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20151009

Sitges 15: We Are still Here (Ted Geoghegan, 2015)



still here


Hay una larga tradición de películas con casas encantadas, y me cuesta recordar alguna ahora mismo que no utilice la meteorología como elemento principal para crear el ambiente necesario para que se desarrolle la posesión. Y no me refiero a rayos y truenos. Me viene a la cabeza ese calor sofocante que se pega al cuerpo de los personajes, esas noches tórridas que expulsan toda voluntad de los protagonistas y permiten al mal tomar el control. Pero también esas escenas en las que las presencias fantasmales hielan el aliento de las conversaciones al pie de los aparatos de detección espectral.Y aunque We Are still Here no usa ninguno de esos dos clichés, desde el primer momento intenta dejar claro que el ambiente invernal marcará todo el ritmo de la película: nieve, soledad, y personajes atormentados por hechos del pasado que, lejos de arrancar de forma esperanzada una nueva etapa en la nueva casa, como es habitual, crean una introducción dolorosa, donde la ruptura con la realidad ya ha sucedido (la madre huye del recuerdo de su hijo, aunque cree estar rodeada por su espíritu), y por lo tanto, la segunda ruptura hacia lo sobrenatural (la que se presenta al espectador y aparece “el monstruo") es algo menos traumática que en otras ocasiones.

A parte de este primer coqueteo con la originalidad, el resto de la película se desarrolla de un modo clásico, rindiendo homenaje espiritual al cine de Serie B de los setenta, tanto a nivel argumental como a través de la elección del elenco y del estilo de los efectos especiales. Y éste es otro punto en el que despunta algo esta película, porque se desarrolla de forma algo torpe, deshilachada (como es propio de la Serie B), y, de repente, explosiones gore adornan de sangre una historia que no necesita para nada de esos excesos. Y no sé si será voluntario o no, pero las pobres actuaciones no hacen más que acentuar las semejanzas con ese cine de horror de ínfima calidad. La verdadera pega es que sin la pátina sentimental causada por el paso de los años, acaba por ser una simple y mediocre película de terror que se toma demasiado en serio a sí misma, con algún giro argumental completamente chiflado, y con la curiosidad de que aprovecha los end credits para explicar la historia de la casa, otra de las cosas de la película que se agradecen aunque son totalmente innecesarias.



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