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20141014

sitges 14, día 3

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domingo 5



La Distancia (Sergio Caballero, 2014)
la distancia
Imagino a Quentin Dupieux intentando rodar un drama soviético de ciencia ficción, y le hubiera quedado algo muy parecido a La Distancia. Pero claro, habría que quitarle toda la gracia. Poderosa en su simbología de "quiero y no puedo", y pretenciosa en sus acercamientos a ocurrencias chocantes que no acaban de llegar a ningún sitio, la película de Sergio Caballero se queda encallada en ese punto estúpido en el que un montón de ideas visuales y argumentales más que brillantes se desaprovechan por la impostura y la arrogancia de su realizador. Hacer cine a espaldas del público es correr riesgos, y, aunque no tiene nada de malo, para el espectador es terriblemente frustrante. Y es que La Distancia podría haber llegado muy lejos, pero parece que quiere quedarse en la mera anécdota y en la creación de atmósferas más que en hacer algo entendible como película. Una lástima.



I Origins (Mike Cahill, 2014)
i origins
Cuando una película intenta explicar científicamente la espiritualidad, la mayoría de veces el resultado se resume en una pontificación estéril ante creyentes o detractores. Por eso, en esta ocasión, se agradece un acercamiento "sólo ligeramente intrusivo" en el New Age. Cahill sigue usando a su mujer de palanca para hablar de espiritualidad, pero esta vez lo esconde con un envoltorio de ciencia radical que no le sienta del todo mal. El resultado es algo molesto, pero bastante bonito. Desde luego, yo me quedo con Another Earth.



The Guest (Adam Wingard, 2014)
the guest
Una de las películas más esperadas del Festival del presente año, y no decepciona. The Guest es una visión modernizada del cine de lo 80, con muchos de sus clichés (música, personajes masculinos endurecidos, vendettas, e incluso la escena final ocurre en el baile de halloween de la escuela), pero recreados tanto para el placer nostálgico como para que nuestra sensación de deja vú nos despiste de lo de que de verdad está ocurriendo: Una familia normal recibe la visita de un antiguo compañero del ejército de su hijo fallecido. Pronto se gana el cariño incondicional de casi todos los habitantes de la casa, ya que parece que el invitado sabe qué tiene que decir y hacer en cada situación. Entonces es cuando nuestros recuerdos se ponen en marcha y nos remitimos a ese cine ochenteno de venganza y redención. Pero The Guest es mucho más que eso, y en determinado momento hace un giro hacia el fantástico, y hacia el final se aferra fuerte en el terror. En definitiva, una película enorme y muy disfrutable.



Electric Boogaloo: The Wild, Untold Story of Cannon Films (Mark Hartley, 2014)
electric boogaloo
(con la presencia del director)
Mark Hartley
Siguiendo el subidón nostálgico en el que nos había dejado The Guest, era la tarde perfecta para rememorar lo mejor de la Cannon, esa productora de los 80 cuyo cine que nos crió con su explotación de la violencia, sexo y plagios absurdos de bajo presupuesto. Y este documental, primero de los dos que se han realizado este año al respecto, adapta su estética visual y formal al estilo explosivo y muy divertido de las películas que salieron de la productora. Los entrevistados no dejaban títere con cabeza, las anécdotas van lanzándose hacia el espectador como metralla en una explosión, y las cuchilladas vuelan entre todos los invitados, en una toma y daca muy divertido con el que se buscaban culpables de su desaparición como empresa activa. Fascinante y llena de momentos divertidísimos, si sólo quieren ver uno de los dos documentales, éste es la mejor elección.



Magical Girl (Carlos Vermut, 2014)
magical girl
(con la presencia del director)
Carlos Vermut
Ganadora con todo merecimiento del Festival de San Sebastián, y parece que recuperada in extremis para el Festival de Sitges, se presentó ante un llenísimo Prado que fue testigo sorprendido de este drama duro y pausado de excelente factura y con una capacidad para sorprender a partir de su argumento sencillo pero compacto que acaba funcionando de maravilla. Pero como pasa siempre en Sitges, el Festival decide ponerse como principal protagonista (cuando debería ser el espectador ausente de la magia que alberga), y un larguísimo apagón (enésimo en el presente año, pero desde luego el más largo de todos los que presencié) rompió con el ritmo perfecto que tenía la cinta. ¿La ventaja? que un sorprendentemente compresivo Carlos Vermut prometió subir al escenario a explicar lo que quedaba de película si duraba mucho más, e incluso nos provocó un poco ofreciéndonos un final alternativo si aguantábamos la pausa. Es evidente que no es adrede, pero Sitges debería preocuparse de cuidar mucho más a su gente, y no me refiero únicamente al público.



The Go-Go Boys: The Inside Story of Cannon Films (Hilla Medalia, 2014)
go-go boys
Segundo de los documentales sobre la Cannon que se han presentado este año, este realizado por el canal Arte y con producción de los propios Golam y Globus. Esta pieza se centra mucho más en la figura de estos dos jefazos del estudio y en las razones de su lenta desaparición, y mucho menos en las características del cine que salió de allí. Interesante en las partes que completan la visión de Electric Bogaloo, lo encuentro demasiado serio y dramático para la materia que está estudiando.




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