilo, sobre todo debido a su gran sencillez argumental y el buen uso que hace de los recursos, siendo el último de ellos (curiosamente) el formato narrativo que se ha escogido. Trataremos de ahondar en esta idea en los siguientes párrafos.

Lo cierto es que, como decíamos arriba, estamos ante una película tremendamente sencilla cuyo argumento ya fue destripado incluso desde el primer trailer: la historia (supuestamente verdadera) de la última expedición humana a la Luna, mantenida hasta hoy en absoluto secreto, y el perturbador registro audiovisual de la misión que muestra entre otras cosas por qué la Humanidad no volvió a pisar la superficie de nuestro satélite. Esa es básicamente la premisa y seguramente aquellos que hayan visto los avances o se hayan interesado un poco al menos por saber el argumento de la cinta sabrán cual es el supuesto "misterio": una presencia en los solitarios parajes de la Luna que será la fuente de terror durante gran parte del metraje.

Siguiendo esta premisa, la idea de situar una película de terror de este tipo en el espacio es buena y tanto López-Gallego como los guionistas Brian Miller y Cory Goodman dan en el clavo al retratar de manera muy eficaz el ambiente de soledad y aislamiento absoluto de la misión. Pero ojo: dicha atmósfera es lograda no gracias al recurso narrativo del metraje hallado sino debido al uso de componentes básicos de la ambientación, contraponiendo las imágenes del apretado pero familiar y seguro entorno de la nave y la vastedad inmensa y amenazante de la superficie lunar. Esta idea de la soledad aplastante y del astronauta que se enfrenta a lo desconocido está muy bien lograda y emparenta a la película con la también reciente Moon (2009), de Duncan Jones, la cual si bien es muy diferente, sí que comparte similitudes acerca del efecto que crea en el público el paisaje escogido para la trama. Esta idea de la Luna como un paraje enorme y desconocido tiene mucho más peso en sí misma que la estética de registro audivisual; de hecho el recurso del metraje hallado se olvida tras pasar poco tiempo de metraje, y la película está montada de una forma tan dinámica y con tantas "cámaras" y perspectivas diferentes que al final termina pareciéndose mucho a una narración convencional.

Tampoco se trata de la película definitiva del género falso documental ni mucho menos, y tiene el problema que suelen tener muchas de estas producciones al tardar en arrancar y ser bastante aburrida en su tramo inicial, pero una vez que comienza realmente el terror la cosa mejora mucho y logra dar el componente de terror atávico del Alien (1979) de Ridley Scott de una forma muy sutil pero llena de sustos genuinos y momentos francamente siniestros que hacen del viaje espacial una experiencia genuinamente aterradora. Aquellos que estén cansados ya de esta nueva moda narrativa de cintas encontradas harían bien en acercarse a Apollo 18 y dejarse llevar por una cinta particularmente bien hecha, sencilla pero efectiva en la nada difícil tarea de hacer cine de terror de ambientación espacial. Bastante recomendable.



__________________________________________________________________________________________

HL_1

Sitges 11: Apollo 18 (Gonzalo López-Gallego, 2011)

apollo 18

Si oficialmente el programa Apollo estadounidense con destino a la luna acabó con la misión número 17, Gonzalo López-Gallego presenta de una forma tan espectacular como bellamente analógica el porqué nunca se supo de un supuesto viaje número 18 que tuvo lugar finales de la década de los 70. No desvelo nada (de eso se encarga su explícito trailer) si apunto las líneas principales de su argumento: viaje a la luna, avería inexplicable, paulatina locura de los tripulantes, se desvela presencia alienígena, intento de rescate, y explicación del silencio de las autoridades después de tantos años de ofuscación de los archivos de vídeo y documentos. Lo de siempre.

Entonces, si es tan tópica, ¿que hace destacar a Apollo 18 delante de las demás películas de este género? Pues de forma evidente, el formato en el que está presentada. La ambientación, el grano de la imagen, la calidad de la fotografía de las cámaras, los decorados... todo retrotrae a las misiones reales de la NASA. Pero lo hace de forma tan efectiva que en casi todo momento se puede pensar que parte del metraje está reutilizado de una misión real. Es de esas películas que se puede uno acabar preguntando cómo se ha hecho eso. Y digo casi todo el metraje porque hay momentos que el montaje es demasiado bueno y oportuno para ser real, pero si no se andan buscando las líneas que separan lo real de lo digital, lo incidental de lo planificado milimétricamente, el resultado es realmente sorprendente.

Pero aparte de lo meramente técnico, otra cosa ha llamado de forma poderosa mi atención: la fascinante recreación del aislamiento atmosférico y comunicativo a través del montaje de todas las escenas finales. Entrecortadas, con descuadres entre el sonido y la imagen, la sensación de desasosiego y desesperanza en el espectador llega a ser real. Muy interesante recurso, desde luego.

En definitiva: a pesar de que se acaba haciendo algo larga, y en lo argumental no es nada del otro mundo, es preciosa visualmente, y se agradece que sea discreta y comedida a la hora de presentar la presencia alienígena.





__________________________________________________________________________________________


y2_2

Sitges 11: The Troll Hunter (André Øvredal, 2010)

the troll hunter


Cada vez hay más estudiantes de cine, o cono mínimo más aficionados y autores amateur, y eso quizá explicaría a qué es debida la proliferación exponencial de material cinematográfico encontrado accidentalmente y que una vez revisado oculta una terrible tragedia, además de un misterio con tintes sobrenaturales. Y es que en los últimos tiempos, desde canales de youtube como el de Marble Hornets, hasta autores consagrados como el Romero de El Diario de los Muertos, se empeñan en jugar a la realidad con mayor o menor fortuna. Y visto de cerca, es una forma de usar el lenguaje cinematográfico que funciona desde siempre. Blair Witch Project fue el ejemplo más sonado, pero desde luego no fue el primero (aunque con otras motivaciones e intenciones estilísticas, el mondo existe desde principios de los 60) y difícilmente superará al escándalo de Holocausto Caníbal. Pero si algo bueno tenía la dichosa bruja de Blair era su capacidad de rascar con metafóricas y afiladas uñas nuestra sensación de credulidad. Su economía de medios, y su esfuerzo consciente de dejar la mayoría de cosas a nuestra imaginación eran su gran baza, cosas que otras cintas como El Misterio Lovecraft reutilizan de una forma muy similar. En cambio, The Troll Hunter da el gran salto de comenzar jugando con la imaginación, a pronto presentar todas sus bazas infográficas (la representación de esos trolls míticos) en un esplendor inaudito para ese tipo de cine de falso documental.

Y claro, rápido abandona ese ejercicio de hacernos creer que todo lo que vemos es real, para adentrarnos en el enloquecido disfrute de conspiraciones gubernamentales, solitarios cazadores míticos a la usanza de los exploradores británicos de la conquista africana, y por supuesto terribles monstruos gigantes que se convierten en piedra a la luz del sol.

Si a eso le unimos un final épico como pocos, un excepente ritmo y una sensación de aventua y descubrimiento en constante evolución, nos encontramos con una divertidísima película que sabe jugar con lo que se espera del formato, sin importarle desacerse de sus reglas y sorprender a un público cada vez más difícil de impresionar.



