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20121017

desde sitges 2012... (IV)



sitges 12





martes 9

Chained (Jennifer Lynch, 2012)
chained 
Una mujer y su hijo son secuestrados por un taxista asesino en serie. El joven es testigo de cómo muere su madre y se convierte en prisionero del hombre, que lo deja encadenado a la pared con la intención de educarlo como su heredero macabro. La película se centra en esta extraña relación paterno-filial y en cómo la maldad se diluye entre ambas mentalidades enfermas y un contexto de violencia que se entiende como natural. La única pega que le encuentro es un innecesario giro final, que no viene a cuento (al menos en el montaje que se proyectó en Sitges)



Cosmopolis (David Cronenberg, 2012)
cosmopolis
Cronenberg presenta aquí una obra totalmente teatral (transcurre casi por completo dentro de la limusina del protagonista), en la que, a través de lo que parece una crítica descarnada de la economía y sociedad global, lo que en realidad está estudiando el director es el proceso vital autodestructivo de un hombre que lo tiene todo menos libertad personal. Esa búsqueda se desarrolla de fondo, poco a poco y casi desapercibida, pero la última escena lo deja bien claro. Deshumanizados lo personajes principales, hasta la humanidad de los secundarios se acaba poniendo en entredicho en lo que Enrique Lage definió muy bien como "una obra ciberpunk narrada desde el punto de vista de la corporación". Y además hay que reconocer que Pattinson lo hace de maravilla.



Die Wand (Julian Pölsler 2012)
Die Wand
Pretenciosa y agotadora, parte de una premisa interesantísima (un muro invisible ha aislado en un valle alpino a una mujer del resto del mundo), pero es una idea que queda abandonada completamente para desarrollar un exhaustivo seguimiento de sus pensamientos y sensaciones durante dos años completos. No es que importe que el muro esté ahí como una simple excusa de sci-fi de bajo nivel, lo realmente descorazonador es que el personaje no intente ni una sola vez escapar o entender qué ha pasado. Ella y sus animales no hacen más que navegar en ideas depresivas y pseudoprofundas, e ideaciones bipolares. Larga, muy larga.



Come Out and Play (Makinov, 2012)
juego de niños
Si Die Wand era pretenciosa, ésta es lo siguiente en la escala del horror. Y no es que la película sea diferente a la obra a la que está versionando (La fabulosa ¿Quién puede Matar a un Niño?), ese ente llamado Makinov se dedica a clonar plano a plano la película de Chicho, y no se toma la molestia de nombrar al clásico o mostrarse humilde. Al contrario: Firma sólo como Makinov todos los títulos de crédito, y dedica la película a los caídos en Stalingrado (?). O es un experimento extraño de sociología cinéfila, o ese tío tiene más ego que talento.



Barberian Sound Studio (Peter Strickland, 2012)
Barberian Sound Studio
(con la presencia del director)
Onírica y extraña, como las películas giallo a las que homenajea, Barberian Sound Studio narra la historia de un estudio de doblaje que está sonorizando una de una de esas películas italianas a medio camino del horror y del thriller. Y es un homenaje en profundidad, centrándose en lo visual (aunque nunca lleguemos a ver la película que están doblando) y desarrollando a partir de un punto de inflexión una trama absurda que sólo sirve como recurso puramente formal. Lo verdaderamente hermoso de esta película es cómo el audio del doblaje se va filtrando sobre el audio de la película, invadiéndolo por completo en la última parte de la historia. Una idea muy curiosa.



The Pact (Nicholas McCarthy, 2012)
the pact
TV movie con pretensiones, en la que se narra una investigación de asesinato con toques sobrenaturales. Casper Van Diem no falla: es una película bastante mediocre, pero para pasar un rato entretenido no es mala elección. Aunque sólo si no hay otras opciones disponibles.




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