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20161023

Sitges 2016: día 4 [lunes 10]

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lunes 10

salt and fire
Salt and Fire (Werner Herzog, 2016)
Herzog se dedica aquí a hacer lo que más le gusta, y lo hace sin rubor y sin complejos, reduciendo la trama y diálogos a lo mínimo necesario para poner a rodar una historia de la que desentenderse en el momento apropiado y le lleve a dedicarse al disfrute hedonista de la belleza per se. A partir de una anécdota interpretada de forma quizá demasiado intensa por sus actores, el director planta su cámara y se dedica a fotografiar el paisaje. La excusa ecologista se queda al fin en eso en cuando la cámara se planta en el desierto de sal y el argumento abandona la trama para dedicarse solo a la belleza de lo que sucede casi por casualidad delante del objetivo.


dog eat dog
Dog Eat Dog (Paul Schrader, 2016)
Si se dijera que la preprodución de esta película consistió únicamente en conseguir un buen fajo de billetes y un saquito de cocaína, para entregárselo a los tres protagonistas con la única consigna de "salid ahí a disfrutar", y que el único trabajo de dirección ha consistido en seguir al trio de histriones, para no perderse nada de lo que hacen, yo me lo creería. Porque Cage, Dafoe y Mathew Cook han nacido para estos papeles, no se les espera menos, incluso cuando Cage está más comedido de lo que viene siendo habitual, que ya es un 120% de la intensidad de cualquier otro actor. La historia, aunque interesante, es lo de menos, cuando tienes a semejantes bestias en una obra bastante redonda de cine negrísimo y tensión constante. Se echa de menos un poco más de narración, pero es muy disfrutable.


blair witch
Blair Witch (Adam Wingard, 2016)
El remake de Blair Witch Project nacía con el hándicap de que difícilmente podría superar el impacto de su predecesora, porque lo que de verdad contaba en la original no era su calidad, bastante dudosa vista en perspectiva, si no la revolución que supuso en el cine de género, y en cierto sentido en el resto de cine comercial. Así, el remake, incapacitado para recrear la leyenda, ha optado por hacer bien su trabajo como obra de ficción, resultando en todo caso una mejor película que la original. Moderna, mejor rodada, y sabiendo aprovechar bien sus mayores medios, resulta una aceptable película de terror, independientemente de todo lo que la precede. Además, es capaz de detectar los puntos débiles de su predecesora (como ese final interrumpido y en parte insatisfactorio) para crear de forma muy inteligente nueva mitología en un universo que parecía ya cerrado. Quizá es el momento de que los que vimos el estreno de la original aceptemos que toda este tsunami de remakes y reboots no están concebidos para nosotros. El ciclo de vida de una película es cada vez más corto, y las versiones no hacen otra cosa que hacer perdurar las leyendas. Así que igual debemos relajarnos y disfrutar de esos pocos buenos momentos que este afán recreacionista nos pueda otorgar. Blair Witch es muy disfrutable. Quedémonos con eso.


catatonic
Catatonic Experience (Guy Shelmerdine, 2015)
Había visto algún cortometraje rodado en 360 grados, como los maravillosos Help y Pearl pero siempre en plataformas de streaming. Y a pesar de que te puedes mover dentro de la historia con el teclado y los cursores, la sensación de inmersión es inexistente. Por eso me parece tan interesante que el Festival haya apostado por una sección independiente, con su propio espacio (aunque de momento sea con afán promocional), donde disfrutar de historias cortas en 360. Y Catatonic es, por su temática, la atracción principal y por la que más se ha apostado, incluso manteniendo varias azafatas vestidas de enfermera para ambientar la historia. Una vez con las gafas de VR puestas, entramos en la piel, esta vez más real que nunca, de un interno en un inquietante hospital psiquiátrico donde las pesadillas campan a sus anchas mientras somos transportados en silla de ruedas por sus pasillos hacia nuestro fatídico destino. Cabe destacar que la existencia de un cuerpo en la misma posición que el nuestro dentro de la película hace mucho por el realismo, llegando en algún momento a provocarnos reacciones reflejas de búsqueda de agarre o de evasión. La historia no llega demasiado lejos, aunque de todas formas intenta crear una narración con sentido en sus escasos minutos de duración. Aún así, y hasta que los argumentos que surjan en esas películas 360 sean algo más profundos, cosas terroríficas como Catatonic son un excelente comienzo.


pet
Pet (Carles Torrens, 2016)
La fuerza de Pet reside en la apuesta en dos giros argumentales bastante drásticos, que hacen balancear el protagonismo entre los dos protagonistas convirtiendo la película en una montaña rusa de emociones. La lástima es que uno de esos impactos venga ya anunciado con el argumento de la película (el secuestro en si mismo), aunque la ventaja de un Sitges sobrecargado de cine y sin piedad para el espectador hace que a veces entres en la sala sin tener muy claro qué vas a ver. Y este era mi caso. De todas formas, la película funciona bastante bien gracias a los dos actores (Ksenia Solo y Dominic Monaghan), que aunque no están maravillosos, cumplen con su labor con fuerza, pero no deja de sentirse como un cortometraje explicando una buena idea, alargado con algo de relleno para conseguir la distribución como largo.


triunfo sordo
Triunfo Sordo (Club Social Espai 3, 2016)
Extraña decisión la del Festival la de programar este cortometraje antes de una película de Sección Oficial, más por no darle el contexto que merece, que por la calidad en si misma de la obra. Si hubieran explicado que Triunfo Sordo era el ganador del concurso "Posa’t a la nostra pell" (Ponte en nuestra piel) de la AREP (Asociación para la Rehabilitación de las Personas con Enfermedades Mentales), que en su cuarta edición trataba que personas con diferentes tipos de diversidad funcional se pusieran en la piel de otro tipo de diversidades funcionales, la visión del público hubiera sido muy diferente. Sin ese contexto no se le hacía ningún favor al cortometraje al proyectarlo en la Sala Tramuntana, y parecía más un compromiso que había que cumplir, que una victoria de la que presumir.


mon ange
Mon Ange (Harry Cleven, 2015)
(con la presencia del director)
Poesía y fantástico van de la mano en contadas ocasiones, pero podemos sentirnos afortunados cuando sucede si el resultado es una obra tan bella como Mon Ange. En ella, un niño invisible vive su extraña vida en una especie de estasis organizado por su madre, hasta que encuentra a una niña ciega con la que empezará una hermosa historia de amor que con el tiempo pasará de la amistad a una verdadera relación física. Entre colores cálidos y susurros, ellos son los únicos que pueden formar parte de ese nuevo mundo que han creado, un lugar que está más en los gestos, en los detalles táctiles, en las texturas del cabello rojo de la protagonista, y en sus sentimientos, que en la dura realidad que les ha tocado vivir a los adultos que les rodean. Pero como toda historia de amor, hay inconvenientes que sólo la magia del amor podrá superar. Muy recomendable.



yume

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