__________________________________________________________________________________________


y2_2

Sitges 11: palmarés completo

cabecera



OFICIAL FANTÀSTIC COMPETICIÓN – SITGES 44
J. A. Bayona, Quim Casas, Lisa Marie, Ryoo Seung-Wan, Richard Stanley

Mejor Cortometraje
Ex aequo a Dirty Silverwear, de Steve Daniels, y The Unliving, de Hugo Lilja

Mejor Diseño de Producción
Marc Thiébault por Livide (Alexandre Bustillo & Julian Maury)

Mejores Efectos de Maquillaje
Steven Kostanski por The Divide (Xavier Gens)

Mejores Efectos Especiales
Lluís Castells i Javier García por Eva (Kike Maíllo)

Mejor Banda Sonora Original
Steven Price por Attack the Block (Joe Cornish)

Mejor Fotografía
Markus Förderer y Tim Fehlbaum, por Hell (Tim Fehlbaum)

Mejor Guión
Lucky Mckee y Jack Ketchum, por The Woman (Lucky Mckee)

Mejor Actriz
Brit Marling por Another Earth (Mike Cahill)

Mejor Actor
Michael Parks por Red State (Kevin Smith)

Mejor Director
Na Hong-jin por The Yellow Sea

Premio Especial del Jurado
Attack the Block, de Joe Cornish

Mejor Película
Red State, de Kevin Smith


OFICIAL FANTÀSTIC COMPETICIÓN ÒRBITA
Àlex Aguilera, Paco Cabezas, Manlio Gomarasca

Premio Especial del Jurado
Colour Bleed, de Peter Szewczyk (cortometraje)

Mejor Película
Guilty of Romance, de Sion Sono


JURADO CARNET JOVE
Eric Antonell, Gerard Fossas, Alberto Martin, Sergi Marí, David Vilaplana

Mejor Película OFICIAL FANTÀSTIC A COMPETICIÓ – SITGES 44
Bellflower, de Evan Glodell

Mejor Película MIDNIGHT X-TREME
Detention, de Joseph Kahn


NOVES VISIONS
Anaïs Emery, Javi Giner, Loris Omedes

Mejor Película
Night Fishing, de PARKing CHANce (Park Chan-wook y Park Chan-kyong)

Diploma Película No Ficción
Knuckle, de Ian Palmer

Diploma Película Discovery
Invasion of Alien Bikini, de Oh Young-doo

Diploma Película Dark Ficción
Kill me please, de Olias Barco

Diploma Millor Cortometraje
Coup de grace, de Clara van Gool

Mención Especial
Underwater Love, de Shinji Imaoka


CASA ÀSIA
Jordi Ojeda, Carles Santamaria, Pil Sung-Yim

Mejor Película
The Unjust, de Ryoo Seung-wan


GRAN PREMIO DEL PÚBLICO EL PERIÓDICO DE CATALUNYA

Mejor Película
Attack the Block, de Joe Cornish


NOVA AUTORIA INSTITUTO BUÑUEL de la FUNDACIÓN AUTOR
Arnau Bataller, Sílvia Munt, Maria Ripoll

Mejor Dirección
La gota, de Daniel Piera y Beatriz Escolar (Universitat Ramon Llull-Blanquerna).

Mejor Guión
Ex aequo a Camille, de Carme Puche (Universitat Oberta de Catalunya – UOC), y a Exercici, de Raúl Pérez (Bande à Part).

Mejor Música Original
Chroma, de Juan Andrés González (Universitat Pompeu Fabra).

Mención Especial por el interés del trabajo documental a Me llamo Peng, de Jahel Guerra y Victoria Molina de Carranza (Universitat Autònoma de Barcelona – UAB).

Mención Especial por el interés del trabajo de animación a Desde el averno, de Raúl García, Núria Argemí, Mariona Consuegra, Saúl Darú, Maria Moreira, Clara Vallvé y Bernat Vilaseca (Escola d’Animació de Catalunya, 9 Zeros).


ANIMA'T – Premio Gertie
Jordi Ojeda, Carles Santamaria, Pil Sung-Yim

Mejor Largometraje de Animación
Tatsumi, de Eric Khoo

Mejor Cortometraje de Animación
Dripped, de Léo Verrier

Diploma al Mejor Largometraje Sitges Family
Leafie, de Oh Sung-yoon


MÉLIÈS DE PLATA
Àlex Aguilera, Paco Cabezas, Manlio Gomarasca

Méliès d’Argent a la Mejor Película Europea
Kill List, de Ben Wheatley

Mención Especial
Hell, de Tim Fehlbaum

Mención Especial
Krokodyle, de Stefano Bessoni

Méliès de Plata al Mejor Cortometraje Europeo
The Unliving, de Hugo Lilja

Mención Especial
Magic Piano 3D, de Martin Clapp


MÉLIÈS DE ORO

Méliès de Oro a la Mejor Película Europea
Balada Triste de Trompeta, de Álex de la Iglesia

Méliès de Oro al Mejor Cortometraje
Suiker (Sugar), de Jeroen Annokkee


PREMIOS DE LA CRÍTICA
Desirée De Fez, Carlos Losilla, José Luis Losa

Premio de la Crítica Jose Luis Guarner
Attack the Block, de Joe Cornish

Premio Citizen Kane al director/a revelación
Ex aequo a El páramo, de Jaime Osorio, y Trabalhar cansa, de Juliana Rojas y Marco Dutra


BRIGADOON Paul Naschy
Adrián Cardona, Rafa Dengrà, Leticia Dolera

Mejor cortometraje
8, de Raúl Cerezo

con retraso, desde sitges 2011... (X)

cabecera


sábado 15


The Thing (Matthijs van Heijningen, 2011)
the thing

Me senté en el Auditori con la idea de que este remake-precuela del clasicazo de Carpenter no iba a hacer bueno el madrugón que acababa de pegarme (sé que una sesión a las 9:00 no es una barbaridad, pero valórenlo si llevan 10 días durmiendo no más de 4 horas cada noche). Pero la mayoría de los que estábamos allí (en condiciones físicas parecidas, o incluso peores) salimos bastante sorprendidos. Porque este engendro que le ha salido a Matthijs van Heijningen funciona bastante bien en ambas funciones (versión y antecesora). Si bien los tiempos ya no son como los de aquella lejana década de los 80, y el espectador tiene otros requisitos cuando se acerca a una película de género. Me refiero claramente a exhibir la nave espacial con todas sus lucecitas, y sobre todo al monstruo con la imperiosa necesidad de mostrarlo en todo su esplendor, de forma clara, en todas las escenas en las que sea posible. Se opta por la espectacularidad, cosa que en el fondo es de agradecer dado que poco misterio hay que conservar al tratarse de una precuela: todos sabemos cómo debe terminar esa base noruega, y cómo debe continuar después en la base estadounidense, así que no me parece una mala elección. Pero de todas formas, y como ya he comentado, es tanto una precuela como un remake, y no se corta a repetir escenas clave de la película original, como en la que alguien debe tomar el mando y dividir a los investigadores entre sospechosos y confiables. Y la película tampoco desentona en este momento, porque es evidente que, en situaciones similares, cualquier grupo de gente debería comportarse de forma parecida si pretende sobrevivir. Así que una sorpresa a primera hora que abría un último día super interesante.



