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20160213

etdc (XIV): un bosquejo del infierno (Horsehead, 2014)




Catelyn: ¿Te pasaste toda la noche persiguiendo monstruos en tus sueños otra vez?



horsehead


RELATO CINECARTOGRÁFICO

Pocos medios, mucha cámara en mano, y un marcado interés en la presentación artística de la cinematografía. Casi pictórica. Y un naturalismo impostado, como de filtro fotográfico para aplicación de dispositivo móvil, que conlleva saturación de los tonos, brillos, lens flares, poca profundidad de campo y pulso nervioso. Esas son las características que hacen de esta nueva hornada del horror independiente un homenaje banal a lo pictórico. Y no es mi intención quitarle mérito a mantenerse en la superficie de las cosas, porque en la mayoría de los casos consiguen filmar productos funcionales, imposibles de clasificar en los subgéneros clásicos del horror, y bastante interesantes en algunas ocasiones. La única pega es que pretenden parecer profundos cuando sólo están dibujando sus historias con trazos sencillos, de escaso dramatismo y desarrollo pausado. Pero en general aciertan en crear atmósferas pesadas y oníricas con muy pocos medios y mucha voluntad creativa. Hablo de pequeñas rarezas como Meet Me There, una joyita que describe la parte perezosa de lo demoníaco: el simbólico (o no tanto) infierno terrenal como ese lugar del pasado del que se huye para convertirse en un adulto de verdad. Y hablo de It Follows que, a pesar de que tiene un presupuesto relativamente alto (2 millones de dólares, cuando las demás de esta lista no pasa de un par de centenares de miles), ejemplifica en gran medida la indolencia, el esteticismo, y la superficialidad con esos excelentes resultados que estoy tratando de remarcar. O Last Shift, más convencional en su propuesta, pero una verdadera sorpresa en cuanto a su desarrollo y formas: su concepción de la belleza no está en su escenografía, si no en su alambicada representación estética de lo satánico. Y We Are Still Here, clásica por convicción y homenaje, pero tanto, que no podría ser más que posmoderna. Aún así, es claramente una película de atmósferas y de ensoñación. Una pesadilla de tonos ocres, mucho grano y paisajes tan helados como los fantasmas grabados en la memoria. O Starry Eyes, donde lo decadente se hace paisaje, y la cámara sigue a la protagonista, alejándose, dándonos la espalda, durante su espiral autodestructiva, en una imitación desprovista de fuerza de los cuadros de Caspar David Friedich, con Mujer Delante del Sol Poniente como referente. O Hors Satan, con mucha más fuerza, y muchísimo más trasfondo, pero con el mismo universo artístico de estilo romántico y paisajístico en mente, que busca una fotografía más natural y cruda, casi documental, pero con la imagen del hombre (o el demonio) enfrentado a la naturaleza como base de su historia. En estas dos últimas es más evidente la inspiración pictórica, pero si me centro la imagen que abre este artículo, fotograma de la cinta Horsehead, es imposible evitar pensar en clásicos de la pintura, en concreto en La pesadilla de Johann Heinrich Füssli. Es evidente que no hay que hablar aquí de simple inspiración, si no de una recreación del cuadro tanto para esa escena de la película, como para el argumento general de la obra. Tan preocupado está su director, Romain Basset, en expandir el universo de Füssli creando el marco para su drama familiar barroco, denso y repetitivo, que se olvida de rellenar las grietas de una historia que cojea en todo lo que no sea el apartado artístico. Pero en cuanto a fotografía, diseño, y escenografía, es un verdadero prodigio. Es capaz de plasmar el concepto demoníaco, de terror, soledad, y sobre todo de sensualidad, que eran los principales temas del pintor alemán, y hacerlo desde el mismo interés por el claroscuro. Igual que en el cuadro, en esta imagen la luz principal surge de la mujer dormida, que se revuelve en su mal sueño mientras la envuelven las cortinas a modo de marco. El fondo de tela sirve además de lienzo donde el resto de elementos de luz se equilibran a la perfección. Existe simetría a derecha e izquierda en las borlas de cuerda. Y también entre la luminosidad de la cabeza del caballo y su garra, que se corresponde con el gran pliegue del terciopelo y el cojín dorado. Armonía y sosiego formal para contar una historia de inquietud, delirio y angustia. Y lo cierto es que muchas de las escenas de Horsehead son de esta calidad pictórica o incluso más. Es por ello que es una verdadera lástima que la película no acabe de funcionar por una absoluta falta de sustancia en la que basar su aparente complejidad. Dejando esto de lado, y volviendo a la visión general de esta nueva ola de cine de horror independiente, no tengo ninguna duda de que todas la películas que se nombran en este artículo son muy recomendables y bien merecen una oportunidad, si no por sus guiones relativamente originales, al menos por la belleza de sus imágenes.


FICHA TÉCNICA
Nombre del lugar: Mundo de los Sueños.
Visitante: Jessica (Lilly-Fleur Pointeaux).
Fecha de la Visita: 2014
Situación: Indeterminada.
Dirigido por: Romain Basset.
Director de Fotografía: Vincent Vieillard-Baron.
Director de Arte: Jérémy Bruyas.
Efectos Especiales: -
Año: 2014



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