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20141016

sitges 14, día 6

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miércoles 8



La French (Cédric Jimenez, 2014)
la french Un clásico moderno. La French narra la historia de la caída de la French Connection, la trama francesa de narcotraficantes que introducía heroína en EEUU en los 60 y 70. Con personajes carismáticos, y presentando de forma realista tanto la vida de lujos de los mafiosos como la sordidez de los bajos fondos, la historia avanza implacable mientras las victorias y fracasos tanto de traficantes como de la justicia crean un engranaje de odios, venganzas y violencia, que hilvanan esa dura época, pero presentada siempre dentro de un código de caballerosidad inusual en el cine de gángsters.



Annabelle (John R. Leonetti, 2014)
annabelle Apoyándose sin pudor en la excelente Expediente Warren (arranca y termina con las escenas inicial y final de aquella película), y parasitando sin rubor su acercamiento al horror gótico, Annabelle echa por tierra todo lo bueno que se conseguía allí, presentando un producto pobre y ridículo en demasiadas ocasiones, sin profundidad, ni interés, y cuyas dos únicas escenas que verdaderamente sorprenden son robadas de otras películas. El demonio culpable del maleficio, todopoderoso en la mayoría de ocasiones (que no siempre), se conforma con bien poco en una resolución perezosa y nada imaginativa, dejando la sensación que todo ese petardeo sobrenatural no es más que fuegos de artificio para mitigar el aburrimiento, más que para hacer el mal. Y lo más triste es esa muñeca que da título a la película, que no sólo no hace nada de nada, si no que acaba siendo vitoreada en el Auditori por su total carencia de utilidad.



The Double (Richard Ayoade, 2013)
the double En una sociedad abrumada por la burocracia, llevada al absurdo por el cumplimiento ciego de leyes muchas veces incompatibles unas con otras, y donde la desesperación se muestra en el brillo irónico en los ojos de personajes carcomidos por la indefensión aprendida, Simon James es un oficinista que se deja arrastrar por la costumbre de que todo se le ponga en contra y le salga realmente mal. El conflicto aparece cuando llega un nuevo empleado a su compañía, James Simon, un auténtico doppleganger cuyo parecido extremo nadie parece notar y con todas las cualidades de las que Simon carece. A partir de aquí se desarrolla la historia por canales poco habituales pero siempre dentro de un humor finamente surrealista. Mia Wasikowska también está por allí, como objeto de deseo de los dos protagonistas, pero tampoco es que tenga demasiada importancia. El papel para lucirse de verdad es el de Jesse Eisenberg, pero que simplemente lo rellena con solvencia y poco más.



A Hard Day (Kim Seong-hoon, 2014)
a hard day (con la presencia del director)
Kim Seong-hoon
Con un estilo visual similar al cine policiaco hongkonés (nítido, nervioso y nada reflexivo) pero con el tratamiento de la violencia tan celebrado del cine surcoreano, A Hard Day es una carrera de resistencia en la que un policia corrupto debe lidiar con uno de esos días catastróficos en los que todos los problemas se van haciendo peores con cada decisión que toma. Mientras va al funeral de su madre, atropella a un peatón y no encuentra otra manera de salir del aprieto más que escondiendo el cadáver, y a partir de aquí la bola se hace gigantesca, con asuntos internos de por medio, extorsiones, corrupción, y un muerto del que le resulta imposible desprenderse. Ver a este policía tener su dia de furia acaba dando un tono de comedia que le sienta muy bien a la acción.



Asmodexia (Marc Carreté, 2014)
asmodexia El cine catalán en la presente edición de Sitges no había tenido buenos ejemplos con la horrible L'Altra Frontera y la fallida La Distancia. Así que era difícil saber qué esperar de Asmodexia. Y, finalmente, lo que ofrece es un batiburrillo no del todo original que hace un tratado literal sobre la condición de reverso negativo del satanismo. Por eso plantea las formas del cine de posesiones pero revertidas. Y no es que sea una mala idea, pero el resto de contenidos de la película no acompañan: los actores vuelven a fracasar todos en su labor de sustentar la película (¿qué demonios ha pasado este año? ni los actores con más experiencia están a un nivel aceptable, ya no hablemos de los niños), y aunque el tratamiento visual es más que correcto, una historia tan previsible y un guión tan flojito no ayudan nada. En general deja una sensación rara, porque en ocasiones parece una película sin ambición y en otros momentos parece que quiera comerse el mundo, como por ejemplo en ese plano final, magnífico y muy bello, en el que un personaje se transforma en una cruz invertida con las colinas de Barcelona de fondo. Y esa Barcelona de postal y transitable a pie en minutos da para una reseña independiente, pero que a nivel práctico, no hace más que sacarte de la película.



Aus Yeux des Vivants (Alexandre Bustillo y Julien Maury, 2014)
aux yeux des vivants
(con la presencia de los directores y el  productor)
Alexandre Bustillo y Julien Maury
À l'Intérieur me pareció una película excepcional, directa a las tripas y muy disfrutable, pero me paso todo lo contrario con Livide, que me pareció un despliegue descoordinado de clichés de género. Por eso esperaba Aux Yeux des Vivants con ansias de acabar de tomar una decisión sobre Bustillo y Maury. Y ya tengo claro que lo de su primera película fue un filón sorprendente que encontraron de casualidad, porque ésta vuelve a ser un compendio de clichés mal resueltos en lo que más que un slasher, es un slapper (el asaltante hace poco más que matar a guantazos). Pues eso, un slasher descafeinado, con las muertes fuera de plano, protagonizado por niños, y con lo que parece un ligero interés en hacer una película al estilo de las aventuras juveniles de los años 80. Pero lo cierto es que con muy poco éxito.

Adieu au Langage (Jean-Luc Godard, 2014)
adieu au langage Godard se plantea no hacer una película, si no un experimento con esos nuevos juguetes que ha encontrado; las cámaras 3D y las digitales de pequeño formato. Y lo hace entrecruzando dos tesis: el fin del Cine como lo entendemos y, en paralelo, el fin del lenguaje como herramienta global. Si tiene éxito en su demostración o no, es difícil de decir con un único visionado, o sin una guía detallada para uso y disfrute. Pero lo que sí se puede confirmar es que no se puede jugar con las cámaras 3D. El efecto de girar una de las dos lentes que forman la imagen es una buena idea a nivel conceptual para presentar toda la información posible de una escena, pero acaba siendo un horror para el espectador, así como molesta es la incapacidad manifiesta del autor en conseguir mantener en foco los diferentes planos que quiere realzar en 3D. Por todo esto, a nivel formal Adieu au Langage es un despropósito visual, mareante y desagradable en ocasiones, aunque entiendo que esto formaba parte del objetivo del director, porque el uso de la banda sonora era tan molesto como la totalidad de los planos borrosos que Godard entrega a modo de presentación de diapositivas.




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