Drive (Nicolas Winding Refn, 2011)
drive

El Festival de Sitges del 2009 nos permitió, con dos películas maravillosas, Bronson y Valhalla Rising, el descubrimiento de Nicolas Winding, un director interesantísimo y bastante peculiar. Por eso, Drive era una de las películas más esperadas del presente año, y hay que reconocer que no decepciona en ningún ámbito. Intensa, jugando con la contención absoluta del hierático protagonista (parco en diálogos y gestos, pero no en transmitir emociones), en un guiño constante con el cine ochentero (ese personaje solitario y molón, con chupa deportiva, ray-ban de piloto, palillo en la boca, con esos títulos de crédito de neón rosa…) y eventualmente tierna y dramática a pesar de un argumento que puede resultar simple y manido. Pero no por sencillo deja de ser emocionante: Un doble de acción cinematográfico, piloto de carreras en sus tiempos libres y conductor mercenario de coches en robos cuando es requerido, vive su emocionante vida sin que le aumenten las pulsaciones, hasta que una mujer se cruza en su camino y su vida, tanto interior como exterior, empieza a cambiar. Drive es, en definitiva, una bonita historia de amor imposible, emocionante y conmovedora, pero obviando la parte sensible y blanda... Y molando mucho.
De hecho, durante toda la película notaba ciertos paralelismos con otra cinta que me tocó particularmente en mi adolescencia como es Cosas que Hacer en Dever cuando Estás Muerto, por su sentido de la masculinidad, del amor, de la amistad, y del honor inquebrantable, en un mundo de violencia e ilegalidad.



Killer Joe (William Friedkin, 2011)
killer joe

La sesión sorpresa del sábado, que seguía dos grandes éxitos de crítica en el Auditori, podría haber sido un fiasco terrible. Pero no cabe duda que la apuesta de la organización por William Friedkin y su adaptación de una pieza teatral de Tracy Letts tenía el éxito casi asegurado. Y esta historia de miseria, engaños y venganza, interpretada por una panda de actores en excelente forma artística que sobresalen de su condición de secundarios (maravilloso el trio Thomas Haden Church, Gina Gershon y Juno Temple), y protagonizada por un, debo reconocerlo, escalofriante Matthew McConaughey (en la actuación de su vida) aterra porque es una innegable muestra del débil contenedor que mantiene unida a una unidad familiar en condiciones de extrema necesidad, y cómo en determinadas ocasiones es fácil aceptar lo horrible como parte de uno mismo, simplemente si parece aportar un poco de esperanza. En la línea de otras adaptaciones de teatro moderno, los actores se mueven en escenarios reducidos y poco variados, pero no es necesario más. Lo importante son los diálogos complejos que proveen de un ritmo endiablado a una historia delirante, en este caso siendo ésta una espiral de destrucción mutua cuando una familia contrata a un asesino a sueldo para que acabe con la ex mujer del padre y así cobrar su seguro de vida. Intensa y extraña, tiene como final un horror de proporciones épicas que (y es un logro que no se aprecia muy a menudo) no se recrea más de lo debido y sabe cuándo debe acabar. Un excelente broche, para el mejor arranque de día del presente certamen.



Tan bueno fue este arranque matinal de este el último día de Festival (para mí, las maratones del domingo están prohibidas por razones de conservación de la cordura), que acabé decidiendo no ver ninguna de las películas que tenía previstas para la tarde. NADA podría coronar mejor al Sitges 2011 que las tres películas de la mañana del sábado 15. Acabar con un buen sabor de boca. Creo que ningún año he podido decir algo semejante con tanta certeza. Y con la perspectiva de los día, creo que fue una excelente decisión.

Y ya está. El año que viene, MÁS.





__________________________________________________________________________________________


y2_2

con retraso, desde sitges 2011... (IX)

cabecera


viernes 14


Juan de los Muertos (Alejandro Brugués, 2011)
juan de los muertos
No es en ningún caso la más original película de zombies de la historia y menos si la consideramos junto sus iguales en el ámbito del humor. Si acaso es llamhttp://www.blogger.com/img/blank.gifativa por su condición de película cubana de género, más que nada porque sus chistes sobre la condición de ciudadano de Cuba son bastante graciosos, pero sólo durante un rato. Porque la línea argumental de “irse ganando la vida con lo que hay” se agota bastante pronto. Y sé que sacar a relucir Vampiros en La Habana es todo un tópico, pero es que como espejo en el que mirarse es un duro golpe para Juan de los Muertos, que carece por completo de la complejidad crítica, la osadía y la diversión que caracterizaban la película de animación. En todo caso, la película que se proyectó en Sitges 2011, no pasa de ser una mera anécdota por la que pasará a la historia, pero que no llega a ser más que algo entretenida.


El Páramo (Jaime Osorio Márquez, 2011)
el paramo
Para completar la mañana de diálogos incomprensibles, El Páramo intenta adentrarnos en un terrorífico descenso a la locura, con un grupo de soldados que se deslizan hacia el miedo supersticioso bajo el impulso autodestructivo de la guerra. Y se queda en intentarlo, porque acaba siendo bastante poco concisa en sus intenciones terroríficas, y se queda en la exhibición continua de comportamientos testosterónicos, y estúpidos la mayoría de las veces. En ningún momento se decanta hacia el cine bélico, o hacia el horror, quedándose en un punto medio en el que yo, como espectador, no llegué a sentirme atraído por su propuesta salvo en los momentos iniciales en los que aún parecía que iba a tirar por el buen camino. Lo único a admirar es el punto de vista que han elegido para la cámara durante casi todo el metraje, un modo que en el mundo de los videojuegos se le llama "de torreta", y que consiste en poner la cámara detrás del hombro de los personajes, como si fuera un punto de vista subjetivo. Pero no desde el interior de los protagonistas, sino unos centímetros detrás de la persona en primer plano. Plantear una película en el que casi todo el rato sólo se ve a los personajes principales de perfil es de admirar, sí, pero otra cosa es si es acertado, porque no consigue más que parecer un auténtico videojuego tipo "survival horror", cosa que acaba aumentando la sensación de fracaso al no atreverse a dar el paso definitivo hacia el ámbito del terror.



Magic Piano 3D (Martin Clapp, 2011)
magic piano
Y tiene que ser un cortometraje el que finalmente nos muestre el verdadero potencial de una proyección en 3D. Magic Piano es una maravillosa obra de arte, con una historia preciosa y un apartado musical excepcional. Y encima visualmente es de lo mejorcito que se puede ver en la animación por ordenador actual. Y es todavía mejor, porque además tiene la más acertada aplicación del 3D que se ha visto en Sitges y probablemente que se verá en mucho tiempo en el resto de salas comerciales. Una niña decide ir en busca de su padre, que se ha ido a Londres a trabajar, y lo hace a través de la fantasía mediante un piano de cola destrozado que resulta ser una máquina voladora. Así, a través de la música de Chopin, se despliega una aventura llena de emoción y peligro donde la protagonista y su primo descubren tanto el mundo real como uno imaginado. Una aventura que les acaba rescatando de la vida de soledad que les oprimía.
Y parece que forma parte de una película con múltiples historias. Habrá que seguirle la pista.



The Prodigies (Antoine Charreyron, 2011)
Ésta es la película de este año a la que le ha pasado factura el agotamiento de las largas sesiones de cine del Festival. Y no es que no tuviera una premisa interesante, cinco chicos descubren que son algo más que humanos gracias a la guía de un científico que tiene semejantes poderes. Pero lo que debe ser una historia de superación de unos freaks que se convierten en héroes, se acaba transformando en un verdadero advenimiento de la maldad. La animación cell shading se ha quedado un poco anticuada, pero era más que correcta. Al igual que era bastante aceptable la proyección 3D, aunque definitivamente me doy por agotado de ese formato que no tiene nada más que aportar. Pero a pesar de todo ello me acabé saliendo de la sala.
Aunque reconozco que esta película es de las debo recuperar más adelante.



