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20121007

Sitges 12: V/H/S (Adam Wingard, David Bruckner, Ti West, Glenn McQuaid, Joe Swanberg y Radio Silence, 2012)

vhs

Las películas formadas por historias cortas autoconclusivas suelen ser bastante irregulares en cuanto al resultado final. Se podría pensar que las que mejor producto ofrecen son las que tienen un buen nexo de unión, ya sea un hilo conductor a modo de trama general, o bien que todas tocan temáticas cercanas para ofrecer al espectador varias facetas del mismo tema. Un ejemplo de esto último, y que funciona maravillosamente es Three Extremes, ese raro compendio del horror oriental que funciona más por sus disonancias y extravagancias que por lo que puedan encajar entre si sus segmentos. Y, por otro lado, V/H/S estaría dentro de la primera categoría, ya que sus cinco historias van hilvanadas por una narración general en la que se van insertando los fragmentos. Y entonces, ¿es cierto que un buen nexo de unión ofrece mejor resultado? Pues debería, pero en este caso, la película se desarrolla impecable en cuanto a la forma, pero se olvida del fondo, del tema, y del estilo, para acabar siendo un menú mal maridado.

Todo arranca con la llamada Tape 56, historia de unos gamberros que se dedican a grabarse en vídeo destrozando cosas, y que al parecer son contratados para recuperar un cassette vhs de una casa abandonada. Encuentran allí muchas cintas y las deben ir probando para conseguir identificar la que buscan. Y así son espectadores de los cinco fragmentos. Este argumento, forzado al extremo, tiene muchos problemas, como puede ser la imposible empatía del espectador hacia esos protagonistas claramente estúpidos, pero es casi peor lo confuso de la grabación doméstica en sí, con varias cámaras, y con insertos de otras grabaciones que no vienen a cuento. Y siendo el principal motor de la película, hacen de todo el proyecto un fracaso de partida. Y luego llegan los cinco segmentos:

Amateur Night - Con una cámara espía, tres jóvenes se van de juerga con la esperanza de que podrán grabar una orgía. Aparte del acierto formal que resulta de la grabación de baja calidad que se acaba asemejando sorprendentemente a la embriaguez, este corto no funcionaría para nada si no fuera por un excelente e impactante final digno de la mejor escena de horror clásico. Todavía en este momento, pensaba que habría un nexo de unión interno entre todos los fragmentos, siendo esta historia la que ponía la V en el título (cuando la vean lo entenderán), pero me equivocaba bastante.

Second Honeymoon - La segunda historia es tan sosa como la pareja protagonista y su luna de miel. Durante un viaje por Arizona de motel en motel los protagonistas son seguidos por una extraña acosadora. Es el segmento más superficial, siendo imposible justificar la grabación casera constante. De guión fácil y mal resuelto, no entraría en la selección ni de las peores series televisivas de cuentos de terror.

Tuesday the 17th - Con la tercera historia ya deja de importar toda la justificación formal de la grabación doméstica. Aquí se confunden el típico slasher con la historia de leyendas y fantasmas al estilo la Bruja de Blair en un extraño juego conceptual donde cuatro jóvenes se van de viaje a un lago y se ven atacados por un ente cuyo verdadero significado se pierde entre los efectos especiales.

The Sick Thing That Happened to Emily When She Was Younger - Y la cuarta historia es la que definitivamente deja sin sentido el argumento general, porque es la grabación de unas conversaciones de chat privado, que los protagonistas aseguran no estar grabando, ¿y que acaba grabado en vhs? ¿En serio? Absurda premisa que no consigue esconder lo verdaderamente absurdo que es su argumento que mezcla fantasmas, alienígenas, y abortos...

10/31/98- La más clásica en todos los sentidos. Unos jóvenes van a una fiesta de Halloween y acaban en una casa en la que ocurren sucesos paranormales. Predecible pero agradable entre todo el batiburrillo de influencias y rarezas anterior. La única pega es que entra en mal momento, cuando ya no queda nadie en la historia Tape 56 que introduzca la cinta en el reproductor de vídeo. Al menos en el sentido lógico del argumento.

Así, el resultado es, como toda película ómnibus, irregular. Con algún fragmento interesante, la película no funciona en conjunto, y acaba siendo, como les pasa a la mayoría de películas que llegan a Sitges con mucha expectación y ruido, uno de los bluffs (si no el más grande) de este año.
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