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20171017

Sitges 2017: día 5 [Lunes 9]

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lunes 9

the villainess

The Villainess (Byung-gil Jung, 2017)
La primera escena de The Villainess, con un excelente plano secuencia en vista subjetiva en primera persona, en el que los cortes están camuflados de forma excelente (al contrario de lo que sucedía en Bushwick), ya deja claro qué nos vamos a encontrar: acción trepidante, mucha violencia, coreografías increíbles, y una historia mínima, pero muy exagerada. Como ya sucedía en su anterior cinta (Confessions of a MurderByung-gil es un director que maneja genial la acción, pero se acaba hundiendo en un melodrama muy poco necesario. Esta sobre-emotividad no es que sea un caso fuera de lo ordinario para la cinematografía de Corea del Sur, pero aquí se le va algo de las manos en muchas ocasiones ya desde la parte argumental: una niña ve como matan a su padre y se ve impelida a vengarse cuando diferentes organizaciones de super asesinos la educan en el arte de la guerra. Cuenta con un par de escenas realmente increíbles, y es una de las películas obligatorias de Sitges 2017.




brawl on cell block 99

Brawl on Cell Block 99 (S. Craig Zahler, 2017)
Así como The Villainess sobresalía en las escenas de acción, pero acababa pecando un poco de demasiado intensa y dramática en lo que es el desarrollo de la historia, Brawl on Cell Block 99 es inmensa en todos los sentidos. Vince Vaugh como el antihéroe más estoico de la historia se ve obligado a demostrar su sangre fría y su capacidad para la ultraviolencia en una espiral suicida alimentada por el honor y el amor por su familia. A pesar de que varias escenas parecen excesivas para el tono general de la película, cuando se va resolviendo la trama, todo acaba por encajar en un producto muy redondo donde se acepta la locura general y el guiño continua al espactador sediento de diversión. Perfecta para el Festival de Sitges. Lo dicho, inmensa.




dhogs

Dhogs (Andrés Goteira, 2017)
Con la presencia del director, de los actores y el productor.
Hemos hablado mucho estos días de Festival al respecto de Dhogs porque, aunque las opiniones eran bastante unánimes y muy críticas con la opera prima de Andrés Goteira, algunas voces se alzaron para defender su propuesta indiscutiblemente valiente. Mi opinión es que es extremadamente fallida en su discurso feminista (digamos que es otra obra que no pasaría del test de Bechdel, aunque casi ninguna de las supuestamente feministas que hemos visto lo haría), y mucho más en su propuesta formal. Pero lo que me molestó de verdad es que se conforma en señalar una serie de problemas de pasividad en la sociedad, apuntando incluso al espectador de ficción, y evitara en todo caso tomar partido o aportar salidas a todo eso malo que quería retratar. En todo caso, lo peor de la sesión a la que asistí, en el Auditori, fue la presentación por parte de Dafnis Balduz, creando (de nuevo) un hype innecesario con comentarios del estilo de "la mejor película de la historia de la península).


 

talisman

Talismán (Carlos Therón, 2017)
Tres obreros que trabajan en un caserón antiguo, encuentran un misterioso objeto escondido detrás de un muro y deciden dejarlo encima de la mesa, en el centro de la habitación. Siendo este otro de los cortometrajes VR de la sección Sitges Cocoon, es fácil adivinar que el punto de vista de la cámara, nuestro punto de entrada en la historia, es ese objeto, el talismán maldito, colocado en una situación privilegiada para ver cómo, poco a poco, la tensión explota a su alrededor. Los actores, encabezados por Berto Romero, están correctos para un argumento algo tópico, pero suficiente para su objetivo de conseguir una historia en la que lograr la inmersión del espectador. Lo que no acaba de estar conseguido es que la acción acontece en su totalidad delante del objeto, con lo que no es para nada necesario que giremos la vista. A nuestro alrededor sólo hay una vieja habitación en obras que no aporta nada a la narración. Y eso es algo que revienta todo el objetivo de rodar el corto en 360. En este caso no hay ninguna necesidad, y es una lástima.




Outrage Coda

Outrage Coda (Takeshi Kitano, 2017)
Kitano escribe, dirige, y protagoniza la última (?) película de la serie sobre las relaciones de las principales familias de la yakuza japonesa en Outrage Coda, una serie que hemos ido viendo estos últimos siete años en Sitges y que parece acabar ahora con un estallido frenético (y muy bien resuelto si tenemos en cuenta la ingente multitud de nombres, giros, alianzas). Outregi (2010) fue la vuelta del maestro al cine de gángsters que le encumbró en los festivales internacionales, después de su época egomaníaca con obras como Kantoku Banzai!, y lo hacía con una historia sencilla, a pesar de sus muchos personajes, dejándose llevar por las interacciones entre familias hasta plantear un estallido final que parecía que sólo pretendía cortar la narración por algún sitio. Era como si Kitano se preocupara sólo de coreografiar la violencia, de hilvanar historias que dieran pie a más violencia, para luego deja rodar cuesta abajo, y sin frenos, todo lo que había dispuesto. Este año, me temía que, sin haber vuelto a repasar las dos capítulos anteriores, todos esos personajes fueran una carga demasiado grande para seguir la película que presenta ahora con facilidad. Pero ha resultado que el director conoce bien el material que maneja, y ha mantenido el mismo ritmo y sencillez, permitiendo, de nuevo que el espectador se relaje y disfrute del viaje. Un viaje especialmente salvaje esta vez. A sus 70 años, Kitano se mantiene en forma en este lado salvaje de la lírica. Ahora me encantaría ver una nueva muestra de su cine poético, para ver si en eso también sigue manteniendo el pulso.




have a nice day

Have a Nice Day (Jian Liu, 2017)
Lo primero que pensé al terminar esta curiosa cinta de animación 2D china es que era como si Vidas Cruzadas se hubiera mezclado con Crash y la hubieran dirigido los Coen. Y digo curiosa por la cualidad de su animación, de colores planos, sin preocuparse de las sombras, y con un frame rate muy bajo, bajísimo en algunas escenas, pero que no rebaja la excelente calidad de sus fondos realistas y muy detallados, ni la preocupación por recrear de forma creíble la realidad que plantea, en este caso un retrato incómodo de la China actual. En Have a Nice Day, un grupo de personajes se ven envueltos en una historia desafortunada, y en ocasiones cómica, al cruzarse en el camino de una bolsa de dinero. De tono muy oscuro en ocasiones, los personajes se tratan con muy poco aprecio, con lo que el espectador se posiciona sin querer en el lado omnisciente del narrador, y se relaja al disfrutar de un desenlace dramático, y muy anunciado. Una de mis favoritas del año. 






yume

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