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20141016

sitges 14, día 5

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martes 7



L'Altra Frontera (André Cruz Shiraiwa, 2014)
altra frontera Telefilme con pretensiones de remover conciencias, pero que suerte tiene si remueve el estómago de alguien. Una guerra ha sucedido y las masas de refugiados se dirigen hacia un país vecino que ha inventado centros de internamiento convertidos en reality shows en el que el ganador puede conseguir la carta de residencia. El argumento podría servir para hacernos ver que hoy en día existen refugiados, y que nosotros sólo miramos la tele para entretenernos con la desgracia ajena. Bien, me parece una tesis lícita, aunque si esperan que a mí, como espectador, mientras me acusan de forma rastrera de mirar para otro lado ante las desgracias de la guerra, comulgue con una película tan tendenciosa y ridícula en su formato y estilo, pueden ir dedicándose a otra cosa. Y más cuando nada aquí es creíble: los refugiados no parecen estar pasándolo mal en ningún momento, la ambientación es de mercadillo, las actuaciones lamentables, y la escena final con un plano de las Ramblas de hoy día mientras se ve de fondo una tienda SONY (que se vea el product placement de la marca bien grande, así como en las cámaras y consolas portátiles que se usan durante toda la película) en la que están retransmitiendo el reality me parece de una bajeza increíble. MUY, MUY, MUY, MAL.



Maps to the Stars (David Cronenberg, 2014)
maps to the stars El Cronenberg contenido e irónico se desata completamente en Maps to the Stars, y toma posición contra la maquinaria hollywoodiense e incluso contra la vacía vida en Los Angeles. Personajes vanos, y llenos de taras morales se entrecruzan en un drama coral con tintes de tragicomedia en el que no queda nadie a salvo. Lo mejor es que además el director opta por reírse de los clichés al utilizar el mundo del cine como escaparate, y lo ridiculiza al plantear una comparación generacional en la que los fantasmas de fantasmas pasados no son más que sombras desdibujadas sin ninguna personalidad ni futuro. Parecida en su estudio social a Cosmopolis, en esta ocasión ha optado por simplificar el discurso, en parte porque el tema a tratar ya es de por sí mucho más simple. El viejo Cronenberg se nos ha vuelto un pícaro.



Jamie Marks Is Dead (Carter Smith, 2014)
jamie marks is dead (con la presencia del director)
Carter Smith
Planteada como una historia de fantasmas que buscan consuelo, Jamie Marks is Dead opta por intentar sorprender con una reformulación tanto visual como motivacional del concepto del espectro. Y al principio lo logra, pero esta historia de búsqueda de amistad y compañerismo homoerótico fracasa en su intento de dotar de empaque a la narración planteando una investigación en busca del culpable de la muerte del Jamie del título, que no acaba de ser interesante, y que se resuelve casi en segundo plano, tan fuera de foco como sucede el muy almibarado desenlace final.



Goodnight Mommy (Severin Fiala y Veronika Franz, 2014)
goodnight mommy (con la presencia de los directores)
Severin Fiala y Veronika Franz
Durante los primeros minutos de Goodnight Mommy, la historia de estos dos hermanos gemelos que dudan de la identidad de su madre, nos remite a trucos sobreexplotados en el cine de intriga y casi nos obliga a creernos los más listos de la clase al preveer los siguientes movimientos del argumento (la madre ignora en todo momento a uno de los gemelos, cosa que nos evoca al cine de tremebundos giros finales con fantasmas o, si me apuran, a madrastras malvadas). Pero pronto vemos que la existencia o no del gemelo poco importa, y son las garras de la tragedia familiar desencadenada lo que de verdad toma el control de la película y deja sin aliento. Terrible, fría, inocente y devastadoramente hermosa, la violencia en el seno de la familia arrastra a un espectador tan indefenso como lo está la propia víctima en la historia.



These Final Hours (Zak Hilditch, 2014)
these final hours (con la presencia del director)
Zak Hilditch
Con un Apocalipsis inevitable, y a pocas horas del final definitivo, These Final Hours muestra con bastante sentido común lo que serían esas últimas horas en una pequeña ciudad de Australia. Y más concretamente, la historia sigue a James (Nathan Phillips, clon con dotes actorales de Ricky Martin) que está decidido a pasar el tiempo que le queda en un estallido de celebración de lo que ha sido su vida sin rumbo. Pero el destino y una novedosa voluntad de hacer las cosas bien, aunque sea una vez, le acaban llevando a proteger a una niña perdida y a querer remendar sus problemas afectivos. Pesimista a más no poder, pero muy amable (dentro de las posibilidades) con sus personajes, acaba completamente desenfrenada y ridículamente apabullante, pero ya viene siendo lo que pasaría si una enorme ola de fuego fuera a arrasar toda la corteza terrestre.



How I Live Now (Kevin Macdonald, 2014)
how i live now (con la presencia del director)
Kevin Macdonald
De una forma amable y pausada, How I Live Now pone en una situación terrible (la III Guerra Mundial) a una joven americana, llena de manías y convenciones sociales, y deja que vaya haciendo su crecimiento personal mientras lucha por sobrevivir en una campiña inglesa llena de soldados enemigos y aliados. Primero de todo destaca la belleza de Saoirse Ronan, en la que el director se recrea durante todo el metraje. Y en menor medida, lo más llamativo de la película es la forma de retratar el paisaje y su gente, en un tono siempre idílico a pesar de la violencia que se ha generado, y que parece no poder llegar a destruir esa belleza, convirtiendo la cinta en un canto bucólico a la vida en el campo.



Mould (Park Chun-kyu, 2014)
mould Cortometraje surcoreano que recuerda poderosamente a ese cine eroguro japonés en el que la sensualidad y el horror se tocan. Una especie de infección líquida comienza a infiltrarse en los sueños de un joven con una vida durísima. Poco a poco la humedad y el moho calan tanto su persona como la del pequeño apartamento en el que malvive con su madre enferma. Pero al contrario de lo que parece, su vida desde ese instante da un vuelco drástico en la dirección de permitirle encontrar la felicidad y hasta el amor.



One on One (Kim Ki-Duk, 2014)
one on one Ki-Duk se pone a hacer cine social y el resultado se sale de las escalas. Exhaustivo hasta el agotamiento en su idea de tocar todos los problemas sociales que atañen a Korea del Sur (aunque pueden extenderse a todos los países desarrollados en la crisis actual), el director disfraza su interés en una historia de venganza organizada, sistemática, violenta y a veces estúpida, y aprovecha esa sistematicidad para presentar el esquema de la película en bloques recurrentes y repetitivos (ataque, vida de los “buenos”, vida de los “malos”, ataque) que le sirve a su vez para ejemplificar la dinámica estéril y repetitiva a la que nos aboca la sociedad actual. Nada se salva, ni el comunismo, ni la crisis, desahucios, corrupción, terrorismo, desempleo, violencia de género, y nada sale bien parado. Tan pronto predica que el terrorismo es la única forma de hacer caer el sistema, como que a su vez aboga por que la violencia armada forma parte efectiva del engranaje y también debe ser eliminada. En definitiva, una película enorme en la que el director ha dejado de banda la poesía, pero para nada su implicación con los temas que trata.




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