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20141017

sitges 14, día 8

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viernes 10



Siempre hay un día en el Festival en el que algo explota y hace que bajes el ritmo. Normalmente es la salud de uno lo que se resiente por las muchas horas viendo cine, la comida rápida engullida aún más rápido, por demasiado alcohol en demasiado buena compañía, y sobre todo de tan pocas horas de aceptable sueño reparador. Pero en esta ocasión, fue un problema familiar sin demasiada gravedad el que me alejó de las salas en este segundo viernes de Festival y me lo cambió por algo que no había tenido todavía: un agradable día por Sitges con mi hija de 3 añitos, que incluso me permitió cumplir una vieja promesa pendiente. Aún así, hubo cine, por supuesto...



It Follows (David Robert Mitchell, 2014)
it follows
El descubrimiento de la presente edición. Nada de grandes efectos ni grandes presupuestos, It Follows se sostiene sólo en la pequeñísima idea de que un ente maligno se contagia por transmisión sexual, y te sigue de forma inexorable, caminando, hasta que te atrapa si no lo has contagiado tú antes. Una premisa sencilla pero riquísima que no necesita nada más, ni grandes actuaciones, ni grandes escenarios. Sólo una joven huyendo mientras se da cuenta de que la vida despreocupada que llevaba se ha acabado. Podría haber intentado realizar un estudio de la promiscuidad juvenil, y los problemas que conlleva, pero para eso ya está Kids. Ésta es un divertimento clásico de terror, entretenidísimo y muy bien aprovechado.



Alleluia (Fabrice Du Welz, 2014)
alleluia
Otra de las películas enormes escondidas entre los cientos de sesiones que abarrotan el Festival de Sitges. El director de la enfermiza Calvaire, presenta la no menos jodida Alleluia, donde una relación malsana de mentiras, amor, posesión y muerte se convierte en el centro de la vida de una inmigrante española en Bélgica cuando conoce a un timador profesional que la seduce y le quita todo su dinero. Pero lo que en una situación normal debería ser un drama policiaco, se convierte prácticamente en un slasher a causa de los celos, donde las tendencias de sumisión y de poder se alternan entre los personajes, y nada es lo que parece. En lo formal, la actuación de Lola Dueñas es, sin duda, una de las mejores de lo que va, y posiblemente quede de Festival, en un papelazo de los que cuesta encontrar, y la fotografía, cruda y oscura, eleva aún más la tensión que generan las relaciones entre personajes, con lo que queda una película directa y terrible pero a su vez magnífica. Una apuesta segura.




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