flickr_2 sorting_options_flled-512

20120927

POETA. PISTOLA.

arirang


Leo una hauntología y las palabras de un golem parlante y pienso en Tetsuo, el hombre de hierro, el hombre bala, cuerpo de martillo. Y sé que NO es allí a donde esos dos textos me quieren llevar. No debe ser la nueva carne si no es carne sensible, de la que es consciente de lo que la constriñe en en su pequeño piso de alquiler en una megalópolis deshumanizada, pero que también sabe que convertirse en el martillo y el yunque sólo le sacará a él de la miseria. Tsukamoto era joven, y rabioso.

Y pienso en el poeta convertido en pistola.

Y esa sí que me parece la elección correcta. Porque la rabia que crece no tiene cura, sólo se le puede añadir puñaditos de sal que la acaba cubriendo y si tienes suerte se solidifican con la bilis y el tiempo, y queda oculta hasta que llega una nueva ola de rabia líquida que los disuelve. Y vuelta a empezar. Y aunque Cronenberg sí es un poeta, su nuevo hombre con nueva carne es también un one-man army. Se necesita más esfuerzo para afectar a los demás. O quizás más espectáculo.

Y pienso en Kim-ki Duk. POETA. PISTOLA. Y me viene a la cabeza la maravillosa Arirang. Allí, Kim-ki Duk es el personaje, es al actor en plena función, es el director en pleno proceso de creación, y es el dios que se oculta. En esta película todo duele, porque abandonar el arte es penoso a su manera. Pero el maestro se ha aislado de forma voluntaria, ermitaño acorralado por la pulsión creativa. Lejos del mundo, y lejos de la magia. Pero ese estado de suspensión no puede durar. Tiene alcohol, tiene una cámara, y se fabrica una pistola.

Vuelve a la vida a través de las armas.

Porque la vida cinematográfica del maestro coreano pasa siempre por la alegoría armamentística. Y aunque suene a lugar común, no es violencia, es metáfora. En El Arco, la flecha final, que clava el vestido de la actriz a la barca, no es agresión: es un falo, es amor, es una atadura, y es libertad. O el anzuelo de La Isla, que atraviesa la garganta de los protagonistas. También es otra forma de proclamar la autodeterminación. O quizá es sexo, que es lo mismo.

ARTE, en definitiva. El acontecimiento-constructo llamado CULTURA (como lo llama el Gólem) en último término. ¿Cuántos de los que hoy se esconden en lo que F. Javier Pérez define como MARCA PAÍS, entienden esta contradicción inherente?

En efecto, la CULTURA es nuestra.




__________________________________________________________________________________________


y2_2

No hay comentarios :