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20160123

en tierras de cine (XI): dentro de nuestro laberinto (Labyrinth, 1986)



Jareth: Tell me Sarah, what do you think of my labyrinth?



labyrinth


RELATO CINECARTOGRÁFICO
Estaba en la lista de borradores. Pero no tendría que ser como ha acabado resultando: Lo que viene a continuación debería ser un texto sobre escenografía y Escher, sobre ingenio e ilusiones visuales. Y sobre todo sobre el trabajo de matte paintings. Pero me temo que el mundo real se esfuerza en cambiar mi percepción del Cine. y eso está mal. Debería ser al revés.

El día 8 de enero de 2016 vi por primera vez el videoclip Lazarus de David Bowie. Junto a mi hija, de poco más de 4 años. Era la primera vez que ella veía en movimiento al Duque Blanco. El vídeo es sobrecogedor y ella lo notó. Me hizo muchas preguntas, más de las habituales para un clip musical. Yo todavía no había escuchado el disco y no tenía el contexto, así que no acababa de entender la magnitud de lo que estábamos viendo, pero surgió de una manera muy sencilla que la mayoría de sus preguntas se responderían con un repaso rápido de los vídeos del autor. Y nos pasamos la tarde entera de ese viernes saltando por sus diferentes épocas y personalidades. Y disfruté cada segundo de ese tiempo, incluso (si no más) la decena de veces que repetimos I’m Afraid of Americans. El día 9 de enero de 2016, sábado, dejé preparada Labyrinth. Ahora era el momento de verla. Sin posibilidad de miedos, con curiosidad hacia Bowie. Aunque por diversos motivos, no encontramos el momento. El fin de semana siguiente, me dije.

Después vino el día 10 de enero de 2016.

El día 11 de enero de 2016, lunes por la mañana, en la radio, de camino al trabajo, la noticia me pega fuerte. Mucho. Nunca lo hubiera imaginado. Por lo visto, siempre lo había tenido ahí. Nunca en primer plano, siempre latente. David era una constante. David, ahora lo veo, era un lazo que me ataba fuerte a los recuerdos de mi padre, a mis primeras referencias musicales, a mis incipientes obsesiones cinematográficas, y a mis primeros deseos de crecer y ser como ese ser que veía en la tele. Y ahora, casi 30 años después, y por una simple casualidad, resulta que me une a un recuerdo más que feliz con mi hija. Estoy triste, y es raro, porque no lo consideraba una pieza tan importante. Pero quiero entregarle a ella un poquito de eso, de la magia, de lo que no sabía que formaba parte de mí. Sé que es muy pequeña todavía. Y no le he dicho nada expresamente de la situación, no es necesario. Pero no podría estar más decidido a que es el momento de que le vea en acción en el papel de Jareth, el Rey Duende. Y que la pequeña Dana transite ese Laberinto como yo lo he hecho muchísimas veces ya, con la ilusión de un niño, con el hambre de sorpresas y el sugerente acoso del miedo. A lo desconocido, a perder a alguien querido, a querer a alguien equivocado, a perderse en uno mismo, a olvidar, a soñar lo que no se debe, y a tener miedo a cosas terribles pero que no son más que pequeñas piezas, a veces ridículas, de un universo con reglas. Y si hay reglas, hay formas de ganar.

Hoy es 17 de enero de 2016. Y la hemos visto ya. Y fue muy interesante. Porque me vi reflejado en sus reacciones, en sus sorpresas y en su disfrute. Y también porque me di cuenta que yo la continúo viendo con los ojos de un niño. Ahora la entiendo mejor, claro. Trata sobre la necesidad de no dejar de ver el mundo a través del filtro de los recuerdos de la infancia. Y así lo hicimos Dana y yo. Como Sarah cuando al final, en casa, segura, en pleno remanso de realidad, mira las cosas de su cuarto, sus cuadros de Escher, su laberinto de juguete, sus libros de fantasía, su Mago de Oz, su Blancanieves,  su Donde Viven los Monstruos, sus duendes y monstruos de peluche, sus recortes de actores teatrales con la cara de David, y los demás retazos de su infancia, que son con los que ha creado la historia que acabamos de ver. Y llama a sus amigos (y enemigos) fantásticos a este lado del espejo. Porque todavía puede hacerlo. Porque los necesita más que nunca ahora que se está convirtiendo en adulta. Así lo hicimos en casa también. Y durante mucho rato se me olvidó que él ya no está.



FICHA TÉCNICA
Nombre del lugar: Laberinto del Castillo más allá de Ciudad Goblin.
Visitante(s): Sarah (Jennifer Connelly), Jareth the Goblin King (David Bowie).
Fecha de la Visita: 1986.
Situación: Desconocido.
Dirigido por: Jim Henson.
Director de Fotografía: Alex Thomson.
Director de Arte: Terry Ackland-Snow .
Efectos Especiales: Optical Film Effects, Industrial Light & Magic.
Año: 1986.




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4 comentarios :

José María dijo...

Y yo también la he visto con Juan (5 años) esta semana... Lo intenté en Navidades y no era aún el momento para él. Que pena... pero ya sabes que cada niño tiene su propio desarrollo. "El Ansia" la veré a solas una noche de estas cuando se acueste...

kuroi yume dijo...

Espero que te haya ido tan bien como a mí: Esta semana la ha visto ya cuatro veces. Y como encuentra su cara y su voz por todos lados, le hace muchísima gracias tanta ubicuidad..

Sr. Forfy dijo...

Bravo por esta sección, no me canso de decirlo.

Está impresionante la página de un tiempo a esta parte y esta entrada es para enmarcarla.

kuroi yume dijo...

muchas gracias.