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20161024

Sitges 2016: día 5 [martes 11]

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martes 11

handmaiden
The Handmaiden (Chan-wook Park, 2016)
De un plumazo, y mucho arte, Park Chan-wook es capaz de golpearte con una peli de más de dos horas y media, preciosa, muy sensual, y permitirse una erótica de pulpo gigante sin pestañear. Porque la preocupación estética del director coreano era evidente en sus obras anteriores, pero no destacaban precisamente por su sobriedad (salvo Thirst, claro), pero en The Handmaiden se presta al cine más clásico, de ambientes, personajes, y quiebros argumentales, para regalarnos una obra magistral tanto en su reiteración de puntos de vista que enriquecen y continúan las historias anteriores, como por su capacidad final de hacer un último giro de matices para aceptar el humor inherente a toda la situación. Y a la vez que cocina una película de corte erótico en su sentido clásico, de buen gusto y belleza pictórica, es capaz de crear un gran chiste sobre el erotismo bizarro decimonónico japonés, sin llegar a faltarle el respeto a la cuestión en ningún momento. Una obra redonda, se mire por donde se mire.


phantasm
Phantasm (Don Coscarelli, 1979)
Tan fresca como hace casi cuarenta años, la edad le ha dado incluso un refuerzo a sus brumosas imágenes en el sentido onírico. En esta época actual de nostalgia, muchas veces forzada, el ejercicio de recuperación de este auténtico clásico del horror, remasterizándolo para pantalla grande, como poca gente lo había disfrutado en su momento, y con la presencia del mismísimo Don Coscarelli en la sala, dispuesto a uno de los Q+A más interesantes (aunque lamentablemente corto) del Festival, hacen de este pase una autentica gozada y un privilegio. La película no falla: una serie de deliciosos sinsentidos, que el propio Coscarelli es a veces incapaz de justificar, hacen de Phantasm una joya imperecedera. Las secuelas pueden ser más o menos graciosas, pero la original, sin lugar a dudas, marcó una época.


sonar
Sonar (Philipp Maas, Dominik Stockhausen, 2016)
Si Catatonic era el más publicitado de los cortometrajes 360 del espacio Sitges Cocoon, porque estaba orientado hacia el horror físico (era más un tren de la bruja que una verdadera historia con planteamiento, nudo, y desenlace), Sonar era el siguiente en interés del público, y es una apuesta más interesante en la exploración de las características de la realidad virtual para contar una historia. En Catatonic somos partícipes de la acción, entrando en la posición y gestos del protagonista, y ahí reside su impacto. Por su lado, Sonar te pone en la situación de ser un ente independiente de lo que sucede en la acción, atado a ella, pero ni un sujeto físico, ni la propia nave que se adentra en busca de las profundidades de ese misterioso abismo. Eso crea un extraño relato psicológico a medio camino de ser un narrador omnisciente y un personaje de la historia. Y el verdadero impacto llega cuando ese ser independiente, el espectador, queda atrapado fuera de las leyes físicas que, aunque realidad virtual, seguimos esperando que sean constantes. Ahí, es cuando las verdaderas bondades del corto explotan y dejan sin aliento. una experiencia muy interesante que abren un importante camino para el cine del futuro.


martyr
Let Me Make You a Martyr (Corey Asraf, John Swab, 2016)
El Festival siempre pasa factura, y si hubiera estado solo en la sala en la proyección de Let me Make You a Martyr, hubiera asegurado sin mucha duda, que la culpa de mi total desconexión con la historia de esta película era de mi falta de sueño y de mi lucha despiadada por mantenerme centrado en los diálogos. Pero no fue así. No conseguí hablar con nadie a la salida del cine que hubiera disfrutado de un argumento innecesariamente enrevesado, con metáforas religiosas usadas de forma torpe y demasiado opacas, y con un montón de personajes sin carisma que no consiguen mantener el interés. Todos, excepto el asesino a sueldo interpretado por Marilyn Manson, personaje que se mueve en los lindes de la historia, y que a nivel interpretativo también parece estar haciendo su propia película, autoconsciente, incluso capaz de romper la cuarta pared en alguna ocasión, en una película mucho más interesante que la que hacen el resto. Todo muy curioso, porque de verdad pensé que era culpa mía.


valley of violence
In a Valley of Violence (Ti West, 2016)
Un Cine Prado abarrotado (curioso que sabiendo la expectación que suele generar en Sitges Ti West, se relegue su cinta a un único pase Seven Chances), dio una acogedora bienvenida a este extraño y muy interesante western interpretado por un comedido Ethan Hawke y un deliciosamente pasado de vueltas John Travolta. La historia es la de siempre, un solitario pistolero huye de la violencia hasta que se hace inevitable su actuación y se desencadena la venganza. Lo que hace interesante a la versión de West es su forma de abordarlo, con mucha ironía y mesura, y pincelándolo todo con un fino sentido del humor. La película la hemos visto mil veces, incluso recuerda poderosamente a la cinta del 2015 The Salvation con Mads Mikkelsen, pero en este caso la apuesta está en un tono muy original que hace de In a Valley of Violence, una de esas películas que sorprende por muy poco que se espere de ellas.




yume

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