Coup de Grâce (Clara van Gool, 2011)
(Con la presencia de los actores/coreógrafos Jordi Cortés Molina y Damian Muñoz)
Me falta mucho para entender el videoarte y la danza contemporánea, pero debo reconocer que ver a esos dos personajes luchar entre ellos por ocupar esos espacios tan inmensos, solitarios y lujosos me mantuvo completamente enganchado a la pantalla. Era un duelo, uno defendía su mansión, pero la victoria no acababa llegando y ninguno de los dos parecía cerca de ganar en ningún momento. Al final ambos parecen rendirse.



The Tempest (Julie Taymor, 2011)
the tempest
Quizá demasiado literal, esta adaptación de la obra de Shakespeare acaba aburriendo sobremanera al no conseguir abandonar el ritmo teatral, una languidez que no parece encajar con toda la artificiosidad visual y la pirotécnia de los efectos especiales cinematográficos de los que hace uso. De echo, una de las cosas que más me molestó de The Tempest es lo cercano que está el personaje de Ariel del ridículo. Mal, muy mal.

__________________________________________________________________________________________


y2_2

con retraso, desde sitges 2011... (VIII)

cabecera


jueves 13


Poulet au Prunes (Vincent Paronnaud y Marjane Satrapi, 2011)
poulet au prunes
Preciosa historia de amor presentada como una sucesión de cuentos dentro de cuentos que forman la vida de Nasser Ali Khan, un maestro del violín que ha pedido las ganas de vivir y decide encerrarse en su habitación a la espera del ansiado ángel de la muerte. Migaja a migaja, la historia sigue el camino de la bella historia de amor inacabada del violinista y cómo el camino secundario que tuvo que tomar le va dejando sin aliento y sin esperanza. A pesar de su triste historia, el buen humor planea surante todo el metraje sobre los desgraciados personajes, y esa mezcla de acción real y animación en dos y tres dimensiones llenan la película de fantasía que acaban de redondear el resultado. Una vez más, una adaptación de una novela gráfica de Marjane Satrapi (la anterior fue Persepolis) alcanza la excelencia en su paso a la grana pantalla.


Sector 7 (Ji-hun Kim, 2011)
El concepto Cine de Monstruos Coreanos lleva a pensar en The Host y hace subir mucho las espectativas, cosa que le pasa una terrible factura a Sector 7. Porque esta película se queda en un mediocre divertimento juvenil, excesivamente largo, aburrida durante mucho rato y sin nada que destacar a nivel argumental. Quizá lo más interesante podría ser la aportación de la proyección 3D, pero una vez más, una sensación de fracaso planea por la sala cuando sólo sirve para ver placton en suspensión, burbujitas y poco más. Y el monstruo, que debería ser la mayor baza del film, tampoco acaba de funcionar porque parecen no darse cuenta que los CGI con brillos convierten siempre el objeto generado en una masa relamida y poco creíble. Una gran decepción.


Carré Blanc
(Jean-Baptiste Léonetti, 2011)
Grata sorpresa. Otra historia apocalíptica de baja intensidad en la que sólo nos damos cuenta de que todo se acaba por los mensajes institucionales que hacen recuento de la menguante población humana y por los reiterativos anuncios pro-reproducción. En este entorno hipercontrolado por una AI que parece verlo y normalizarlo todo, un joven aprende a mantenerse dentro del sistema (toda la parte de su trabajo como reclutador empresarial es quizá lo más frívolo de toda la historia) aunque su genética le impele a rebelarse. En un mundo apático, donde las soluciones antisuicidio son de lo más creativas, se acaba desencadenando una lucha feroz entre la predisposición genética y el control del entorno. Y en el fondo, parece decir Carré Blanc, hay que reconocer que el destino de todo lo vivo es la extinción.


Shaolin (Benny Chan, 2011)
Megaproducción honkonesa que relata la historia del templo de monjes guerreros shaolin. Pero no lo hacen desde dentro, sino de una forma más convincente (como cualquier panfleto apologético debería hacer), que es siguiendo la historia de un converso. Mejor ejemplo que nadie del efecto de las enseñanzas del templo. En una China fragmentada por una terrible guerra civil, los monjes se dedican a asistir a heridos y refugiados de cualquier bando. Pero esa condición de neutrales se ve pronto comprometida cuando el General Hou Jie resulta herido en uno de sus múltiples juegos de poder, y debe refugiarse en el templo. Cazado por el resto de facciones militares, acaba siendo iluminado por las enseñanzas de los monjes, y se convierte en el principal guerrero defensor del templo cuando éste termina por ser inevitablemente atacado. Película trepidante y muy disfrutable, cae en el error típico de toda la épica china de alargarse hasta lo indecible en su metraje. Además, en esta ocasión también veo un problema en lo forzadas que acaban quedando las escenas cómicas de Jackie Chan, estrella obliga, que cortan un poco las connotaciones reflexivas y sobria del resto de la historia. Aunque mis compañeros de sesión, que se durmieron, quizá hubieran agradecido más momentos de escape. No sé...


Target (Alexander Zeldovich, 2011)
target
En un futuro próximo, una macroautopista une China con la Europa atlántica, y el control de sus aduanas ha convertido a Rusia en un país inmensamente rico. La historia se centra entonces en un grupo de adinerados moskovitas que con sus inmejorables profesiones y su alto estatus cultural tienen todo lo que podrían desear. Todo menos la juventud que se les escapa a manos de ese tiempo incontrolable. Pero con dinero todo es posible, y todo cambia en sus vidas cuando les llega la noticia de que existe una base experimental abandonada que causa extrañas reacciones metabólicas en aquellos que la visitan.
Densa hasta la deseperación, Target es de esas películas que miras anonadado y debes reconocer que sólo consigues escarbar en lo más superficial de sus intenciones. Sólo puedo reconocer haber seguido su feroz crítica al capitalismo, al snobismo, a la televisión (impagable esas tertulias políticas televisivas al más puro estilo reality de televisión japonesa), y a un mundo en general que se divide entre lo molecularmente bueno y lo malo, siendo una condición tan mesurable (fantástica idea) como contagiosa. Lo mejor de todo ello es que acaba siendo una excelente película con muchísimo gancho y buen ritmo. A pesar de su espesura y de su formato.



__________________________________________________________________________________________


y2_2

desde sitges 2011... (VII)

cabecera


miércoles 12


Livide (Alexandre Bustillo y Julien Maury, 2011)
livide
Sabiendo quién la dirige, ese par de franceses macarras y salvajes, esperaba algo tirando a visceral y muy impactante y ha sido una gran desilusión descubrir que, en realidad la película es poco más que una serie de decisiones argumentales excéntricas. Porque mezclar vampiros góticos, con historias de fantasmas, y algo así como zombies no huele a novedad, pero puede ser peor y acabar en batiburrillo típico del mal cine de género con delirios de grandeza. Y Livide se puede entender de muchas maneras, pero no me acaba de convencer ninguna de ellas.


Extraterrestre (Nacho Vigalondo, 2011)
No digo que sea únicamente para incondicionales de Vigalondo, porque es una buena película con una primera parte muy divertida, pero creo que el público de Sitges tiende a sobredimensionar algunas cosas. Por ejemplo la comicidad de las actuaciones. Sin el respaldo de Muchachada Nui, algunas de los personajes se quedan en mediocres, y sin el bagaje previo del propio Vigalondo, esa falta de ritmo final podría llegar a ser reprochable. En contra de esto, la actuación del protagonista es perfecta, dejando siempre en duda dónde queda la línia entre la verdad y la mentira, y en general la maraña de enredos se mantiene interesante hasta el mismísimo final. En todo caso, es una película muy entretenida, y adorable en la mayoría de ocasiones.


