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20151025

Sitges 15, día 9 [sábado 17]

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Y hasta aquí las micro reseñas de las películas vistas en el presente festival. El domingo quedan las maratones, pero ya hemos visto la mayoría de las películas que se proyectarán y, lo que es más importante, no tenemos el cuerpo para más batallas. Así que gracias Sitges, nos vemos el año que viene!


sábado 17

Into the Forest (Patricia Rozema, 2015)
into the forest
Esta es una de esas historias que ponen todo su esfuerzo en demostrar una tesis y lamentablemente se olvidan de todo lo demás. La aventura de supervivencia de una familia durante una catástrofe, que se presenta como un pequeño apocalipsis íntimo y cercano, se ha contado mil veces, y lo único destacable en lo que se centra el guión, es en verlo desde la visión femenina de dos hermanas. Pero lo cierto es que tampoco es que sea una visión revolucionaria del subgénero, y sólo algunas decisiones de guión algo superficiales y torpes se podrían tomar como estudio de algo diferente al enfoque masculino habitual. Así que ese toque feminista se acaba quedando en una pseudo polémica que sólo molestó en el pase del Auditori a un par de personas que defendían el feminismo de la forma más estúpida posible: silbando la determinación de dos chicas, que han decidido tomar las riendas de su vida. Por muy dudosas que fueran esas decisiones.


The Boy and the Beast (Mamoru Hosoda, 2015)
The Boy and the Beast
Lamento no haber visto este año películas de animación hasta el último día de Festival, pero está claro que Sitges no sólo escoge el programa, si no que elige por ti la parrilla de lo que puedes o no puedes ver. Y en este caso, las dos películas de dibujos animados que tenía planeadas ver coincidían a la misma hora. Así que entre Mune, Le Gardien de la Lune y The Boy and the Beast, elegí esta última porque había oído hablar bien de ella, y porque soy un auténtico enamorado de otra cinta de este estudio: Wolf Children. Y no creo que me haya equivocado. Maravillosa, acaba siendo otra preciosidad estética y argumental. Un niño acaba por accidente en el mundo de las bestias y es adoptado por un descuidado y pendenciero maestro de artes marciales que le enseñará todos los secretos del kendo. Feliz con su nueva familia, llega un momento en que quiere conocer a su verdadero padre, y la historia aprovecha ese choque para plantear el fin de la infancia y el proceso de madurez como algo que es mejor hacer por uno mismo, pero bien acompañado. Muy recomendable, estoy deseando verla con mi hija.


Dragon Ball Z: Resurrection of F (Tadayoshi Yamamuro, 2015)
DBZ
En Sitges 2013 fuimos testigos de uno de esos retornos inesperados con Dragon Ball Z: Battle of Gods. Si bien no era una vuelta al esplendor original de la serie creada por Akira Toriyama, sí que jugaba bien sus cartas y tiraba de humor y de nostalgia para presentar una historia simpática y entretenida, en el que parecían reírse de la escalada de poder que marcó la última (y peor) etapa de la serie protagonizada por Son Goku: No había posibilidad de ganar a ese dios destructor de mundos, así que los protagonistas no se centraban en la aburrida dinámica de crecimiento exponencial de poder. La solución para todo el desastre debía ser otra más ingeniosa. Pero al contrario que en Battle of Gods, Dragon Ball Z: Resurrection of F no tiene nada que aportar. Es la saga de Freezer, resumida, de nuevo, con lo que la historia parece haber olvidado esa parte de ingenio de su antecesora y vuelve a presentar personajes aumentando su poder por fases y colores de pelo (aunque por fortuna nos ahorra una hora de metraje, y muchos gritos, aceptando “ir al grano” directamente).


Veteran (Seung-wan Ryoo, 2015)
veteran
Veteran es, seguro, la película más divertida que he visto este año en el festival. Thriller cómico koreano, es el relato de policías y ladrones clásico, pero con mil gags geniales, y mucha acción. Un malhumorado policía veterano y su unidad de descerebraos y violentos compañeros hacen su trabajo siempre al límite de la ley, hasta que un día se ven envueltos en un caso de corrupción policial, y abuso de poder. Cabezota como es, el protagonista no se dejará amilanar, y aunque lo tenga todo en contra, se negará a dejar el caso hasta que esté resuelto. Lo verdaderamente interesante es cómo se cuenta la historia, con mucho humor físico, al más puro estilo slapstick, pero también con unos diálogos hilarantes y unas situaciones frenéticas que se desarrollan con consecuencias hilarantes que se encadenan sin dejar un segundo de respiro y si perder la intensidad. Un verdadero disfrute sin pegas.


Ink (Jamin Winans, 2009)
ink
Conocía la segunda película de Jamin Winans (The Frame), pero sólo había leído algunas cosas al respecto de cómo el director había distribuido su primer largo. Así que disfrutar de una sesión doble con los dos títulos es un verdadero homenaje, que dice mucho del cariño que pone Sitges en algunas cosas. Ink es una aventura fantástica que derrocha imaginación. Con pocos medios, Winans es capaz de crear un universo visual y conceptual inmenso y muy interesante. Un habitante del mundo de los sueños llamado Ink secuestra una niña humana con la intención de convertirse en pesadilla. Mientras tanto, otros seres protectores de los sueños acceden al mundo real para intentar reparar el daño hecho por las pesadillas en la familia de la niña. A pesar de los pocos medios que se adivinan por la calidad de la imagen, el director es capaz de crear un diseño claro para cada uno de los mundos, que presenta de una forma diferente: el de los sueños está desenfocado, el de las pesadillas está virado al verde, el de los protectores de los sueños está tintado de dorado y sólo el de los humanos no tiene ningún trucaje. El resultado es una hermosa historia, muy cercana a la sensibilidad de las obras de Neil Gaiman (por no decir muy parecida a Neverwhere), pero con mucha personalidad.


The Frame (Jamin Winans, 2014)
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La segunda obra de Winans es completamente diferente a Ink. Más profesional, con muchos más medios, pero también mucho más compleja y poética, The Frame, es una extraña y bella historia entre géneros, que navega entre el romance, la fantasía, y el thriller. Dos personajes muy diferentes, presentados como protagonistas de dos series televisivas en antena, son testigos de cómo sus historias se empiezan a acompasar de una forma poco usual: son capaces de verse a través del marco que representa la propia televisión. Poco a poco los dos universos se entremezclan y toda la ciudad que los contiene parece empezar a corromperse y desmoronarse mientras que los dos protagonistas destruyen las reglas que los atan (el propio guión de la película) para intentar encontrarse. Muy bella y sorprendente, habrá que estar muy atento a lo que siga haciendo Jamin Winans.


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