The Raid (Gareth Evans, 2011)
Aplauso y ovación. Es algo que Sitges se reserva para grandes clásicos, personajes invitados (sobre todo en l'Auditori, donde difícilmente se abuchea a alguien presente en la sala), a maratones nocturnas para pájaros de mala vida, y a algunos selectos pases de novedades que pronto se convertirán en clásicos. Pero que una escena se gane un aplauso, y a continuación una larga ovación, no es algo tan habitual, y The Raid lo consigue con una facilidad pasmosa. Y es que está diseñada para molar: un cuerpo de élite entra en un bloque controlado por la mafia indonesia para acabar con su cabecilla, pero allí ya les están esperando con toda la artillería lista. Y es como suena, una sucesión larguísima de hostias como panes, tiroteos exagerados y un montón de escenas de acción magistralmente coreografiadas en la más pura tradición del mejor cine de acción asiático. Porque estos indonesios han recogido lo mejor de los piños cuadrados tailandeses, la violencia brutal de las armas de mêlée coreanas, y la concepción estética e hiperactiva del cine de acción honkonés. Y les ha quedado una película de acción perfecta, que incluso se toma tiempo en las concesiones sobredramatizadas del cine chino, pero que deja sin aliento desde el minuto uno. Magistral. Es de las pocas de la presente edición que es recomendable al cien por cien para cualquier tipo de gusto cinematográfico.



The Texas Chainsaw Massacre 2 (Tobe Hooper, 1986)
(Con la presencia de su actriz protagonista)
Todos la habíamos visto hacía mucho tiempo y todos la recordábamos con cariño aunque era la hermana fea de la saga. Pero en plena proyección, todos nos miramos con asombro, más o menos a la vez, cuando nos dimos cuenta lo muchísimo que le debe el cine de Rob Zombie a esta película del 86. Porque en el fondo lo sabíamos, pero las coincidencias entre The Texas Chainsaw Massacre 2 y La Casa de los 1000 Cadáveres sobrepasan la mera inspiración, llegando incluso al punto de que la de Zombie es casi un remake (y ahora no dudo que consciente). Porque Hooper se adelantó a su tiempo, y se tomó la libertad de corromper el mito, la figura icónica, para adentrarse en el estudio del horror puro que conlleva la psicopatía, sean cuales sean las condiciones y entornos que las que se genere. Y se atreve a hacerlo reventando los mismísimos pilares del tópico americano, con vaqueros chiflados, parques temáticos de batallas de la guerra civil, y con una heroína que deja atrás desde el principio el papelito de scream queen para ser parte activa en la caza del mal. Sabiendo esto, díganme que no es la semilla perfecta de la sublime Los Renegados del Diablo...


El Más Allá (Lucio Fulci, 1981)
(Con la presencia de su actriz protagonista)
Onírica incluso más allá de la voluntad inicial del propio director, El Más Allá no ha envejecido mal teniendo en cuenta que ya era una rareza en su época. Los zombies más lentos de la historia del cine y esos primerísimos planos detalle de ojos estallando tan propios de Fulci, redondean una pieza extraña, inconexa y mórbida que concibe una bajada al infierno como el fin del mundo consciente, donde la puerta al abismo parece ser el propio arte. Y aunque nada parece encajar en esta película, ni argumental, ni artísticamente (quiere ser una película metafísica, pero por exigencias de la productora se queda en mera película de muertos vivientes), El director consigue, como siempre, triturar todos los ingredientes con torpeza, con la excusa de la ensoñación, y hacerlos pasar como un puré compacto y homogéneo. Y buena parte de culpa la tiene esa fantástica banda sonora que la acompaña, que enmarca esta historia de hoteles malditos (que en el fondo es el argumento principal) y enrarece el ambiente hasta la ironía.


__________________________________________________________________________________________


y2_2

desde sitges 2011... (VI)

cabecera



martes 11

Emergo (Carles Torrens, 2011)
Convencional cinta de terror sobrenatural grabado con cámaras de vigilancia, como ya hizo en su día Paranormal Activity. La cosa es que Emergo no aporta más que aquella en ningún sentido, a pesar de su capacidad de recoger ideas de otras películas (ese final a lo Poltergeist es de denuncia) y la tozudez en mostrar la posesión como una serie de hechos aislados e inconexos, a modo de más difícil todavía que hay que subir el tono para atrapar al espectador. Cosa que lleva a intentar juegos de tensión ya mil veces vistos que incluso quedan fuera de lugar. Ni si quiera puedo decir que tenga alguna idea interesante, porque más o menos ya lo hemos visto todo antes. Así que quedan avisados.


Melancholia (Lars Von Trier, 2011)
Rotunda, teatral y algo menos cruel con el espectador (que no con los personajes protagonistas), quizá porque no llegamos a enpatizar nunca con el carácter apático de Dunst, ni con la energía contenida y sumisa de Gainsbourg. Quizá el más cercano al espectador acaba siendo Sutherland, pero su papel es tan poco agradecido que no acaba afectando su miseria. La cosa es que la película se divide en dos capítulos, uno para cada protagonista femenina, donde la historia de la boda/depresión de Dunst se explica se en el primero; y el fin del mundo se detalla en el segundo bajo la excusa de la historia de Charlotte Gainsbourg. Porque ese es el mcguffin de Von Trier: un planeta (Melancolía, no es poético?) está a punto de chocar con la tierra, mientras la humanidad tiene sus propios problemas. Bellísima, adolece de contar con un estilo muy diferente en sus dos partes, cosa que puede llegar a molestar a los seguidores del director que maneja muchos personajes, al estilo Celebración, o el que busca la intimidad enérgica y doliente como en Anticristo. Con muchísimos puntos en común con Another Earth (cosa que en realidad no quiere decir absolutamente nada), es de las pocas del festival de este año que realmente se adscriben al fantástico, y lo demuestran.


Twixt (Francis Ford Coppola, 2011)
La ha rodado Coppola, como la podía haber rodado cualquiera, un poco más corta, para cualquier serie de horror de la TV por cable. Y diría que sería para una serie segundona, porque en absoluto merecería estar en Masters of Horror. Con una fotografía muy retocada digitalmente, una pobrísima y totalmente innecesaria exhibición en 3D (sólo estan en tres dimensiones unos 5 minutos en total), y un guión manido y flojo (siendo una versión pobre y gótica de En la Boca del Miedo de Carpenter), la película sólo toma fuerza con algunos momentos de la actuación de Val Kilmer, que llegan a ser sumamente divertidos.


Mi Burro (Zach Passero, 2011)
Increíble corto de animación flash, de baja calidad y con un argumento surrealista, que acaba causando sensación por su grado de psicotronía y descaro. Niño es un niño escuálido y con un acento muy peculiar (castellano leído de una traducción automática del inglés perpetrada por el peor software posible) que vive en la extrema pobreza y es amigo de Burro, un burro con tupé a lo Elvis, vicioso, desconsiderado, y que vive en un motel de mala muerte a expensas de una mujer que sólo requiere sus servicios sexuales. Niño recoge a Burro cada mañana para ir a mendigar y el cortometraje se queda para seguir observando el día de estos dos personajes. Con clara intención provocadora, está desarrollado como un divertimento extremo por la productora del largo al que acompaña, The Woman, por todos los festivales por los que pasa. No sé si tienen intención de convertirlo en el piloto de una serie episódica real, pero desde luego yo me he quedado con las ganas de saber más de la historia de esos dos personajes y de los hombres trajeados que persiguen a Burro.


The Woman (Lucky McKee, 2011)
McKee no engaña y siempre da lo que promete. Aunque tarde en mostrarlo. E igual que la historia se desarrolla poco a poco, en The Woman, la insanidad moral, y el impulso biológico hace su aparición también de forma gradual, cosa que permite al espectador pasar por todos los estados de empatía, asco, y miedo hacia todos los personajes que participan de la historia de esta mujer salvaje a la que esa familia modelo pretende reintroducir. Hasta que llega ese final liberador y catártico, en el que el horror se mezcla con la justicia y todos salimos del cine más tarados y mejores personas. Calificada por algunos como machista, no puedo discernir otra forma de feminismo más salvaje que el que defiende esta película. Pero no sé, los listos sabrán.



Underwater Love (Shinji Imaoka, 2011)
underwater love
Esto si que es psicotronía pura. Un joven se ahoga y se ve reencarnado en un mítico yokai acuático Kappa, y de casualidad se reencuentra con una antigua compañera de estudios. Hasta aquí todo normal. Pero si aclaro que es casi una película infantil, y casi un musical con coreografías inventadas al vuelo, con pinceladas de pinku eiga y eroguro, no me dirán que la cosa no mejora mucho. Y la verdad es que por raro que parezca, la película es completamente disfrutable desde cualquier ámbito, pero sobretodo desde el de la diversión descerebrada e inofensiva.
Inmortalidad a través de perlas anales, sexo interespecífico, bukkakes risibles y una historia de amor inocente y bastante bonita, son sus principales puntos fuertes. Underwater Love es una excelente apuesta por lo menos común del cine oriental que asegura bastantes posibilidades de disfrute.



__________________________________________________________________________________________


y2_2

Sitges 11: Red State (Kevin Smith, 2011)

red state

Hace la barbaridad de 10 años de aquel Festival de Sitges del 2001 que anunciaba a bombo y platillo la presencia de Kevin Smith para presentar la película Jay y Bob el Silencioso Contraatacan. Como joven fan irredento del director y de sus comedias, creo que fue el año que menos me costó elegir qué película tenía ver, sí o sí. Fue el año de Avalon y Battle Royale (que pude disfrutar en aquel certamen), pero también fue el año de Donnie Darko, Millenium Actress, Jeepers Creepers, Kairo, Metropolis, Session 9 o Mullholand Drive. Así que imaginen el éxito de crítica (que no de convocatoria) del tito Smith.

Finalmente, en aquella larguísima cola del Auditori, con el consabido retraso que nos hacía temer por la pérdida del último tren hacia Barcelona, nos enteramos que Kevin no iba a estar presente, y que tenía que ver con la ya entonces repetida excusa del Miedo a nuevos ataques terroristas. El Festival nos compensó un poco, que no mucho, con un gorrito bastante feo con el título de la película con la tipografía de Star Wars. Era un émulo del gorro de Jay, pero en versión cutre (era básicamente una gorra de béisbol sin visera) y si soy sincero creo que aún debe andar por casa de mis padres. Nunca se me ocurrió ponérmela.

Ninguno de mis amigos que estaban en aquella cola buscaban un Kevin Smith alejado de la comedia, y pocos de los que llenamos la sala pensaban en cómo sería una película “seria” del director de Persiguiendo a Amy. Y es que, en aquel entonces, yo ya había tenido bastante seriedad con ese medio tono cómico de Dogma, y sólo buscaba una vuelta a los orígenes. Y no fue hasta años después cuando me di cuenta que su deriva de géneros empezó con la metapelícula que presenciamos aquella noche.

Y ahora, después de pasar incluso por comedias de policías, el tito Kevin nos entrega Red State. Y bueno, parece muchas cosas menos una película de Kevin Smith. Y eso no debería ser malo por defecto, pero es difícil lucirse en algo cuando ya hay maestros que se ocupan de ello. Por ejemplo, y es lo más evidente: La estética, la fotografía, el tipo de rodaje, y las principales lineas argumentales recuerdan a Rob Zombie. Al maestro Zombie. Y no es que el músico/director inventara nada, pero sí es cierto que el vuelco a “cine de autor” que ha dado el horror de serie B tiene una gran deuda con Los Renegados del Diablo.

Y luego está el segundo pilar de la cinta de Smith, que es la crítica más o menos explícita a la trinidad Sexo, Religión, y Política (así divide en los títulos de crédito a los actores), que queda algo (por ser bondadoso) confusa y en tierra de nadie.

Vale. Acepto que llevo muchas películas y empieza a espesarse mi cerebro. Concedo que igual estoy muy equivocado...

Y entonces llega el último punto destacado, y es la ausencia de cualquier toque Smith identificable. No me sirven las palabrotas, no me sirven los chistes sobre sexo, y no estoy hablando de meter una serie de tics de dirección como marca de la casa (no, sr. Uve Boll, vd. tampoco tiene toque). Es en cosas como ésta cuando debo reconocerle a un viejo amigo que él está ganando la batalla: aún le queda mucho a Kevin Smith para poder ser llamado un “autor”


__________________________________________________________________________________________


y2_2

desde Sitges 2011... (V)

cabecera




lunes 10



Harakiri (Takashi Miike, 2011)
harakiri
Clásica hasta la radicalidad, este último, adjetivo que se aplica a todo lo que hace Miike. Pero tan clásica y formal, tanto, que es imposible encontrar rastros de su autoría. Lo único que señala al director es que Harakiri es un melodrama de excelente factura, estático y sosegado, pero que alcanza puntos de extremo dramatismo. Que no de extrema violencia. Por eso encaja tan bien en la tradición folletinesca y repetitiva tan propia del cine clásico japones, pero queda muy lejos de los destellos de genialidad que tenía su obra anterior, de similares intenciones, 13 Asesinos. Y quizá el punto discordante sea que en aquella si que había pinceladas de cine moderno, y en esta que nos ocupa no asoma por ningún lado. Ni siquiera el 3D ayuda para nada, ya que si ya suele ser una técnica inútil a nivel cinematográfico, en Harakiri lo es hasta a niveles expresivos: como cine clásico, estático y teatral que pretende ser, sus sets no están iluminados para un rodaje en tres dimensiones (es decir, no se preocupan por marcar los contrastes entre capas, y no remarcan los perfiles de los personajes para crear profundidad), con lo que ponerse las gafas polarizadas sólo provocaba oscurecer de manera terrible la película, y en los planos de interiores, este hecho llegaba a límites ridículos. En cuanto a la película en sí, es correcta, si acaso algo larga, pero es un buen puñetazo en la mesa de Miike contra aquellos que señalaban al director como excentricidad dentro de la industria.



Bellflower (Evan Glodell, 2011)
Apocalipsis interior. De eso trata Bellflower, de cómo unos jóvenes se preparan para un fin del mundo que no esperan, y que no se prevée cercano. Pero lo hacen desde la vertiente molona, la del cinéfilo fetichista con ansias de presumir. Y es que Woodrow y Aiden dedican toda su exiatencia a prepararse a lo Mel Gibson en Mad Max: pretenden construir un lanzallamas y adaptarse el coche para que sea como el del policía en la primera película de la serie. Pero cuando su misión avanza a mejor ritmo, se cruza una chica en sus vidas que pone del revés sus pretensiones.Esta cinta tiene muchos puntos interesantes, partiendo de su fotografía saturada y con mucho ruido (emulando que ya si estuvieran en pleno fin del mundo), hasta un montaje entrecortado y redundante que le da un toque onírico y fantástico muy interesante. Otro punto que destaca es el personaje principal, cuya evolución a tipo duro y sanguinario se desencadena al mismo tiempo que la disolución de todas las relaciones personales. Ser el director, el guionista, el protagonista y realizar semejante cierre catártico a una relación personal fallida, tiene que molar, y mucho.



The Moth Diaries (Mary Harron, 2011)
(con la presencia de la directora)
Innecesaria, tópica, mediocre y más viniendo de la directora de American Psycho. Pero lo peor es que también firma el guión de esta nueva adaptación del mito vampírico de Carmilla. Voy a ser como la directora y no intentaré ser original ni sorprendente: esta película abraza toditos los clichés del cine vampírico. Al menos los de Stephenie Meyer brillan en algo.



REM (Javier Ferreiro y María Sosa Betancor, 2011)
Excelente cortometraje lleno de misterio y miedo a lo desconocido. Tres personajes se dejan llevar por lo irracional porque creen que es la única salida de una situación que no comprenden. Y el espectador tampoco, y se tiene que dejar llevar por los sueños de dos niñas narcolépticas atrapadas en ese bosque tan gélido. Todos (los personajes, los espectadores), atrapados por esas ramas y ese horror incomprensible, avocados al desastre o la liberación. O ambos a la vez.



Meat (Victor Nieuwenhuijs y Maartje Seyferth, 2010)
Fantasías perversas, carne de comer y de poseer, y un alucinado periplo por la alteridad. Meat no engaña y ofrecen lo que muestra su cartel sexo en cadena de montaje, y esta pareja de directores holandeses puede que pretendan realizar una crítica de la sociedad de consumo rápido, pero también puede que sea una crítica a la explotación sexual. La cosa es que era tarde, estaba cansado, y lo sórdido de la escenografía y ese duo protagonista que se convierte en uno me perturbó lo suficiente para que no acabara de encontrarle la gracia.



__________________________________________________________________________________________

y2_2

desde sitges 2011... (IV)

cabecera



domingo 9


Another Earth
(Mike Cahill, 2011)
Another Earth
No sé si este año es el festival de las A.I., porque no he visto más robots que las suecas extraterrestres de S.O.S. Invasión, y no era dentro de competición, ni había mucha Inteligencia. Pero de lo que seguro sí que trata el presente certamen es sobre la ciencia ficción de baja intensidad, más accesoria que nunca, ya que parece que todo lo fantástico que sucede, queda fuera de plano. Y Another Earth es el mejor ejemplo de ello.

La aparición de esa Tierra 2 no afecta de manera especial las vidas de los protagonistas de esta cinta. Y es que bastante tienen con preocuparse por llevar encima todas las cargas vitales que han caído sobre ellos, como para sentir poco más que curiosidad ante la idea de que haya unos alter egos especulares a unos pocos cientos de miles de kilometros. Pero esta película no indaga en la parte científica, si no en la difícil relación de los personajes y sobre todo en sus sentimientos, consiguiendo una obra de delicada belleza. No es difícil enamorarse de esos personajes y no se puede hacer otra cosa que alegrarse y recobrar esperanzas ante el sutil giro argumental final. De momento, otra de mis favoritas del año.



Les Contes de la Nuit
(Michel Ocelot, 2011)
(Con la ptesencia del director)
Revisando varias historias tradicionales, Les Contes de la Nuit reinventa el teatro de sombras chinas convirtiéndolo en una filmoteca - laboratorio cinematográfico donde tres personajes se reparten los papeles mientras discuten sobre las moralejas, y nos conceden un tiempo para reflexionar. A pesar de que es correctísima, le encuentro a faltar un poco más de complejidad, incluso si está dirigida a un público infantil. Y el 3D vuelve a ser inecesario y poco productivo, como es ya habitual.



The Mortician
(Gareth Maxwell, 2011)
(con la presencia del director)
The Mortician es tediosa, aburrida, dispersa y no llega a nada. Y eso que sabe aprovechar algunas ideas interesantes sobre el 3D (en vez de sacar la película de la pantalla, introduce al espectador con una excelente concepción de la profundidad) y plantea un personaje protagonista misterioso y exéntrico, pero por culpa de lo disperso del guión queda tan apartado de la trama real, que no consigue, irónicamente, tener ninguna profundidad. Total, que por mucho que pueda llamar la atención, no funciona en absoluto.



Carabas
(F.Calvelo, 2011)
(Con la presencia del director y de los actores)
Calvelo ya es un experto en colar cortos en la sección oficial, y esa veteranía hace sonar todas las alarmas en Carabas, del que no cuesta mucho entrever que está diseñado expresamente para el público de Sitges: Monstruos, gritos, susurros, lenguajes bizarros y una voz en off en japonés, asesinatos, y siempre mucha locura. Y es que si en algo destaca el autor es en adaptar lo más icónico de sus directores fetiches (en este caso, sobresale sobre todos Shinya Tsukamoto) y reciclarlo con claras intenciones estéticas. Porque eso es sobre todo Carabas, un nuevo ejercicio estilístico, provocador y muy divertido, en el que Calvelo nos propone reirnos de lo extraño y del cine en si mismo, demostrando que incluso una escena rodada con un teléfono móvil puede ser aplaudida en el gigantesco Auditori del Melià Sitges. Y todo en este cortometraje es un arma de dispersión argumental, subterfugios estetas que narran la historia de forma tan válida como como cualquier discurso narrativo tradicional.



Verbo
(Eduardo Chapero-Jackson, 2011)
(Con la presencia del director y de parte del reparto)
Es difícil reseñar esta película sin caer en la descalificación. Sería simplemente correcta, por el percentil bajo, si no estuviera completamente equivocada en sus principales ideas.

Como no sé qué más decir, si hago un sondeo entre cervezas, y buena gente en general, puedo sacar lo siguiente:
"Una mierda pinchada en un palo untada en mierda". "Y a macarena gómez le faltan tentáculos". "Mierda, yo tenía ganas de verla".


__________________________________________________________________________________________


y2_2

Sitges 11: Revenge: A Love Story (Ching-Po Wong, 2010)

revenge a love story


El Horror tiene muchas capas, y Revenge: A Love Story pretende ir desentrelazandolas todas: La policía investiga a un asesino en serie que está mutilando mujeres embarazadas. El MO es terrible, ya que también mata a sus maridos y extrae los fetos, y los medios no tardan en hacerse eco. Las autoridades pronto tienen un sospechoso al que no es difícil localizar y capturar, comenzando así una espiral de tortura policial. Pero entonces el argumento se detiene ahí, y comienza a saltar de un flashback a otro para desarrollar una historia de terrible injusticia, desesperación y amor incondicional.

Y si a ese interesante guión le sumamos un excelente pericia técnica en la planificación de escenas y en la colocación de la cámara (esos contrapicados son a la vez tan sencillos y tan buen recurso para indicar nuestra superioridad moral sobre la escena...), y una perfecta banda sonora, tan sutil que aparece sólo en los momentos precisos, que bien podría ser una de las películas de este año.

Pero para mi gusto al final se pierde en discursos morales fuera de lugar cuando la posición del director ha sido tan poco neutra y tan excesiva durante el resto de la película. El desenlace es desmesurado en todos los sentidos, ya sea por la propia moralina del mensaje que quiere meter con calzador (como si acabando se hubiera dado cuenta de que la historia era demasiado anárquica y quisiera encauzarla hacia un objetivo al que había olvidado dirigirse desde el principio), o por ese extra bonus de new age bienintencionada y estúpida.

En global, el envoltorio parece una hiperviolenta película koreana, pero con pistolas (no olvidemos que los chinos son lo amos de las películas de tiros). Pero el contenido acaba siendo, por así decirlo, remilgado, con imágenes poéticas de los regueros de sangre de los antagonistas dibujando juntos caminos que los unen, y giros vitales extraños. Y eso cuando lo que había mostrado hasta ese momento era genuinamente horrible, perturbador y nauseabundo.

Extraño, en todo caso.


__________________________________________________________________________________________


y2_2

desde sitges 2011... (III)

cabecera



sábado 8


Mientras Duermes (Jaume Balagueró, 2011)
Primero, Luís Tosar es un actor increíble y cuando se pone a acojonar es un uténtico fenómeno. Y luego que Balagueró ha madurado muchísimo, y se muestra sobrio y contenido en este relato sobre el horror de una personalidad antisocial que, para desgracia de su entorno, trabaja de cara al público. Sutil en todo momento, ese conserje incapaz de ser feliz se va inmiscuyendo en la vida de los vecinos de su edificio para hacer sus vidas penosas y desgraciadas, con especial dedicación en el personaje de Marta Etura, un verdadero reto por ser de esas personas optimistas que ven siempre lo bueno de las cosas. Así, en un tono corrosivo cercano a la comedia se desencadena un horror de baja intensidad pero tan terrible como el de traca y casquería. Como el punto de vista es en todo momento el del asaltante, es sorprendente identificar los recursos fílmicos (como puede ser el uso de la intensidad de la música para subrayar la tensión de ser descubierto, en vez de poner énfasis en la indefensión de la víctima) con los que consigue que sintamos empatía con ese monstruo.


Arirang (KIM-KI Duk, 2011)
La sorpresa más grata que me he llevado de momento. Con una cámara Mark II, el director se retrata a sí mismo tras tres años de retiro voluntario. A través de la representación de varias voces interiores y de un montaje consciente y muy premeditado, el director analiza los porqués de su huída, de su necesidad de replantearse su existencia pasada y futura, y de la imposibilidd de mantenerse más tiempo alejado del cine. Mientras un KIM-KI Duk doliente justifiva su actual estado delante de su inquisitivo y alter ego pre retiro, el KIM-KI Duk resultante procede a montar el resultado de su lucha vital. Y al final ganan las ganas de cine, ya que se desdobla en varios personajes más (incluso el actor que lleva dentro) para conseguir un final impactante propio de su filmografía anterior. Estoy completamente enamorado de esta película.


Attack the Block (Joe Cornish, 2011)
attack the block
(con la presencia del director)
Sin duda, la mejor del presente año, por el momento. Y apuesta segura para aparecer en la parrilla de premios. Porque es difícil mejorar ese ritmo endiablado que adquiere desde los primeros instantes (la música tiene parte de culpa, por supuesto) y porque la acción no decae, más al contrario, el crescendo va ganando tintes épicos y no cede terreno en ningún momento. Y es que esta historia sobre una invasión alienígena que se encuentra con una barrera difícil de superar (esa banda juvenil que pretende defender su bloque ante cualquier enemigo) queda perfectamente definida con las palabras de su director cuando la etiqueta como Super8 + 8 Millas. Porque lo importante aquí son los niños y cómo se va haciendo explícita su personalidad. Y hay que olvidarse de los grupos de niños ochenteros al estilo de Monster Squad. Estamos en tiempos difíciles y ahora las cosas no son tan dulces como las recordamos de nuestra infancia. Imaginen a los pequeños de The Wire, dando sus primeros pasos en el mundo del tráfico de drogas, casi sin haber pasado por la inocencia de la niñez (maravillosos los personajes de los más jóvenes, Problems y Mayhem) se decantan por el bando de los malos porque es lo que viven en su día a día. Y a pesar de todo ello, acaban convirtiéndose en un supergrupo heróico como lo eran los niños buenos de las viejas películas de aventuras de la productora de Tito Spielberg. El sino de lo tiempos. Me pregunto qué sería de los Critters si dieran con nuestro planeta en la época actual... Porque permítanme que lo diga, pero estos aliens peludos de dientes fluorescentes són bastante más terribles que las adorables bolitas dentudas de nuestro amable recuerdo.


S.O.S. Invasión (cinebasura)
Hay una única manera de acercarse a este despropósito de ciencia ficción, y es a través del humor. Y Viruete y Paco Fox lo saben y son expertos en reírse de todo. Por eso, la sesión que prepararon de su Cinebasura no podía tener mejor objeto de análisis. S.O.S. Invasión es infumable y sin esos dos muchachos pisando los diálogos estúpidos y remarcando los fallos garrafales, la sesión hubiera acabado de una forma muy diferente. No lo intenten en casa!


__________________________________________________________________________________________


y2_2

Sitges 11: The Yellow Sea (Hong-jin Na, 2010)

the yellow sea

Con ésta hay que ponerse serio.

Cada año hay en este Festival de Cine una película coreana que deja una huella profunda. No hace falta pensar mucho para nombrar un buen puñado: Seom, Memories of Murder, OldBoy, The Host, I Saw the Devil o Bedevilled. Y en la presente edición, mucho han de mejorar las cosas para que la que ostente ese título no sea The Yellow Sea.

Y es que tiene todo lo que el fan de la denominación de origen "acción hiperviolenta sin armas de fuego" pueda esperar, pero sumando una historia de gran profundidad social sin los artificios de las últimas producciones chinas (Dream Home era interesante, pero sin duda excesivamente artificiosa) y narrada con el desgarro y solemnidad que caracteriza al propio protagonista. Y es ese punto el que da una fuerza inusitada a esta película, ese protagonista en constante persecución de una salida que no acepta como inalcanzable: ha decidido apostar a una jugada concreta, y no aceptará levantarse de la mesa hasta que se quede sin un sólo yuan que gastarse. Es un personaje tan bien perfilado que, en algún momento del metraje, llegan a describirlo como álguien al que por mucho que machaquen no se le puede tener lástima. Y no es porque no se pueda empatizar con él, es porque es un sujeto más que humilde pero rotundo, fuerte, que no parece necesitar consuelo a pesar de estar completamente desamparado. Y es que además lo está en una situación límite en todos los aspectos vitales, que no tiene otra dirección que tomar que seguir hacia adelante, ejemplificando tanto el drama de la inmigración ilegal, como la situación de los apátridas a causa de leyes fronterizas estúpidas y arbitrarias.

Pero no se crean, a pesar de la profundidad de ese periplo sin futuro de miseria y muerte, lo que más hace destacar a esta película (Corea nunca decepciona) es su concepción de la violencia, brutal y testosterónica, siendo lo más ejemplificador su ritualización del uso de las hachas en el entorno de dominación masculina, y su fijación con los personajes femeninos como simples receptores de una violencia muchas veces poco más que argumental.

Y todo ello coronado con una historia de odios cruzados y enredos que, como siempre, una vez desentrelazada por completo la trama, es resultado del más nimio de los catalizadores.

Si es que los celos y el miedo a perder al otro se pueden etiquetar como nimiedades...



__________________________________________________________________________________________


y2_2

BloGalaxia